Uso de métodos no selectivos de caza en el P. N. de Grazalema

SRA. CONSEJERA DE MEDIO AMBIENTE

Cádiz a 29/7/2005

Juan Clavero, Juan Terroba y Juanjo Rodríguez, representantes de Ecologistas en Acción en la Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Grazalema, con domicilio a efectos de notificación en apartado 142 (Puerto Real-15.510), en relación con el escrito que nos ha remitido la delegada provincial de Cádiz de esa Consejería, de fecha 20/10/2004, justificando la autorización para instalar lazos y jaulas-trampas para la captura de determinadas especies silvestres en ese Parque Natural, comparecen y como mejor proceda EXPONEN:

1º Sobre la legalidad del empleo de dichas técnicas

Efectivamente, el empleo de las técnicas o sistemas de caza autorizadas (5, entre lazos con tope y jaulas-trampa), está sustentado sobre Derecho de ámbito internacional, comunitario, estatal y autonómico. Pero su uso se contempla en determinadas situaciones (criterio de excepcionalidad), cuando no exista alternativa satisfactoria, y bajo un control estricto. Parte del problema de los hechos denunciados por Ecologistas en Acción estriba en que una medida excepcional y arriesgada, como es la autorización para el control de predadores naturales y asilvestrados, se convierte en un procedimiento cargado de discrecionalidad y arbitrariedad en el seno de las Administraciones públicas con competencias en materia ambiental. Dicho de otro modo, no cuestionamos la licitud del uso de estos métodos no selectivos de caza, pero sí cuestionamos con absoluta rotundidad la idoneidad de su uso en este caso en concreto, la forma como se ha autorizado y la falta de control posterior sobre su uso.

2º Sobre las especies objeto de control y los medios utilizados

Algunos de los argumentos manejados en el presente apartado carecen de rigor técnico-científico y nos sorprende que sea precisamente una Administración pública con competencias específicas en materia de gestión de fauna silvestre quien la emplee para justificar el uso de sistemas de caza, cuanto menos, susceptibles de utilización sólo en casos excepcionales. Posteriormente, nos centraremos en esta cuestión.

Justamente, el zorro es una especie cinegética, y como tal, está sujeta su captura a los periodos hábiles establecidos en la Orden General de Vedas, que publica la Consejería de Medio Ambiente anualmente, previa consulta de los agentes sociales y económicos en los Consejos Provinciales de Medio Ambiente, Comisiones Técnicas de Caza, y finalmente, el Consejo Andaluz de Caza. La consideración de una especie de fauna silvestre como cinegética, no significa que se pueda cazar o captura individuos de esa especie en cualquier época del año, lugar, cantidad o sistema de caza. Su condición de cinegética supone un nivel de protección. Su adecuada gestión y manejo se garantiza a través de los Planes Técnicos de Caza, de tal forma que cualquier actuación directa sobre alguna de las numerosas especies consideradas cinegéticas se realiza con arreglo a un estudio técnico de campo, revisado periódicamente, que asegura un aprovechamiento racional de la caza. Cuando nos referimos a la CAZA, también incluimos al zorro. Por tanto, por si acaso no ha quedado suficientemente claro, insistiremos en el error conceptual que implica relacionar especie cinegética, con especie silvestre susceptible de control directo sin la necesaria planificación técnica.

También nos parece poco acertado justificar la concesión de autorizaciones administrativas para el control de zorros y perros asilvestrados con métodos no selectivos de caza, aduciendo la ausencia de enemigos naturales en el caso del zorro. Además, se destaca, en vano intento de excusar la medida extraordinaria de gestión objeto de tratamiento en el presente informe, que se trata en el caso del zorro de una especie generalista y oportunista, circunstancia “que dificulta el mantenimiento de sus poblaciones dentro de unos valores acordes con las de sus especies-presa”

No es cierto que el zorro carezca de enemigos naturales. Tal vez, y no parece el caso del Parque Natural Sierra de Grazalema, en áreas fuertemente humanizadas, la ausencia de predadores naturales con capacidad de predar sobre las poblaciones zorrunas sea una factor estimulador, que favorezca el aumento de las densidades de zorro. Sin embargo, dentro de los límites del espacio protegido, especies como el águila real o el águila perdicera, especialmente la primera, captura con frecuencia zorros de corta edad. Si el espectro de controladores naturales del zorro se ha visto reducido en el caso de Parque Natural Sierra de Grazalema, al igual que numerosas áreas naturales de Andalucía, ha sido a causa, precisamente, de las sistemáticas campañas de exterminio a las que han sido sometidas hasta su total desaparición, especies como el lince ibérico o el lobo, fundamentalmente por intereses o conflictos relacionados con la ganadería y la actividad cinegética.

Suponemos, así deducimos de la respuesta de la delegada de Cádiz a nuestra denuncia y petición de información, que previa autorización excepcional del uso de métodos no selectivos y de destrucción masiva en determinados aprovechamientos cinegéticos del Parque, como son los lazos y las jaulas-trampa, los servicios técnicos de la Delegación Provincial de Cádiz y la dirección del Parque Natural han realizado un informe técnico de campo cuya conclusión principal es “la dificultad y la necesidad del mantenimiento de sus poblaciones (las de zorro, se entiende) dentro de unos valores acordes con las de sus especies-presa” . Si ese informe no existe, no entendemos cómo se puede afirmar con tanta ligereza la necesidad de actuar directamente, y de forma local, sobre la población de raposo, y además, utilizando métodos no selectivos de caza. En la actualidad no existe evidencia científica que avale la susodicha denuncia de una presencia masiva y descontrolada de zorros en el medio natural. Más parecen argumentos estandarizados entre las Delegaciones Provinciales de la Consejería de Medio Ambiente, apropiados para justificar y defender actuaciones presuntamente irregulares por parte de la Consejería que Ud. dirige.

Siguiendo el orden de la argumentación esgrimida en la respuesta de la sra. delegada, también nos gustaría hacer algún comentario respecto a la problemática que gira alrededor de los perros asilvestrados o errantes. La mayoría de los canes que malviven y deambulan por los terrenos cinegéticos, han sido abandonados por los propios cazadores, pastores y vecinos de los pueblos. La solución no pasa por seguir autorizando el uso de sistemas de caza no selectivos, sino de concienciar a los sectores más proclives a la adquisición de perros, así como la aplicación de la Ley 11/2003, de 24 de noviembre, de protección de los animales. Con ello, se evitaría en gran medida el abandono de perros y gatos en el medio natural y por tanto se neutralizaría una de las circunstancias que con mayor insistencia, se instrumentaliza por parte de los colectivos cinegéticos, para conseguir autorizaciones para el uso de métodos de caza extremadamente peligrosos para la fauna protegida y amenazada.

Otro aspecto que nos parece importante tratar es lo relativo a la “CONVENIENCIA” respecto al método seleccionado para ejercer el control directo sobre las especies generadoras de supuestos daños. Le recordamos que la prohibición con carácter general de utilización de determinados métodos no selectivos de caza y captura, entre los que se encuentran los lazos y la jaula-trampa, puede ser levantada si se acude al “RÉGIMEN DE EXCEPCIONES”, recogido éste en numerosa normativa internacional, comunitaria, estatal y autonómica. (Art. 9 Convenio de Berna, Art. 9 de la Directiva de Aves, Art. 16 Directiva Hábitats, Art. 28 de la Ley 4/1989, y el artículo 9 de la Ley 8/2003, de la Flora y la Fauna Silvestre de Andalucía).

Antes de autorizar el uso de métodos no selectivos, se debe dar cumplimiento a todos los requisitos. No a uno, ni a dos, si no a los tres requisitos, que son los siguientes:

1. Inexistencia de otra solución satisfactoria alternativa al levantamiento de la prohibición que puede resolver el problema que se quiere atajar.
2. Que la actividad a desarrollar se enmarque en alguno de los supuestos de excepción que se expresa y establecen en la Ley 4/1989 y demás normativa ambiental.
3. Que se dé cumplimiento a una serie de requisitos formales dirigidos a asegurar que la excepción se va a limitar al mínimo estrictamente necesario. Así, la autorización administrativa que permita la excepción deberá ser motivada y especificar:
-  El objeto o razón de la acción.
-  Las especies a que se refiera.
-  Los medios, sistemas o métodos a emplear y sus límites, así como el personal cualificado.
-  Las condiciones de riesgo y las circunstancias de tiempo y lugar.
-  Los controles que se ejercerán.

En resumen, estamos ante una situación de excepcionalidad, y como tal se debe tratar. Para ello, no cabe otra opción legal que intentar solucionar esta situación desde el cumplimiento escrupuloso del régimen de excepción. Tenemos serias dudas de que el protocolo de excepcionalidad se haya tenido en cuenta en toda su amplitud.

Aunque a estas alturas pueda resulta una obviedad, e incluso reiterativo, consideramos importante seguir insistiendo en denunciar que en contra del planteamiento de una situación de “normalidad” de la Delegación Provincial de Cádiz, en realidad, nos encontramos ante una situación EXCEPCIONAL que requiere un procedimiento administrativo especial y diferenciado.

Defender el carácter selectivo de los lazos y la jaula-trampa, indicando a su supuesta condición de sistema de captura controlado, que permite la captura de las especies objeto de control según las autorizaciones expedidas, sin afectar al resto de la fauna silvestre representada en el lugar, es cuanto menos temerario y denota una falta de información de campo en materia de gestión de la predación muy notable. El lazo es un método no selectivo de caza. La potencialidad del lazo como sistema de captura de zorros o perros errantes es tan elevada como para cazar lobos, linces, tejones, nutrias u otras especies protegidas. En muchos casos, la captura de especies protegidas ha superado las de zorro (Lloyd, 1985, RENATUR, 1995). Los daños físicos producidos por los lazos, en general en el caso de los animales silvestres, suelen ser muy elevados, provocando con frecuencia la muerte del animal.

En cuanto a la jaula-trampa, la selectividad de ésta radica estrictamente en la voluntad de las personas que las emplean, ya que aunque permite la liberación de los animales de especies no autorizadas, requiere de tal voluntad de liberación. Respecto a la jaula-trampa como sistema eficaz y selectivo resulta cuestionable. Es más, se podría afirmar incluso que este sistema de caza en vivo resulta selectivo para el zorro pero en un sentido inverso, es decir, actúa seleccionando la no captura de zorros en relación a otras especies como el gato montés, tejón, meloncillo, etc.

3º En cuanto a la aportación de documentación que nos solicitan:

Nuestra petición de información adicional se acoge a Derecho (normativa de acceso a información en materia de medio ambiente) y tiene sentido lógico. Los informes solicitados sí son preceptivos, es decir, responden a un proceso reglado tal como hemos intentado esbozar en el apartado anterior. Existe una obligación de elaboración, por parte de los servicios técnicos de la Administración ambiental, Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente de Cádiz, en este caso.

Y por supuesto, la información alzada, si realmente se han llegado elaborarse esos “informes no preceptivos que corresponden a deliberaciones internas de la Administración pública”, no se pueden considerar bajo ninguna circunstancia lógica información interna, producto de las discusiones y estudios de carácter interno.

Por todo ello, le reiteramos la solicitud realizada en escrito de fecha 21 /6/2004 de copias de las autorizaciones, así como los informes preceptivos que justificaban las medidas y sistemas excepcionales de las que se disponen en la normativa vigente al uso. Así mismo solicitamos se nos remitan copia de las autorizaciones emitidas por esa Consejería para la instalación de lazos y jaulas-trampas en el Parque Natural Sierra de Grazalema en el año 2004 y en lo que llevamos del 2005.

Le recordamos que el plazo máximo para responder a las demandas de información medioambiental es de dos meses, y que nuestra solicitud fue realizada hace más de un año sin que hayamos recibido la información y documentación solicitada.