Contra la reapertura de la mina de Aznalcóllar

Ecologistas en Acción está preparando una campaña de sensibilización ciudadana contra el proyecto promovido por la Junta de Andalucía para sacar de nuevo a concurso la explotación del yacimiento minero de Aznalcóllar (Sevilla).

La mina de Aznalcóllar, en concreto, fue abandonada poco después de la famosa catástrofe medioambiental de 1998, cuando la balsa de residuos de metales pesados asociada al complejo minero, explotado entonces por Boliden-Andaluza de Piritas S.A. (Apirsa), sufrió una fractura que provocó un vertido masivo de lodos tóxicos a todo el área de influencia del río Guadiamar.

Ecologistas en Acción, se opone firmemente a la restitución de una explotación minera a cielo abierto, con su balsa de residuos, en la corta de Los Frailes, tristemente célebre a cuenta del conocido desastre medioambiental de 1998.

La minería a cielo abierto es demencial. Esto es una aventura política del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, y de su sustituta, Susana Díaz.

EL PROYECTO "NO COMPENSA"

A tal efecto, Ecologistas en Acción prepara una campaña de sensibilización, sin mentiras o tergiversaciones, para concienciar a la ciudadanía de los riesgos de la posible reapertura de la mina de Aznalcóllar. Mientras la administración autonómica contabiliza en el yacimiento al menos 35 millones de toneladas de metales, principalmente cobre, plomo o zinc, avisamos de que la corta de Los Frailes conserva bolsas de zinc, y muy poco cobre. Actualmente el valor actual del zinc no compensaría el proyecto.

Pero de otro lado, y esto es lo más importante, ponemos de relieve que la reapertura de la corta de Los Frailes afectaría al Corredor Verde del Río Guadiamar, declarado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y objeto por cierto de las intensas labores de regeneración medioambiental que siguieron a la catástrofe de 1998.

CONTAMINACIÓN EN EL RÍO AGRIO

Advertimos de que aún hoy, el yacimiento minero de Aznalcóllar sigue siendo un problema para el medio ambiente, rememorando el llamativo episodio de contaminación detectado hace años en el río Agrio a su paso por dicho municipio al alcanzar su cauce escorrentías de agua que habrían estado en contacto con las escombreras de la antigua explotación minera. No queremos minería a cielo abierto, pero si nos pronunciamos que los metales pueden ser extraídos del yacimiento por galería.

La ruptura de la balsa de residuos de la mina que por aquel entonces explotaba Boliden-Apirsa constituye un episodio sencillamente traumático para la provincia de Sevilla y más aún para la comarca del Corredor de la Plata. Como consecuencia del siniestro, la mencionada multinacional sueca de la minería abandonó la explotación de Aznalcóllar, que sostenía más de 450 empleos estables y cerca de 700 eventuales, y para contrarrestar la contaminación masiva del cauce del Río Guadiamar fue necesario un costoso programa de restauración que ha supuesto el desembolso de aproximadamente 90 millones de euros del erario público durante varios años.

A día de hoy, de hecho, la Junta de Andalucía mantiene vivas sus iniciativas para reclamar a la multinacional sueca Boliden el elevado coste de los numerosos y laboriosos trabajos de restauración medioambiental que siguieron a la catástrofe de 1998.




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