La nueva Ley de Montes y la política forestal

El trágico episodio vivido días atrás en el incendio acaecido en Guadalajara nos trae mayores replanteos.
En el mismo personas del reten forestal (11) perdieron la vida en defensa de nuestro medio ambiente y nuestras riquezas naturales, una verdadera tragedia!!
Si bien no se tiene certeza, a la fecha, del origen de tal fuego no podemos obviar ni dejar de lado que la mayoría de los incendios que ocurren en tierras españolas son provocados, y en gran parte por razones urbanísticas o de negligencia.

Hasta el momento, nuestra Ley de Montes, (Ley 43/2003), en su Artículo 50, estipula que “ 1. Las comunidades autónomas deberán garantizar las condiciones para la restauración de la vegetación de los terrenos forestales incendiados, quedando prohibido el cambio del uso forestal por razón del incendio. Igualmente, determinarán los plazos y procedimientos para hacer efectiva esta prohibición.”.
Asimismo, la Ley Andaluza reguladora de los incendios forestales (Ley del 29 de Junio de 1999), en su artículo 50 enuncia que “la pérdida total o parcial de cubierta vegetal como consecuencia de un incendio forestal no alterará la calificación jurídica como terreno forestal”.
Incluso el Código Penal, en su artículo 355, expresa que, “En todos los casos previstos en esta sección, los jueces o Tribunales podrán acordar que la calificación del suelo en las zonas afectadas por un incendio forestal no pueda modificarse en un plazo de hasta treinta años. ...”

Indudablemente en la normativa vigente existe una intención común de que en las zonas en donde han acaecido incendios forestales no se recalifiquen los suelos, pero lamentablemente llegado el caso, al ser en cierta manera optativo del Juez, del Tribunal, o de la Administración competente, la medida final, los hechos y antecedentes demuestran que puede arribarse a resoluciones diferentes; especialmente en aquellas comunidades en donde las normas no son absolutamente claras y dan lugar a distintas interpretaciones.

Por todo ello, es nuestro deber resaltar el aspecto fundamental de las modificaciones que se introducen en el Proyecto de Ley 43/2003 (Ley de Montes), el cual ha sido hace poco tiempo ratificado por el Consejo de Ministros y se espera que en breve también sea sancionado por el Congreso.

Como inmejorablemente la exposición de motivos del proyecto citado especifica, bien es sabido que el cambio de uso de los terrenos forestales incendiados para transformarlos en otros de carácter agrícola, pascícola, industrial o urbanizable se ha tratado de justificar en la pérdida de valor de dichos terrenos, al carecer de vegetación arbórea como consecuencia del desastre ecológico ocasionado por el incendio.
Agregando que “En muchas ocasiones, el cambio de uso no se promovía de forma inmediata tras el siniestro, sino solo tras repetidos incendios de ese terreno forestal, que quedaba, de esta manera, en una situación de casi total degradación vegetal que dificultaba la posibilidad de rechazar justificada y motivadamente las peticiones de cambio de uso forestal. Y ello en la medida en que estos terrenos, en un corto plazo, ya no podrían alcanzar el potencial forestal arbolado que poseían antes del incendio.
Los incendios forestales tienen como causa, en una pequeña parte de casos, los fenómenos naturales y, desgraciadamente, en una inmensa mayoría de supuestos, acciones humanas, ya sean negligentes o dolosas. En este sentido, en un país avanzado como España no puede permitirse una actitud de tolerancia hacia ningún delito ecológico ni, en particular, hacia los incendios forestales, que conllevan gravísimas consecuencias sociales y económicas, incluyendo la pérdida de vidas humanas.”.

Varias comunidades autónomas han implantado medidas legislativas, por medio de la legislación sectorial, estipulando la imposibilidad de cambiar de uso los terrenos forestales que han sufrido incendios. Resultando necesario y oportuno que la ley nacional evolucione en el mismo sentido.
A tales efectos, el proyecto expresado incorpora expresamente la prohibición de cambiar el uso forestal de los terrenos forestales incendiados durante al menos 30 años, así como la realización de toda actividad incompatible con el desarrollo de la vegetación que originariamente existiera en el predio afectado durante el tiempo que determine la legislación autonómica.
Esperándose, con el término de 30 años, que en la mayoría de los casos se regenere la vegetación forestal y, de igual forma, se eviten expectativas de recalificación futura de suelos no urbanizables, en particular la de los terrenos forestales, contrarias a los propósitos de regeneración del monte que demandan los principios de la gestión forestal sostenible.

Concretamente, el proyecto estipula la modificación del apartado 1 del artículo 50, por los siguientes términos:
“1. Las comunidades autónomas deberán garantizar las condiciones para la restauración de los terrenos forestales incendiados, y queda prohibido:
a) El cambio de uso forestal al menos durante 30 años.
b) Toda actividad incompatible con el desarrollo de la vegetación que originalmente existiera en el predio antes del incendio, durante el periodo que determine la legislación autonómica....”.

En referencia desde Ecologistas en Acción, apoyamos el proyecto de modificación de la Ley de Montes, aprobado por el Consejo de Ministros, y solicitamos al Congreso su pronta aprobación, con la finalidad de que se termine en el territorio español con la ambigüedad generada con los incendios forestales y la recalificación de sus suelos.
Creemos que estas medidas deben ir acompañadas de lo siguiente:

Datos

El 53 % de la superficie de Andalucía son terrenos de vocación forestal. De esta superficie el 28% es de titularidad pública.

En los últimos 20 años se ha multiplicado por 80 las inversiones en los Planes Contraincendios, pero se ha multiplicado por cinco el número de incendios y se ha duplicado la superficie afectada.

Se gasta mas de la mitad del presupuesto en apagar fuegos y se descuidan las tareas de prevención.

Las administraciones deberían:

-  Generar condiciones socioeconómicas que eviten el desarrollo de la población rural.

-  Dar un giro al sistema de aprovechamiento de los montes para que además de su valor ecológico tenga un importante componente social.

-  Tras la crisis generalizada del mundo rural a finales de los 50, hoy en día debemos buscar el desarrollo de las propias potencialidades endógenas de las comarcas rurales, que garantice el aprovechamiento social de sus propios recursos, mejorando calidad de vida y generando valores ecológicos y paisajísticos.

-  Los aprovechamientos de montes públicos se ha sacado a la subasta adjudicándose al mejor postor, esto hace que se convierte en prolongación de sus fincas. Además no sólo busca mayor beneficio en menor plazo, sin importarle la mejora de la finca. Hay que favorecer el aprovechamiento de estos montes por parte de la población.
Evitar la mera subasta monetaria, sino promover y primar planes de mejora que el arrendatario ofrece realizar en la finca. En el caso del corcho y la piña: cobrar menos pero exigir que el trabajo se realice correctamente incluir condiciones de mejora del arbolado.

-  Selvicultura: esencial para la autodefensa de los montes conjunto de tratamientos que modifique la estructura espacial que existe en la vegetación forestal para reducir su capa combustible. Hay que hacer claras, desbroces, repoblaciones.

-  Para los trabajos de selvicultura: se demanda cada vez más profesionales y programas serios de formación profesional. Hay que apoyar el cooperativismo forestal.

-  Peligro de caer en el círculo vicioso: a más fuegos, más retenes y más medios técnicos de extinción, por lo que, se está generando una auténtica economía del fuego.

-  Medidas preventivas: plan de limpieza de cunetas, medidas preventivas en tendidos e instalaciones eléctricas existentes en áreas forestales. No hay planificación en realización de cortafuegos, y hay zonas sin ellas. Hay municipios sin planes locales de incendios que tengan previstas vías de acceso, aljibe para abastecimiento de aguas, apoyo logístico, intendencia etc. Los Alcaldes se desentienden y delegan a la junta local y ya está. Hay más dinero en extinción que en trabajos forestales (podar, brozar, limpiar...).

-  El Ayuntamiento en primera línea de fuego: juntas locales, promover agrupaciones de defensa forestal (cazadores, ganaderos, sindicatos, Asociaciones de vecinos, ecologistas voluntarios, etc).

Es necesario cambiar la política de aprovechamiento de nuestros montes para lograr:

-  Favorecer el aprovechamiento de los montes públicos por parte de poblaciones locales, fomentando una mejora de las condiciones de vida de las mismas.
-  Aliar a la población local y a los montes, y a la economía forestal como mejor forma de conservar y defender a los mismos contra todo tipo de impactos, sobre todo contra los incendios.
-  Mejorar los montes públicos con el trabajo permanente de los usufructuarios de los mismos.
-  Fomentar el mantenimiento y la recuperación de la población rural.

Realización de trabajo forestal:

Hay que realizar una serie de inversiones para actuaciones que exceden las posibilidades de los adjudicatarios de aprovechamientos: repoblaciones, regeneración en grandes superficies, etc.
Las labores forestales demandan cada vez más profesionales que sepan realizar su trabajo, fomentan el empleo local junto a programas señor de formación profesional en trabajos selvícolas.
Tomar medidas que apoyen a las cooperativas forestales, las cooperativas de la comarca han de ser las que tengan más posibilidades de acceso a los trabajos forestales.

Selvicultura:

Esencial para la autodefensa de los bosques .Debe concebirse como un conjunto de tratamientos que modifiquen la estructura, reduciendo así la carga de combustible y crear barreras que impidan la proliferación del fuego.
El Plan Forestal Andaluz debe dar importancia a los tratamientos selvícolas para conservar y mejorar los montes a la vez que se previenen los incendios.
Se está creando una economía rural basada en el fuego que puede llevarnos a un futuro peligroso.
Además siguen sin existir mecanismos que garanticen el cumplimiento del 21% de la inversión que el PFA adscribe a la iniciativa privada.
El constante aumento de los fondos en la lucha contra el fuego no significa una reducción del número de incendios.

Los ecologistas advertimos sobre el peligro de caer en el circulo vicioso de más fuegos , más retenes y más medios técnicos de extinción , pues está generando una auténtica economía del fuego , ya que muchos pueblos esta actividad es gran fuente de empleo.
El aumento constante de medios contra incendios.

En los últimos 20 años se ha multiplicado por 80 la inversión del plan Infoca y sin embargo se ha multiplicado por cinco el número de incendios y se ha duplicado la superficie afectada.

Es lamentable el incumplimiento de las medidas preventivas mínimas que contemplan el plan Infoca, como por ejemplo:

-  No existe un plan de limpieza de cunetas.
-  Vertederos municipales siguen ardiendo
-  No se aplican medidas preventivas en los tendidos e instalaciones eléctricas existentes en áreas forestales.
-  No existe una mínima planificación en la realización de cortafuegos, existiendo grandes zonas forestales sin ellos.
-  La mayoría de los municipios carecen de los preceptivos planes locales contra incendios que tengan previstas vías de acceso, aljibes para abastecimiento de agua, medios mecánicos complementarios, apoyo logístico, intendencia, etc.
-  Las juntas locales contra incendios se reúnen en general para la foto y nada más.
-  Se sigue utilizando el fuego en el campo con absoluta irresponsabilidad para trabajos agrícolas y forestales (quema de rastrojos, plásticos agrícolas) ante la total pasividad de las administraciones responsables.
-  No está organizado el voluntariado, no se implica a la población local.
-  Lo más graves falta de trabajos selvícolas para la conservación y regeneración del monte.
-  El Ayuntamiento tiene importantes responsabilidades junta locales y la Ley Forestal.

El plan de repoblación de 1940 supuso un gran éxito desde el punto de vista estrictamente cuantitativo, su cruz está en su exclusivo interés por potenciar especies de crecimiento rápido, ocasionó gran pérdida de biodiversidad, fuego generalizado y aumento de erosión.

Las especies que más se han repoblado en Andalucía son las de crecimiento rápido eucalipto, pino resinero.
Los montes particulares son los que más incendios sufren anualmente (60 % del total), seguidos de los montes consorciados (30%).

La población rural percibe que donde hay más incendios, se invierte más y se crean más empleos, mientras que los montes que no sufren incendios no se da trabajo para su conservación, regeneración y mejora de sus producciones .El monte bien conservado debe generar más empleo que aquellos que sufren continuos incendios.