En defensa de la movilidad sostenible

Desde principios de los 90 Ecologistas en Acción de Jerez lleva exigiendo a las administraciones que adopten medidas serias para fomentar el uso de la bicicleta como medio de transporte en Jerez. Es por ello, por lo que queremos manifestar nuestro apoyo a cualquier proyecto o medida que venga a potenciar en nuestra ciudad una movilidad más sostenible.

Ante la propuesta de ampliar en veinte kilómetros las infraestructuras del carril-bici en la ciudad, estamos observando las trabas y zancadillas que tanto desde los sectores privados como desde los institucionales se están poniendo a este proyecto.

Sirva como ejemplo del poco interés que nuestro Ayuntamiento manifiesta tener en ello es el escaso empeño que, año tras año, pone en la celebración de la semana de la movilidad. Para salir del paso se celebra un acto puntual y se gasta algo de pintura en la conservación de los carriles-bici existentes.
A veces es impopular y poco rentable políticamente, a corto plazo, tomar determinadas decisiones a favor de la peatonalización o la movilidad sostenible. Aunque a la larga son decisiones aplaudidas por la ciudadanía. La bicicleta no tiene que competir con los peatones ni con los intereses comerciales. Hay que recordar que en el año 1995, los comerciantes se oponían radicalmente a la peatonalización del centro de la ciudad, argumentando que sería la ruina para ellos. Los hechos evidencian todo lo contrario y a nadie se le ocurriría hoy día, volver al tráfico motorizado por la calle Larga. Pero en su día se escucharon argumentos en contra: "Están matando el centro", "es un gasto absurdo", "nos va a perjudicar", "hay otras cosas más urgentes"...

Debido al tamaño de nuestra ciudad y a las condiciones geográficas y climáticas, la bicicleta supone un modo de transporte óptimo dentro de ella que, combinado con el tren entre las ciudades de la Bahía y Jerez, está al alcance de la mayor parte de la población. Sin embargo, las trasnochadas políticas favorecedoras del coche, en las que se encuentran ancladas nuestras administraciones, que otorgan a aquél todos los privilegios de uso del espacio urbano, impiden que la bici se extienda entre la ciudadanía como medio de transporte.

El desarrollo urbano de la ciudad con su política expansiva ha potenciado el uso del coche cada vez más. Es esa política urbanística la que ha provocado el abandonado y la falta de conservación de nuestro centro histórico, pero a muy pocos se les ha escuchado criticarla. Se está construyendo una ciudad para el coche y no para el ciudadano.

El ejercicio físico que se realiza usando la bicicleta es beneficioso tanto para la salud de la persona que la usa, como para todos los demás ciudadanos, porque no padecen los efectos de la contaminación Es preciso descontaminar la ciudad de gases y ruidos lo que a la larga reduce las visitas a los Centros de Salud y los Hospitales. La contaminación producida por un vehículo en trayectos cortos es el doble de la que se produce en carretera.
El coche, como nos quieren hacer ver de forma machacona, no es sinónimo de modernidad. La modernidad es hacer una ciudad más confortable, con menos ruido y menos contaminación. El uso de la bicicleta sí es un signo de modernidad pero no tiene las subvenciones ni las facilidades que se le dan a los coches.

Potenciar el uso de la bicicleta como medio de transporte y no solamente como una forma de hacer deporte, no va en detrimento de los fabricantes de vehículos motorizados, ni de los vendedores de combustible. Pero sí va a potenciar otro sector productivo que es la fabricación de bicicletas, las tiendas de repuestos, los pequeños talleres ...

Una red de carriles-bici con condiciones de seguridad frente al tráfico motorizado, una red de aparcamientos adecuados para las bicicletas y la intermodalidad con el transporte colectivo, son medidas imprescindibles para que la bicicleta alcance un nivel de utilización adecuado.