Lince tiroteado en el entorno de Doñana

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil se encuentra en proceso de investigación de las circunstancias en las que pudo causarse la muerte de un ejemplar de lince ibérico cuyo cadáver ha aparecido, en avanzado estado de descomposición, en la zona conocida como Dehesa de Torneros, en el término municipal de Aznalcázar (Sevilla).

Según los datos del proyecto LIFE Iberlince, la pasada semana técnicos del equipo localizaron los restos del animal, que fueron trasladados al Centro de Análisis y Diagnóstico de la Fauna Silvestre (CAD) de la Junta de Andalucía, donde se le realizó la necropsia. Así, en la radiografía practicada en el cráneo del animal se observan hasta seis orificios de municiones —perdigones del calibre 6—, siendo ésta la causa de la muerte.

Ecologistas en Acción, tras tener constancia de lo sucedido, va a poner el caso en manos de la Fiscalía de Medio Ambiente, a la que se le ha planteado el cierre cautelar de los cotos y que se tomen medidas sobre la actividad cinegética. A la Unión Europea (UE), vamos a informarnos sobre el dinero que se destina para la recuperación del lince, con el proyecto LIFE, ya que consideramos que se despilfarra por una pandilla de desalmados.

Nuestras estimaciones, entre atropellos y disparos, y en función de los recursos destinados para la recuperación del lince, cada ejemplar nos cuesta un millón de euros. No toleraremos que cuatro pistoleros los maten con total impunidad.

Desde Ecologistas en Acción vamos a exigir una persecución criminal contra la actividad de estas personas, instando a exigir responsabilidades en base al dinero que se gasta y a la mucha permisividad que consideramos se tiene para con ellos, pues todos saben quienes son.

Y es que la labor de vigilancia en el interior de los cotos y por parte de los propios cazadores debe ser parte fundamental de la solución. Aún no se ha detenido a nadie por disparar a una especie protegida.

Este acto supone un atentado contra la conservación de un animal protegido, patrimonio de todos los andaluces, y un acto de furtivismo que atenta contra el colectivo de cazadores.