¡Fuera los circos con animales de nuestros pueblos!

Campaña por un circo sin maltrato animal

El Circo Wonderland recorre durante estos días diversas localidades de la provincia de Ciudad Real. Es uno, de los más de treinta, que en España exhiben, utilizan y maltratan animales para divertimiento del público infantil. Ya va siendo hora de que las administraciones públicas dejen de apoyar y patrocinar espectáculos que educan en la dominación, la violencia y el morbo hacia los seres vivos.

“El Gran Circo Wonderland” anuncia un catálogo de fauna exótica en la representación de sus funciones; tigres de Siberia, dromedarios del Sáhara, toros de Escocia y llamas de Perú.

Los circos, al igual que otras atracciones ambulantes con animales (como los ponys) deberían prohibirse inmediatamente. La procedencia de los animales guarda un nexo de unión con las actividades de redes criminales de tráfico internacional de especies amenazadas y en peligro. No es descartable, en consecuencia, que en nombre del “mayor espectáculo del mundo” se esté violando el convenio internacional que regula la compra-venta de especies vulnerables (CITES) del que España, junto con 174 estados, es miembro. En otros casos, su origen está en programas de cría en cautividad de zoológicos, quienes una vez más participan en la mercantilización de la vida salvaje.

Los protagonistas de tan triste historia pasarán toda su existencia en cautividad. Confinados en jaulas y espacios reducidos, lejos de su hábitat natural, se les impide desarrollar sus necesidades vitales, biológicas y etológicas. Las condiciones artificiales, la deficiente alimentación, los duros entrenamientos que incluyen castigos físicos y psicológicos, el trabajo continuo, el mal manejo de personal no cualificado, los largos viajes, el hacinamiento en el transporte, la proximidad entre especies incompatibles, junto a otras variables, les conduce a cuadros de zoocosis, es decir, a comportamientos obsesivos, anormales y repetitivos. También a enfermedades contraídas por el deterioro de su salud o por la falta de seguimiento veterinario.

En los números circenses, elefantes, chimpancés, osos, hipopótamos, focas o canguros adquieren grotescamente formas y roles humanos. Los leones y tigres, por el contrario, prototipos deformes, estereotipados, de agresividad y peligrosidad. Nada que ver con la función ecológica y evolutiva que por naturaleza les corresponde.

Lamentablemente el Circo Wonderland disfruta del patrocinio del INAEM (Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Musica) del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Es un contrasentido que en una época en que la sociedad es más sensible a las cuestiones de bienestar animal, demandando la erradicación y penalización de prácticas de maltrato y crueldad, las instituciones públicas no muestren sintonía con esta corriente. Más grave e insensato, cuando el receptor principal de esta industria del ocio es el público infantil. Y es que la aprobación de cruentos rituales de banalización del mundo animal llevará a las pequeñas a interiorizar esquemas de dominación y abuso contra los animales.

Por eso hacemos un llamamiento a los ayuntamientos para que proscriban de sus territorios estos espectáculos degradantes, sumándose a la red de municipios libres de circos con animales; a los centros educativos y a las madres, a que conozcan y luego expliquen a las menores lo que esconde el sórdido mundo de los circos con animales, despreciando así “las invitaciones” a las que son objeto.

Queremos circos hechos por y para humanos, sin animales. Circos con magia y alegría que fomenten valores de solidaridad, respeto, tolerancia y amor a las personas y a todos los seres vivos.