Uso ilegal de rodenticidas en la comarca de Tierra de Campos

Los grupos ecologistas de Palencia denunciaron ante el SEPRONA de la Guardia la localización de varias fincas donde se encontraron rodenticidas, en concreto bolsas de bromadiolona de 25 gramos. En la primera de las fincas, ubicada en la localidad de Lomas, las bolsas estaban diseminadas en una alfalfa, estando buena parte de ellas ya abiertas y con el grano expuesto para su consumo para numerosas especies de aves y mamíferos como avutardas, palomas, patos, perdices, liebres, alondras o calandrias. La segunda finca donde se localizó el veneno fue en la localidad de Villarmentero de Campos, donde se encontró un saco de unos 30 kilos de peso repleto de dosis individuales de bromadiolona. El saco estaba depositado en un arroyo, con varias bolsas diseminadas sobre el agua, y además, y esto es lo más preocupante, en la misma finca se localizó el cadáver de una oveja, aunque de momento se desconocen las causas de la muerte del animal.

El empleo de veneno para el control de los topillos es una actividad ilegal que no está permitida en la actualidad por la Junta de Castilla y León, como así ha sido reconocido en los días pasados por la Consejería de Agricultura. Es más, la propia Unión Europea tan solamente tiene autorizado en la actualidad el empleo de fosfato de cinc en superficies abiertas, restringiendo otros anticoagulantes como la bromadiolona a espacios cerrados.

La ineficacia del empleo de rodenticidas para el control de plagas de topillo ha quedado claramente demostrada en los últimos años. En los episodios de los años 2007 y 2009 se utilizaron cantidades ingentes en numerosas zonas de la Comunidad, lo cual causó la muerte de decenas de miles de especies como palomas, liebres, avutardas, calandrias, rapaces, etc. Recordar solamente los atestados de la Guardia Civil en los que se recogieron cientos de palomas muertas en varios palomares de la comarca de Tierra de Campos.

Como el tiempo ha demostrado y los científicos habían pronosticado, la desaparición de la plaga tiene que ver con la propia autorregulación de las poblaciones, junto a fenómenos infecciosos en las propias poblaciones. Es evidente que los topillos desaparecieron a densidades poblacionales muy bajas en todas las zonas de la Comunidad, con independencia de que fuesen o no tratadas con rodenticidas.

El empleo indiscriminado de veneno, además de un hecho ilegal, puede traer consigo efectos colaterales no deseados como la afección a especies que forman parte de la cadena alimenticia humana. Este puede ser el caso de especies cinegéticas (palomas, liebres, conejos, patos o perdices) o animales domésticos. Especialmente grave puede ser esta última situación. En el año 2008 ya se denunció ante el SEPRONA la presencia de ganado ovino pastando en campos que acababan de ser tratados con venenos anticoagulantes, siendo obvio el riesgo que esto supone ya que las ovejas son consumidoras del grano, y por lo tanto pueden almacenar importantes cantidades de los productos anticoagulantes empleados como veneno que pueden ser posteriormente consumidos por el hombre.

Desde los grupos conservacionistas queremos pedir una regulación y prudencia máxima a la Junta de Castilla y León para que en un futuro no se vuelvan a repetir episodios como los acontecidos estos días en la provincia de Palencia, aunque la reciente adquisición de 48.000 kilos de cereal envenenado por parte de la propia Consejería nos hace presagiar que la Junta no aprende de sus errores y está sometiendo al medio ambiente y la salud de las personas a un riesgo innecesario que, a buen seguro, acarreará peligrosas consecuencias en el futuro.

Grupos firmantes de la nota: Ecologistas en Acción de Palencia, Asociación de Naturalistas Palentinos y Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico.