Recrudecimiento del deterioro ambiental en Huelva

El último episodio de contaminación atmosférica con nieblas ácidas que sufrimos en la ciudad de Huelva hace unos días, lleva a Ecologistas en Acción a denunciar el recrudecimiento del deterioro ambiental en Huelva. El hecho de que nadie sepa ni se haga responsable de la contaminación atmosférica que provocó problemas y molestias evidentes a multitud de ciudadanos es la última muestra de una cadena de hechos y noticias preocupantes, en las que destaca la omnipotente presencia de Juan Miguel Villar Mir, antiguo ministro franquista, también nombrado marqués hace dos años, ilustre representante de la lista corrupta de Bárcenas y “padrino” de algunos de los problemas ambientales de nuestra ciudad.

Hace ya bastante tiempo que la situación de las balsas de fosfoyesos, que algunos expertos científicos señalan como posible origen del episodio de niebla contaminante, ha pasado a ser un tema del que las administraciones ambientales y municipales no parecen interesadas en hablar, ni siquiera para retomar sus promesas de milagrosas recuperaciones y descontaminaciones. ¿Qué se hizo de los planes de descontaminación y de los estudios de recuperación que iban a convertir las balsas en parajes forestales y similares? No es que nos creyésemos los futuros milagrosos que auguraban, pero seguimos esperando cuando menos una caracterización adecuada de los residuos peligrosos que allí se almacenan y unos planes de gestión con un mínimo de coherencia. Y no olvidamos que la responsabilidad de estas balsas y de su descontaminación corresponde a la empresa de Villar Mir, que se lucró durante décadas con la destrucción de esa zona de las Marismas del Tinto.

Como las casualidades raramente existen, es difícil desvincular el histórico trato de favor recibido por las empresas de Villar Mir en Huelva (y no solo en Huelva, como se desprende de los documentos de Bárcenas), con el anuncio de declaración de impacto ambiental positiva concedida el mes pasado a una nueva Central de ciclo combinado para su grupo en Palos. Cuando España tiene potencia eléctrica instalada tres veces superior a la demanda máxima y sobran cientos de instalaciones, especialmente centrales de ciclo combinado de gas, el ministerio de Medio Ambiente allana el camino a abrir una nueva en Huelva, donde ya existen varias que funcionan ya en bajo rendimiento por falta de demanda. Todo ello en una zona portuaria con una acumulación de instalaciones de alto riego fuera de lo normal y con constantes episodios contaminantes como los repetidos vertidos de CEPSA.

Por todo ello, Ecologistas en Acción de Huelva considera necesaria la movilización y denuncia desde la sociedad onubense y apoya la convocatoria de concentración realizada por la Mesa de la Ría para el próximo 4 de febrero. La ciudadanía onubense debemos seguir reclamando nuestro derecho a un medio ambiente sano y saludable y a una ría limpia, especialmente en medio de una crisis social, económica y ambiental, en la que sus responsables pretenden seguir apretando sobre los derechos, economía y medio ambiente de los más pobres.




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