A la caza de electrovampiros

Es una actividad entretenida y rentable y la puedes hacer en tu propia casa... ¿Aún no la has probado?

Ecologistas en Acción. Revista El Ecologista nº 80.

¿Qué son los electrovampiros?

Los electrovampiros son aparatos que consumen electricidad por el mero hecho de estar conectados a la corriente eléctrica, aunque se encuentren apagados, sin prestarnos ningún servicio. Los electrovampiros más conocidos son los aparatos que tienen activado un sistema en espera o stand by para ser encendidos con un mando a distancia. Pero estos solo son la punta del iceberg: aún sin sistema en espera, ordenadores, equipos de música, cafeteras, sistemas de iluminación halógenos, hornos eléctricos, placas vitrocerámicas o equipos de aire acondicionado, pueden formar parte de la larga lista de electrovampiros.

¿Cómo identificarlos?

Para localizar nuestros electrovampiros necesitamos un medidor de energía, un útil artilugio que podemos encontrar en las tiendas de electricidad [1] por un precio inferior a 18 € y que podemos compartir con amigos y familiares. Basta enchufar cualquier aparato al medidor y este, a su vez, a un enchufe con corriente, para obtener en la pantalla el consumo instantáneo (en vatios) y otros datos de interés: consumo total para el periodo en que mantengamos el medidor conectado (kWh), potencias máxima y mínima y factor de potencia.

¿Sospechas de tu viejo equipo de música? ¿De tu cafetera? ¿De tu ordenador? No tienes más que enchufarlos al medidor de energía (totalmente apagados, claro está) para tener un veredicto inmediato. Y entonces empiezan las sorpresas.

En mi caso, descubrí que el ordenador de sobremesa (CPU + pantalla + impresora), apagado pero sin desenchufar, consumía 21 W. El equipo de música (Compact Disc + casete) 8 W. La radio pequeña de la cocina, 4 W. El ordenador portátil, otros 4 W. La minicadena (un modelo que se mantiene en stand by siempre que esté enchufada), otros 7 W. Y la sorpresa final: la puerta del garaje (que se abre con mando a distancia) otros 18 W. Total: 62 W.

En el transcurso de un año, un vatio de consumo fantasma se convierte en 8,76 kWh, que, a día de hoy, se traducen en 1,14 € en la factura eléctrica doméstica. En el caso presentado estaríamos hablando de unos 70 € anuales.

¿Por qué consumen si están apagados?

A menudo, el consumo fantasma se produce porque los aparatos tienen transformadores de corriente que permanecen activos siempre que están enchufados. Otros consumidores habituales, son los relojes y pantallas de los electrodomésticos (displays) o los sistemas de stand by.

¿Cómo podemos evitar el consumo fantasma?

La respuesta es sencilla: desconectando a nuestros electrovampiros de la corriente, ya sea desenchufándolos o conectándolos a regletas con interruptor, que apagaremos cuando los aparatos no estén siendo utilizados.

¿Efectos secundarios?

En algunos casos, al desenchufar un aparato podemos perder algunas de sus funciones: por ejemplo, los electrodomésticos programables (hornos, cocinas…) perderán esa opción si están desconectados. Algunas impresoras de chorro de tinta tienen una función de autolimpiado (que evita que la tinta se seque en los circuitos cuando se imprime con poca frecuencia), que se activará periódicamente… si las mantenemos conectadas a la corriente. Algunos equipos de aire acondicionado tienen unos elevados consumos fantasmas (pueden superar los 100 W) originados por resistencias que calientan el fluido refrigerante para evitar averías en los arranques. En estos equipos se recomienda enchufar el aparato dos días antes de su uso. Sin embargo, la inmensa mayoría de los electrovampiros pueden desconectarse sin otro efecto secundario que… el ahorro de dinero y de energía.




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