El TSJA da un duro varapalo a los crecimientos urbanísticos

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) da un duro varapalo a los crecimientos urbanísticos desmesurados que siguen introduciendo los planes urbanísticos y de ordenación del territorio.

En una sentencia, que traerá importantes consecuencias, anula parcialmente el POT de La Janda por incumplimiento manifiesto de los límites del crecimiento del POTA.

Sentencia del TSJA

La Sección segunda de la sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha admitido parcialmente el recurso interpuesto por Ecologistas en Acción contra el Plan de Ordenación del Territorio (POT) de La Janda y, consecuentemente, anula importantes artículos del mismo.

Cuando en noviembre del 2011 el Consejo de Gobierno de la Junta aprobó el POT de La Janda, Ecologistas en Acción anunció que recurriría esta decisión ante los tribunales al entender que este plan era un disparate jurídico con graves consecuencias territoriales y ambientales para una comarca con unos recursos naturales únicos y un enorme potencial para desarrollar un modelo turístico alternativo.

Este Plan incluía, en plena crisis provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria, crecimientos urbanísticos demenciales, con proyectos especulativos que salpican toda la geografía de la Janda y que pretenden urbanizar un total de 22,54 millones de m2, construir 7.195 viviendas y decenas de hoteles. El POT pretendía construir 18 macrourbanizaciones clónicas, eufemísticamente denominadas Áreas de oportunidad, con campos de golf y miles de viviendas, incluso en el interior de espacios protegidos. Estas urbanizaciones multiplicarían la superficie de las actuales poblaciones, lo que es totalmente ilegal al contradecir los límites de crecimiento -40% de nuevos suelos urbanizables y 30% de aumento de población- que estipula el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA). Además de estas macrourbanizaciones, el POT incluía otros proyectos especulativos en pleno litoral virgen, como los complejos hoteleros de Mangueta y El Palmar, en Vejer; los dos son actualmente propiedad pública de la SAREB, el banco malo, por la quiebra de Caixa Cataluña y Bankia.

Ecologistas en Acción destacó en su recurso ante el TSJA la vulneración de los límites de crecimiento del POTA y el enorme impacto ambiental y territorial que provocarían las propuestas urbanísticas del POT. El TSJA da totalmente la razón a Ecologistas en Acción en relación con el incumplimiento generalizado de los límites de crecimiento del POTA y de normas que obligan a que los crecimientos urbanísticos deben realizarse en torno a las ciudades consolidadas, no alterando el actual modelo de asentamientos urbanos. La sentencia señala que:

· Los preceptos y principios referidos no son respetados en la normativa del POT, al pretender que los crecimientos urbanísticos incluidos en las áreas de oportunidad no computen en estos límites, lo que supone la pretensión de no aplicar en La Janda una norma legal de obligado cumplimiento en todo el ámbito andaluz.

· Tampoco es admisible excluir de estos límites del crecimiento a las “áreas suburbanizadas” (denominación eufemística que le da el POT a las urbanizaciones ilegales), ni las viviendas vinculadas a algún tipo de protección.

· No se encuentra ninguna justificación ni fundamento a estos intentos de alteración sustancial de los parámetros objetivos de los límites de crecimiento del POTA.

Por todo lo cual el Tribunal falla que “debemos estimar y estimamos parcialmente el recurso interpuesto… y declaramos nulos los artículos 12.4, 18.1, 18.2.a), último párrafo, y el 18.2.c) del Decreto 358/2011 de 8 de noviembre”

Esta anulación imposibilitará en la práctica el desarrollo de las 21 “Áreas de oportunidad” que pretendían llenar de urbanizaciones todo el paisaje de La Janda.

Ecologistas en Acción lamenta que el TSJA no haya entrado en el fondo de muchos de los argumentos expuestos en los informes periciales que hemos presentado en relación con las afecciones ambientales y la improcedencia de la existencia de “Áreas de oportunidad”. El TSJA da por bueno informes técnicos que no son tales, sino meras autorizaciones políticas sin motivación, en base al principio de dar credibilidad a la Administración en un contexto en el que la población percibe que la ha perdido. También desestima los argumentos relativos al impacto ambiental, en base a que los proyectos serán evaluados en su tramitación, cuando existen informes que atestiguan ya su enorme impacto al afectar incluso a espacios protegidos a nivel europeo incluidos en la Red Natura 2000. El dar por principio validez a los informes de las Administraciones, precisamente los que se impugnan, lleva al absurdo de no anularse nunca un plan que tenga informes favorables de los órganos competentes, adjudicándoles una infalibilidad papal.

Esta sentencia es un importante varapalo para la política seguida por la Junta de Andalucía en estos últimos años en los que, a pesar del desastre a que nos ha llevado el modelo urbanístico expansivo y especulativo, ha seguido aprobando planes con previsiones de crecimientos desmesurados como si nada hubiera pasado, vulnerando sus propias normas legales. Esta sentencia obligará a la Junta a revisar numerosos planes urbanísticos en los que se han incluido crecimientos muy superiores a los permitidos en el POTA, precisamente con artilugios contables totalmente fraudulentos semejantes a los utilizados en el POT de La Janda; ingeniería ladrillera que ha sido denunciada reiteradamente por Ecologistas en Acción, que ha visto cómo la Junta desestimaba todas sus alegaciones, las mismas que ahora el TSJA da por válidas.

Muchos de los responsables de la Junta de Andalucía que promovieron y aprobaron este POT siguen ostentando puestos de relevancia, y los actuales responsables de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio han seguido defendiendo este POT ante el TSJA. ¿Nadie es responsable de este desaguisado?. ¿Nadie va a asumir en la Junta responsabilidades políticas por aprobar un plan ilegal con perfecto conocimiento de causa?. ¿Nadie va a dimitir?.