La conservación de los tiburones en Europa

Un 42% de los tiburones y rayas mediterráneos están amenazados.

Àlex Bartolí y Sandrine Polti. Revista El Ecologista nº 81.

Los tiburones son capturados principalmente por sus aletas (valoradas en el mercado asiático) y por su carne que se consume tanto en Europa como en otros países. En los últimos años se han aprobado en España y en Europa medidas importantes para protegerlos de la sobrepesca, pero aún queda mucho por hacer: muchas especies del Mediterráneo y del Atlántico europeo se encuentran amenazadas.

Los tiburones aparecieron en la tierra hace unos 450-500 millones de años y las rayas hace unos 150 millones de años. A lo largo de los tiempos, evolucionaron y se diversificaron hasta conseguir colonizar casi todos los hábitats acuáticos y generar las casi 1.170 especies de tiburones y rayas existentes en la actualidad, a escala global.

Los tiburones se han pescado de forma sostenible durante muchísimos años, hasta que la industrialización del sector pesquero empezó a provocar el declive de sus poblaciones, a partir de mediados del siglo XX. Los tiburones son capturados principalmente por sus aletas (de gran valor en el mercado asiático), aunque también por su carne que se consume tanto en Europa (principalmente en Italia, pero también en Francia, España y diferentes países nórdicos), como en otros países. La pesca de tiburones empezó a ser una pesquería objetivo cuando se empezaron a regular las pesquerías de atún y pez espada, pesquerías en las que las capturas de tiburones estaban asociadas como capturas accidentales y, sobre todo, cuando el mercado de las aletas asiático empezó a incrementar su demanda. Así, se empezaron a generar malas praxis pesqueras como el finning o aleteo, que provocaron una gran disminución de las poblaciones de estas especies.

Más vulnerables que temibles

Lejos de ser los temidos animales que creemos conocer, para compensar su rol de depredador en las cadenas tróficas, la naturaleza les dotó de unas características biológicas que servían para regular el número de sus poblaciones. Así, los tiburones son animales muy longevos, de lento crecimiento y lenta maduración sexual, largas gestaciones y un número muy bajo de crías, por lo que sus tasas de reproducción natural son bajas. Esto, de gran utilidad para mantener el tamaño de las poblaciones de depredadores menor que el de las presas, resulta ser un gran problema cuando las pesquerías industriales los sitúan como objetivo puesto que muchas de las especies capturadas no pueden reponer el estado de sus poblaciones cuando la presión pesquera va más allá de su escasa capacidad de reproducción. Los tiburones son animales altamente vulnerables y esta situación ha llevado al declive de muchas de las poblaciones de tiburones a nivel mundial y ha afectado especialmente a poblaciones del Mediterráneo y del Atlántico europeo.

A la vista de esta situación, en los últimos años ha existido una creciente preocupación por la conservación de estas especies y, aunque muy lentamente, se han ido generando algunos avances. Aun así, lejos de estar en óptimas condiciones, todavía queda mucho trabajo por hacer en esta materia.

Empieza la protección

El año 2009 fue un año importante para la conservación de los tiburones en Europa. Antes de esta fecha, en el Estado español no existía ninguna protección para estos animales, pero en 2009, fuimos el primer país de la UE en establecer una prohibición para la pesca de todas las especies de tiburones martillo y tiburones zorro [1]. Aunque sobre todo, ese año fue importante porque la UE adoptó el Plan de Acción Comunitario para la Conservación y la Gestión de los Tiburones, marco a partir del cual poder legislar en pro de la conservación y una gestión sostenible de las poblaciones de tiburones en Europa, tanto en los caladeros europeos de la flota europea como en caladeros de aguas internacionales.

En este Plan de Acción se detallaban diferentes acciones prioritarias a desarrollar, como una gestión de la pesca basada en criterios científicos y, cuando no existan datos suficientes, basada en el principio de precaución; medidas de protección para las especies más vulnerables y el refuerzo del entonces vigente reglamento contra el aleteo de la UE [2].

Así, en 2010 la Comisión Europea inició el proceso reforma de la ley contra el aleteo mediante una consulta pública, y el mismo año el Parlamento Europeo generó una resolución, proveniente de la victoria de una Declaración por escrito, a favor del refuerzo de la ley y del desembarco de los tiburones con las aletas adheridas al cuerpo.

En 2011, la Comisión Europea presentó su propuesta de reforma de la ley, que fue aprobada en el Parlamento por una amplia mayoría en noviembre de 2012. La nueva ley obliga a que los tiburones deban de ser desembarcados con las aletas adheridas al cuerpo de forma natural, evitándose así cualquier posibilidad de realización de aleteo por parte de la flota europea [3]. Sin duda, esto supuso un gran avance ya que, al no existir aún una buena gestión de las especies objetivo, esta se convirtió en la única norma que podía aportar una cierta protección para muchas de las especies pelágicas.

Tintorera y marrajo

Sin embargo, esto nos lleva a hablar de la todavía nula gestión existente sobre las especies capturadas de forma dirigida, como la tintorera y el marrajo, que constituyen el 80% y el 12% de la composición de las capturas de tiburones de la flota europea, respectivamente. En la actualidad, la UE no realiza ninguna gestión sobre estas especies al no disponer sobre ellas ningún límite de capturas, ni tallas, ignorando los claros síntomas de sobrepesca que sufren (especialmente en el caso del marrajo) y que han sido advertidos por el Comité Científico de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, que recomendó en reiteradas ocasiones la instauración de planes de gestión para ambas especies y una clara reducción del esfuerzo pesquero para el marrajo.

Muy pocas son las especies que, en la UE, gozan de algún tipo de protección a través de la prohibición de su pesca: son el tiburón peregrino, la manta, el marrajo sardinero y el tiburón blanco, tanto en las aguas comunitarias como no comunitarias; el angelote, en todas las aguas comunitarias; y la raya noriega, raya mosaico, raya bramante y los peces guitarra, en algunas zonas dentro de las aguas comunitarias. Los tiburones de profundidad también presentan una prohibición de captura dentro de las aguas de la UE.

En el caso específico de España, también se han dado algunos avances en lo que se refiere a protección de especies, aunque no del todo suficientes. Además de la prohibición de pesca sobre todas las especies de tiburones zorro y martillo, España introdujo por primera vez algunas especies de tiburones en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial [4], listado dependiente del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en el que los animales listados se encuentran bajo un umbral total de protección pero donde no se obliga a generar planes de recuperación específicos para las poblaciones de dichas especies.

En este listado, con la única excepción del tiburón peregrino, que está protegido en todas las aguas ibéricas, el resto de especies solo tiene protección para sus poblaciones del Mediterráneo, ya que muchas de ellas se introdujeron en el listado para adecuarse a las especies incluidas en el Convenio de Barcelona. Las especies que, al ser incluidas en el listado ostentan ahora protección en el Mediterráneo, son el tiburón blanco, la raya manta, el tiburón toro, el solrayo, la raya noriega, la raya bramante, la mantelina, los peces sierra, el cerdo marino, el angelote, el angelote manchado y el angelote espinoso.

En los últimos años, también hay que celebrar algunos logros importantes a nivel internacional. Sin duda uno de los más importantes es la inclusión de diversas especies dentro del convenio CITES [5], porque significó una decisión sin precedentes al incluirse por primera vez especies de claro interés comercial. Así, el tiburón oceánico de puntas blancas, el cailón, tres especies de tiburones martillo y dos de mantarrayas fueron incluidos en 2013 en el apéndice II de CITES, que permite la regulación y el control del comercio internacional de estas especies. Además, el pez sierra de agua dulce fue trasladado del apéndice II al I, donde ya había listadas otras especies de peces sierra, lo que implica una total prohibición de su comercio internacional. Previamente a estas especies, solo el tiburón peregrino, el tiburón blanco y el tiburón ballena, todas con volúmenes de captura muy bajos, se encontraban listadas en dicho apéndice II.

Amenazados el 52% de los pelágicos

Sin duda, aunque todas estas medidas representan un avance, son aún insuficientes para asegurar un óptimo estado de conservación de las poblaciones de tiburones. La lista roja de especies amenazadas de la UICN señala que el 42% de las especies de tiburones y rayas del Mediterráneo se encuentran amenazadas e igual les sucede al 35% de las especies europeas. Más esclarecedor es aún el dato de que el 52% de las especies pelágicas (las más afectadas por la pesca) se encuentran también en estado de amenaza.

Por todo ello, sigue siendo urgente la aplicación de medidas de gestión para todas aquellas especies afectadas por la pesca, especialmente para aquellas que son claros objetivos de la flota pesquera europea como la tintorera y el marrajo. Sigue siendo necesario el control de las importaciones de aletas mediante el desglose de productos derivados de los tiburones en las estadísticas oficiales, así como mejorar mucho la recogida de datos de capturas a nivel de especie, mediante un seguimiento de los datos lo más exhaustivo posible y mejorando mucho los sistemas de etiquetaje en las lonjas.

No menos importante es ahondar en el conocimiento de la situación de muchas poblaciones de tiburones, comerciales o no, ya que los tiburones se ven afectados en las capturas accidentales de casi todos los tipos de pesquerías comerciales, para poder establecer medidas adecuadas.

Por último, es necesario que la UE continúe sus esfuerzos para conseguir claras mejorías en las políticas de gestión pesquera de las diferentes Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera y otros organismos internacionales de los que forma parte, ya que solo mediante esfuerzos internacionales es posible proteger a las especies altamente migratorias, como muchos de los tiburones pelágicos afectados por la sobrepesca.