Cientos de alegaciones contra el cementerio nuclear

  • La Plataforma Contra el Cementerio Nuclear en Cuenca, en la que participa Ecologistas en Acción, ha presentado esta mañana más de 2.500 alegaciones contra la construcción del ATC.
  • Los ciudadanos no han creído la propaganda del Gobierno, conscientes que todavía se puede parar. De esta manera, se echa por tierra el supuesto consenso social a favor del ATC.
  • Ante la disyuntiva entre ATC y ATI, el Gobierno ha optado por lo más caro: las dos opciones.

Esta mañana se han presentado ante la Subdelegación del Gobierno en Cuenca 1.285 alegaciones en el procedimiento de autorización previa o de emplazamiento y 1.240 al estudio de impacto ambiental. Aunque el nº total de alegaciones no se sabrá hasta dentro de unos días (puesto que se han registrado muchas alegaciones de forma individual), la Plataforma contra el cementerio Nuclear (a la que pertenece Ecologistas en Acción) califica de éxito rotundo la campaña de recogida de alegaciones, a pesar de la brevedad de los plazos y de juntarse dos procedimientos en el tiempo.

Los ciudadanos se han movilizado, una vez más, a pesar de los intentos del Gobierno de confundir a la opinión pública, dando a entender que las obras estaban iniciadas.

Los pilares fundamentales que sustentan el rechazo y que se han plasmado en las alegaciones son:

  • La elección ha sido por conveniencia política y no por criterios, técnicos: Villar de Cañas se valoró como la cuarta opción de 8 posibles en el informe de la Comisión Interministerial creada al efecto.
  • Los terrenos no cumplen los mínimos exigibles de seguridad, por su geología inestable y la vulnerabilidad del acuífero.
  • El ATC es inútil pues ya están construidos o se prevé construir almacenes individualizados en casi todas las centrales nucleares (a día de hoy la única que no ha planteado su almacén es Cofrentes.

Para La Plataforma, el ATC es un enorme despilfarro. El debate que se ha venido planteando desde hace años entre la conveniencia de construir un almacén centralizado o uno en cada central nuclear, ya es estéril, los ATI son una realidad y por tanto lo lógico es pensar en construir un almacén definitivo (AGP) al que llegarían los residuos desde los almacenes de cada central. ENRESA ha reconocido que está estudiando el emplazamiento de este almacén definitivo y tienen identificadas posibles ubicaciones.

En el anteproyecto de construcción el ATC [1], sometido ahora a información pública, el coste del ATC se valora en dos mil setecientos millones de Euros (sin contar con el centro tecnológico ni el vivero de empresas) en 5 conceptos:
- Proyecto: 857,03 millones de Euros
- Explotación: 1.136,71 millones de Euros
- Calusura: 142,68 millones de Euros
- Impuesto ecológico: 404,59 millones de Euros
- Asignación Ayuntamientos: 172,50 millones de Euros
TOTAL: 2.713,51 millones de Euros

Según la Plataforma, esta enorme cantidad de dinero público, que se pretende gastar inútilmente, se podría dedicar a sanidad, educación, dependencia, etc.

También en el anteproyecto de construcción, se exponen las fases de explotación del ATC una vez construido:
- Periodo de recepción de residuos: 2018- 2038
- Vigilancia: 2038 - 2063
- Transporte hacia el almacén definitivo u otro destino: 2063 -2078
- Desmantelamiento y clausura: 2078 - 2080

Para la Plataforma, todas estas fases se podrían obviar y plantear el almacén geológico profundo (AGP) en un plazo de 15 – 20 años. Ya no hay ninguna prisa, puesto que ya tienen planteado su almacenamiento temporal. En todo caso, la ubicación de este AGP se deberá realizar de forma democrática, informada y transparente, justo al revés de como se ha realizado el procedimiento de ubicación para el caso de Villar de Cañas.

El plazo de presentación de alegaciones termina este sábado 19. Por tanto todavía se pueden firmar. Las instrucciones y los modelos de alegaciones están en aquí

Varias organizaciones que componen la Plataforma (compuesta de 49 organizaciones) presentará alegaciones más extensas con un alto contenido técnico. Para el caso de Ecologistas en Acción, están trabajando en las alegaciones: dos ingenieros agrícolas, un aparejador, un físico, un geólogo y un biólogo.