Un plan de movilidad sostenible sólo de cara a la galería

El Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Madrid (PMUS) difícilmente hace honor a su nombre. No establece objetivos cuantificados ni indicadores de cumplimiento ni un presupuesto claro y comprometido, como destacan las alegaciones presentadas por Ecologistas en Acción. El plan parece más bien un documento de buenas intenciones.

Para que el Plan de Movilidad Urbana Sostenible sea un elemento de referencia debe establecer claramente qué objetivos persigue (reducción del tráfico rodado, incremento en el uso del transporte público o bicicleta, reducción de la contaminación, etc.); también debe exponer cómo los va a lograr (medidas presupuestadas y planificadas) y cómo va a saber que esas medidas consiguen los objetivos comprometidos (estableciendo indicadores cuantificados en cada medida o conjunto de medidas asociados a los objetivos establecidos). Y por supuesto es fundamental realizar un seguimiento y una evaluación continua del plan para comprobar que las medidas se realizan y tienen el éxito esperado, y, en caso contrario, rectificar.

Muy pocos de estos requisitos aparecen en el documento elaborado por el Ayuntamiento de Madrid, tal y como ha comprobado Ecologistas en Acción. El PMUS presentado no establece objetivos ni indicadores cuantificados, no incorpora ningún plan de trabajo para la implementación de las medidas, no compromete ningún presupuesto (algunas medidas quedan condicionadas a la situación económica del Ayuntamiento a partir de 2016). Con respecto al plan de seguimiento y evaluación tan solo menciona un informe anual, sin aclarar si se hará o no público, quién lo realizará ni a quién se presentará. Tan solo se menciona una revisión del plan ya en 2017, algo claramente insuficiente para un PMUS.

En lo que respecta al conjunto de medidas propuestas conviene destacar que algunas son contraproducentes, como la privatización del subsuelo municipal y venta de los aparcamientos municipales de residentes en régimen de concesión (95.000 plazas), que no hará sino atraer más automóviles a la ciudad. Otras medidas trascienden las competencias del Ayuntamiento (carriles BUS VAO de acceso a Madrid); algunas se condicionan a los presupuestos de 2016 del Ayuntamiento (plan peatonal) y la mayor parte resultan poco ambiciosas.

Resulta paradójico que el mismo ayuntamiento que ha consentido y participado en el deterioro del servicio de metro y autobuses urbanos con recortes de presupuestos continuados, presente un PMUS. Por un lado se empeora el servicio de transporte público, desincentivando su uso, por otro lado se presume de querer fomentarlo.

Para Ecologistas en Acción en definitiva el documento presentado por el Ayuntamiento no puede considerarse un PMUS. Por ello, ha presentado numerosas alegaciones, señalando todos los aspectos negativos y carencias del documento actual respecto a los elementos básicos que debería contener.

Madrid necesita urgentemente un PMUS elaborado con la conciencia y el compromiso de lograr que la forma de moverse de sus habitantes sea más sostenible, tenga unos menores impactos ambientales y en la salud de las personas, y haga que Madrid deje de estar a la zaga en Europa y España en políticas de movilidad sostenible. Para ello requiere de un PMUS creíble y ambicioso, no cómo el actual, elaborado únicamente para cumplir con el requisito que se establece en la Ley de Economía Sostenible como condición para acceder a los recursos que la administración central otorga para apoyar los sistemas de transporte público de los municipios.


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