Se concentran en un monumento natural contra el cambio climático

El domingo 21 de septiembre, Ecologistas en Acción de Roquetas de Mar eligió el mirador del Monumento Natural Barrera de Posidonia en Roquetas de Mar como altavoz del compromiso ciudadano en la lucha contra el cambio climático.

El enclave, símbolo del papel activo que juegan los espacios naturales como sumideros de CO2, en especial las praderas de posidonia en las costas almerienses, reunió a la ciudadanía roquetera más sensibilizada que se desplazó a la cita haciendo uso de transportes no contaminantes como la bicicleta.

Durante la concentración, que duró aproximadamente una hora, se encendieron velas y candiles que los participantes llevaron consigo, se realizaron actos en apoyo de las energías 100 % renovables y el cambio hacia un nuevo modelo energético que libere al planeta del terrible drama
ambiental que supone el uso de los combustibles fósiles.

Finalmente, se concluyó la concentración con la lectura del manifiesto adjunto.

Manifiesto en apoyo a la Marcha Ciudadana contra el Cambio Climático.

Hoy, domingo 21 de septiembre de 2014, la ciudadanía se moviliza para resaltar la necesidad de mayor compromiso contra este gran mal que amenaza la vida tal y como la conocemos en este planeta que nos acoge. Nos unimos desde Roquetas de Mar, pues, a este clamor ciudadano y reclamamos a las autoridades estrategias urgentes de acción para frenar las consecuencias de nuestros excesos y paliar las injusticias que derivan de ellos.

No existe planeta B; la tecnología nos ayudará, pero no nos salvará; y, como es lógico, nuestra naturaleza animal nos dice que hemos de sobrevivir y perpetuarnos. Nos podemos hacer las preguntas que se hace la inmensa mayoría de la población… Pero, ¿es seguro el Cambio Climático?
Los científicos están seguros de que está en marcha y de que está causado por la actividad humana.

¿A qué se debe?.

Más de la mitad del efecto invernadero creado por el ser humano se puede atribuir al CO2 y el 80% de este CO2 procede del consumo y uso de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), es decir, del consumo de energía. El otro 20% de la deforestación e incendios. La temperatura global en los últimos 100 años ha aumentado unos 0,74ºC –y en Europa hasta 0,9ºC. El índice de calentamiento registrado en los últimos 50 años prácticamente duplicó el de los últimos 100 años Si esta cifra parece pequeña, conviene recordar que en la última glaciación la temperatura media era unos 5ºC menor, y que se prevé que la temperatura media del planeta puede incrementarse a final de este siglo hasta 6,4ºC.

La velocidad de este calentamiento es mucho más rápida que la de cualquier alteración climatológica natural que conozcamos que se haya producido en La Tierra en los últimos 650.000 años, lo que impedirá el aclimatamiento de numerosas especies animales y vegetales.

Los países industrializados hemos consumido tal cantidad de combustibles fósiles que la concentración de CO2 en la atmósfera ha aumentado ya en un 35% respecto a los niveles preindustriales y podríamos llegar a un aumento de hasta el 300% a finales de siglo si no se toman medidas urgentes.

La deforestación ha contribuido en un 20% al CO2 atmosférico, pues las plantas absorben dióxido de carbono en su crecimiento, por tanto la pérdida de bosques contribuye al efecto invernadero. Además, los incendios y la descomposición liberan el CO2 que estaba almacenado.

¿Es tan importante?.

El clima ejerce una gran influencia sobre nuestras vidas y la Naturaleza. La fauna y la flora de cada lugar, el agua, los cultivos y, en último término, la manera de ser y la cultura de cada rincón del mundo, dependen, entre otros factores, del clima local. Las adaptaciones al clima dan lugar a distintos ecosistemas y sistemas socioeconómicos.

Se comprende, por tanto, que el Cambio Climático sea el problema ambiental más complejo y grave al que nos enfrentamos.

Los cambios ya están aquí y solo es necesario encender la televisión para ver los desastres que nos envuelven: inundaciones, sequías, deshielo del Ártico y de los glaciares, aumento del nivel del mar, acidificación de las aguas de los océanos, alteración de los ecosistemas autóctonos, proliferación de
medusas...

Pero no se limita a lo físico. Nos afecta y nos afectará en términos de salud, económicos y sociales.

¿Y qué podemos hacer para evitarlo?.

Reclamemos unas políticas energéticas que aboguen por el ahorro, la eficiencia y la eficacia basándose en una producción renovable.

Alcemos nuestra voz contra ese empeño en perdurar las energías sucias a costa de cualquier consecuencia. Tenemos los casos de las prospecciones petrolíferas y de gas en el Mediterráneo (en Baleares y el Mar de Alborán) y en Canarias o las realizadas en la Península a través del agresivo fracking.

Volvamos hacia una economía más local que tiene un impacto menor en la huella de carbono y que genera más equidad y mejor vecindad.

Rechacemos los cambios indiscriminados y especulativos en los usos del suelo, especialmente en los espacios que actúan como sumideros naturales de CO2 como éste en el que nos encontramos, y defendamos la Biodiversidad que acogen.

Y nunca olvidemos que nuestra actividad individual tiene unas consecuencias claras. Ante todo, tengamos clara una premisa: No podemos consumir sin pensar en las limitaciones del planeta. Pasemos a tener una actitud responsable en el consumo energético y especialmente en el transporte (que constituye cerca del 30% de las emisiones del CO2). Usemos el transporte público, la bicicleta o cualquier medio no motorizado y, sobre todo, apostemos por la peatonalización de nuestras vidas. Recordemos que la energía menos contaminante siempre es la que no se consume.

Como bien dijo el Jefe Indio Seattle en 1854: “De una cosa estamos bien seguros: la tierra no pertenece al hombre. Es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado, como la sangre en una familia. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá al hombre.”

Cojámonos de la mano y seamos voz de la Tierra:
FRENEMOS EL CAMBIO CLIMÁTICO!!!