La ciudad de las sospechas, para algunas cosas

Estos días ha aparecido la noticia de la sospecha de la asociación Bateun sobre un cambio en las condiciones del tráfico en el Puente Enrique Esteban. Teniendo presente la documentación existente y la evolución de las obras, todo indica que el puente mantendrá dos carriles para coches y las estrechas aceras tradicionales.

Los bordillos de la acera este del puente se han colocado en el mismo sitio donde estaban con anterioridad, como atestigua la señalización horizontal conservada en la calzada del puente, pintada antes de las obras actuales. Con respecto a la señalización vertical lo razonable sería eliminarla entera, teniendo presente su afección paisajística en una infraestructura que sabemos será Bien de Interés Cultural en breve. Existen alternativas más cuidadosas para cumplir con la finalidad de dar información que mantener un aspecto de carretera, en un puente casi tan emblemático para la ciudad como el romano. Sobre todo cuando hay otros 4 puentes (y 14 carriles) más. Y el puente en una zona de la ciudad que sigue perfectamente comunicada con el resto de la misma, no determina en absoluto si se puede convertir en un gueto o no. No parece que los precios de la vivienda en esa zona apunten a ello.

Es indudable que, como todo, la gestión del tráfico de la ciudad es opinable, y esa asociación de vecinos tiene todo el derecho del mundo a mantener sus propias opiniones al respecto. Pero resulta llamativo eternizar el debate cuando existen dos planes de movilidad sostenible, financiados por el Ayuntamiento y la Junta, que recomiendan su peatonalización parcial (estableciendo plazos para ello). Recordemos que su objetivo es precisamente reducir el tráfico motorizado en la ciudad, dedicando menos infraestructuras para ello. La peatonalización del Puente Enrique Esteban es un debate iniciado en 1986, con el acuerdo de todas las Asociaciones de Vecinos y los partidos políticos presentes en el Ayuntamiento (entre ellos el PP y el PSOE), como alternativa a la construcción del puente de San José. Desde entonces se han construido 4 nuevos puentes (sin olvidar otro más perteneciente a la circunvalación de la ciudad).

Ecologistas en Acción de Salamanca ha defendido siempre la idea de que este puente, junto con la Gran Vía, se convierta en la columna vertebral del transporte público de la ciudad. Esto supondría su cierre al tráfico privado y su adecuación para permitir el paso de autobuses urbanos y metropolitanos. Algo en consonancia con lo planteado por los planes de movilidad. Incluso hemos propuesto la conversión de la Avenida de los Reyes de España en el tan necesario Centro de Recepción de Turistas de la ciudad, aprovechando el infrautilizado aparcamiento subterráneo de esa calle. Confiemos en que por fin, tras casi 30 años, esto sea realidad algún día. La experiencia de estos meses con el puente cerrado muestra que no es necesario en absoluto para el tráfico de coches, aunque sí genera algunos trastornos para el transporte público expresados en retrasos en las horas punta.




Visitantes conectados: 743