La explotación del yacimiento de Otero plantearía riesgos para la salud y el medio ambiente

La Sociedad de Investigación y Explotación Minera de Castilla y León S.A. (SIEMCALSA), empresa participada por la Junta de Castilla y León y otras entidades, ha presentado un proyecto para la exploración de un yacimiento polimetálico (wolframio, estaño, zinc, cobre y plata) en las cercanías del municipio de Otero de Herreros (Segovia). La zona en la que se ubica el proyecto posee una elevada calidad ambiental. El espacio está incluido en un Área Crítica de Águila Imperial y está catalogado como LIC y ZEPA.

En el documento resumen remitido como parte del procedimiento de evaluación de impacto ambiental (periodo de consultas previas), SIEMCALSA estima las reservas de mineral explotables en 5.599.522 toneladas. Una vez en marcha, la explotación minera tendría una producción de 1.363 toneladas diarias (30.000 toneladas /año), con una vida estimada de la mina de algo más de 18 años.

Datos básicos sobre la explotación minera

  • Tipo de explotación: minería subterránea
  • Método de explotación: Corte y relleno ascendente
  • Producción: 300.000 t/año ó 1.363 t/día
  • Vida estimada de la mina: 18,67 años

Una vez extraído, el mineral sería sometido a estos tratamientos:

  • Machaqueo: para reducir el mineral a fragmentos de menos de 5 mm.
  • Molienda: el material se reduce a fragmentos de 75 micras, que es el tamaño considerado ideal para la liberación de los minerales.
  • Flotación: Mediante este sistema se separan los distintos minerales: se logra un concentrado de cobre, otro de zinc y otro de estaño.

Tras analizar la información contenida en el Documento Inicial, Ecologistas en Acción de Segovia y Centaurea han remitido sus observaciones a la Junta de Castilla y León. En ellas se alerta de que el proyecto presentado podría constituir una amenaza para la salud de los residentes en la zona y la de los habitantes en la cercana ciudad de Segovia. Además se producirían impactos sobre el patrimonio arqueológico de la zona y sobre el desarrollo socioeconómico local. Los argumentos aportados son los siguientes:

Impactos sobre la calidad del agua

De acuerdo con el proyecto, de las 300.000 t/año que se pretende procesar en la planta, tan solo 11.193 t se transformarían en diferentes concentrados con ley suficiente para ser comercializados. El resto, 288.806 t, (96,27% del total) son materiales, parte de los cuales se acumularía a la intemperie.

Según los datos que aporta el Documento Inicial, esta “escombrera de materiales finos” ocuparía una superficie de cerca de 8 Has. A lo largo de la vida del proyecto, almacenaría cerca de millón y medio de toneladas (equivalentes a un volumen de 829.000 m3) de materiales procedentes de la planta de concentrado.

Desde nuestro punto de vista, esta escombrera constituye uno de los elementos potencialmente más peligrosos del proyecto, ya que, previsiblemente, la lluvia lavará estos materiales, produciendo lixiviados que contaminarán las aguas. Esta contaminación afectaría en primera instancia a:

  • Los arroyos de La Escoria y El Quejigar, que drenan la explotación, y, a continuación, al río Moros, al cual van a parar las aguas de los arroyos citados.
  • Los acuíferos sobre los cuales están situados los terrenos de las escombreras y los arroyos que la drenan.

Aquí nos encontramos con el mayor motivo de preocupación, desde el punto de vista de la salud pública, ya que aguas debajo de la escombrera, los arroyos citados circulan sobre el acuífero de Madrona, una de las fuentes esenciales de abastecimiento de la ciudad de Segovia. Se trata de un acuífero situado en terrenos calizos, muy vulnerable a la contaminación.

Creemos que las cunetas perimetrales y las balsas de decantación contempladas en el proyecto no evitarán que los materiales finos depositados en la escombrera liberen sustancias contaminantes que, arrastradas por el agua de escorrentía, lleguen a los arroyos que drenan la zona y, por filtración, a los acuíferos. Se plantea así un grave problema potencial de salud pública, que debe analizarse con rigor, ya que podría hacer inviable el proyecto.

Impacto en el municipio de Otero de Herreros

La planta de tratamiento se situaría, de acuerdo con el proyecto, apenas a 500 metros del pueblo de Oteros de Herrero. Los procesos de descargas de los materiales, machaqueo y molienda generarán inevitablemente partículas de polvo contaminante que, afectarán a la calidad del aire de la zona e impactarán en la cubierta vegetal al depositarse sobre ella. La cercanía de la planta respecto al casco urbano de Otero de Herreros hará que las nubes de polvo generadas afecten, en determinados días, al aire que respiran los vecinos del municipio, lo que constituye un nuevo motivo de preocupación.

Impactos sobre el patrimonio arqueológico

El yacimiento de Otro de Herreros ha sido explotado históricamente, siendo el único ejemplo conocido de la explotación minera de época romana en la zona sur de la provincia de Segovia. Su epicentro, que es el Cerro de los Almadenes, está incluido dentro del Inventario de Yacimientos Arqueológicos de la Provincia de Segovia con el número 40-152-0002-02, ocupando una superficie de 6,30 hectáreas.

Desde el año 2009, la Sociedad Española de Historia de la Arqueología viene realizando excavaciones y prospecciones arqueológicas en este municipio que han aportado importantes conocimientos del lugar. Entre otros resultados, se ha localizado una tarjea o canal de desagüe de época prerromana y tres pequeños hornos de época visigoda. Estos, y otros hallazgos, confieren al yacimiento arqueológico un valor singular y, de hecho, existen planes para su puesta en valor y uso turístico que podrían ser incompatibles con la reapertura de la explotación minera.

Impacto socioeconómico

Como ya se ha indicado, el tiempo de vida de la explotación se estima en algo más de 18 años. En este sentido, conviene resaltar que no nos encontramos ante una propuesta que aportaría un desarrollo sostenible en la zona sino que, al contrario, se trata de una actividad económica con los días contados, dado el carácter finito y no renovable de los recursos que la sustentan. En este sentido, a medio plazo, la explotación comercial del yacimiento provocaría un desequilibrio en la socioeconomía local, que tendría un crecimiento abrupto, pero efímero, seguido del al abandono, igualmente abrupto, de la actividad.

En el documento de observaciones remitido a la Junta, las asociaciones ecologistas han subrayado la necesidad de acometer estudios complementarios para valorar el impacto sobre las aguas subterráneas, incluyendo un estudio hidrogeográfico, un análisis detallado del drenaje de la explotación minera, un estudio de la impermeabilidad de las balsas de decantado, así como una caracterización química de las aguas subterráneas.

Alternativas

Ecologistas en Acción de Segovia y Centaurea han hecho notar, además, que los principales metales que se extraerían del yacimiento de Otero de Herreros pueden obtenerse, con un menor impacto ambiental, a través del reciclaje de productos que los contienen una vez finalizada su vida útil. El ejemplo del cobre es, seguramente, el más conocido: cuando los productos que contienen cobre agotan su vida útil, el metal puede ser reciclado para convertirse, de nuevo, en materia prima. Esta opción permite ahorros de entorno al 85% de la energía respecto a su producción a partir de nuevo mineral. Y además se evitan las emisiones asociadas a la extracción y refinado del cobre. Sin embargo, la cantidad de cobre que se recupera es aún limitada, tanto a escala internacional como en España. Lo mismo podríamos decir para el caso del estaño o el zinc.

A lo largo de la historia de la humanidad se han extraído volúmenes enormes de los metales que pueden encontrarse en este modesto yacimiento de Otero de Herreros. Una adecuada política de recuperación de estos metales ya utilizado es una alternativa más ecológica, más económica y con mayor interés social, ya que genera más empleo y evita que se dilapiden unos recursos energéticos cada vez más escasos.

En definitiva, considerando los datos aportados por SIEMCALSA, Ecologistas en Acción de Segovia y Centaurea consideran que el proyecto de explotación de los yacimientos metálicos de Otero de Herreros conlleva riesgos significativos para la salud y el medio ambiente, existiendo alternativas ecológica y socialmente más ventajosas para obtener los metales objeto de interés: el refuerzo de los programas de recuperación y reciclaje que permitirían reincorporar al ciclo productivo unas valiosas materias primas que hoy se pierden, en buena medida, por la falta de programas de recuperación adecuados y suficientes.

Esquema de la localizacion de la explotación minera