Lamentable situación del Paraje Natural Brazo del Este

La Junta de Andalucía venderá en el Día Internacional de los Humedales (2 de febrero) palabrería, fotos y un estupendo panorama para estos delicados hábitats, ocultando a los ciudadanos la realidad de nuestras zonas húmedas.

La Federación Provincial de Ecologistas en Acción de Sevilla no puede celebrar como le gustaría un día del año en el que de forma simbólica se pretende reconocer la enorme importancia que tienen los humedales para la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales. Mientras los políticos se llenan estos días de palabras sostenibles y ofrecen llamativos datos en forma de anzuelos destinados a la pesca del voto, los proyectos, informes y estudios que enarbolan como exitosa gestión de los sistemas acuáticos se desmenuzan por sí solos debido a su carácter de papel mojado, más húmedos éstos que los hábitats a los que se refieren.

Podríamos encontrar graves problemas de conservación en cada humedal de
la provincia de Sevilla que visitáramos, por mucho que insistan en guiones cinematográficos de política-ficción: Doñana, río Guadaíra o Guadalquivir, los complejos endorréicos de las campiñas, etc? son algunos ejemplos relevantes, pero analizaremos tan sólo uno, el denominado Paraje Natural Brazo del Este, visitado por miembros de Ecologistas en Acción durante las últimas semanas para su reconocimiento.

Situado a unos 20 Km. al sur de la ciudad de Sevilla, el panorama es lastimoso en uno de los lugares teóricamente mejor blindados con protección legal: además de Paraje Natural, pertenece a la Red Natura 2000 europea como Zona de Especial Protección de Aves y está reconocido como humedal RAMSAR de importancia internacional por la UNESCO.

Su principal e histórico problema, la gestión del agua, nunca ha sido resuelto en este antiguo brazo del río Guadalquivir desde que lo ?desconectaron? del mismo para crear zonas agrícolas. Sin aportes de agua del gran río, queda resignado a inundarse por agua de lluvia o por los desagües contaminados de los cultivos de arroz.

Para el manejo de esas aguas, la administración invirtió fondos en una serie de compuertas, canales y la construcción de dos grandes sistemas de bombeo que nunca funcionaron. Ni siquiera cuentan con sistema eléctrico, mostrando un deterioro evidente.

Ningún responsable de la Junta de Andalucía ni de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir responden de este malgasto de dinero público mientras cada año, varios de los segmentos de cauce (el curso natural está compartimentado por muros), se mantienen secos en pleno invierno.

Otro aspecto que escandaliza a primera vista es el desmadre ganadero dentro de sus límites. Rebaños de cientos de ovejas y caballos devoran la vegetación natural pese a que existe un hábitat de Interés comunitario para protegerla y dejando las orillas convertidas en lodazales yermos. Las aves acuáticas, algunas en peligro de extinción, quedan de esta forma sin refugio ni alimento y en primavera, nidadas de especies coloniales y amenazadas como las canasteras, acaban bajo miles de pezuñas.

Los agricultores también convierten parcelas de secano en regadíos sin
la necesaria autorización medioambiental y gracias a las descoordinación
de la Confederación Hidrográfica con la Junta de Andalucía que, a su
vez, apenas actúa mediante procedimientos de infracción. A menudo, la
vigilancia ambiental brilla por su ausencia y tanto agricultores como
ganaderos, manipulan las compuertas a su conveniencia, inundando o
desecando segmentos de cauce para, por ejemplo, utilizarlos como pastos.

La lista continúa en forma de colmatación por sedimentos, cabezas de
ganado muertas en el cauce, episodios de caza furtiva, nasas cangrejeras
ilegales, urbanismo ilegal, electrocución de aves en tendidos eléctricos, perros de caza descontrolados, etc?aunque atajar sus principales problemas, agua, vigilancia, ganado y presión agrícola, ni siquiera dependan de un gran presupuesto económico sino de interés y rigor administrativo.

Si esta es la situación, Ecologistas en Acción se pregunta cuántas cosas deben cambiar para que un día se tomen decisiones coherentes y se realicen políticas con criterios científicos y de conservación real. Un ejemplo al hilo lo marca el estudio realizado con motivo del dragado de profundización del Guadalquivir que recomienda recuperar los antiguos brazos del río y sus llanuras de inundación. Deseamos vivir para verlo, mientras, bostezaremos con la película y sus actores, o no. Quizás debamos levantarnos del cine y tener una charla más constructiva con la UNESCO, por ejemplo.