Obras en la desembocadura del río de Oro

La ciudad está tan paralizada que ya ni pueden inagurar obras, solo anunciarlas para después de las elecciones.

Tras las declaraciones realizadas la semana pasada por el presidente de la Ciudad y del Consejero de Medio Ambiente sobre la desembocadura del Río de Oro, Guelaya-Ecologistas en Acción no tiene más remedio que responder públicamente y por “por alusiones”, para negar ninguna relación con estas obras, al tiempo que defiende lo siguiente.

Leer en los medios locales que la acumulación de agua es una deficiencia del Rio de Oro es grotesco.

Pensar que un cauce que tiene agua, que corre hacia el mar, o que, cuando no llueve, el agua se estanca, y crea pozas o charcas es una deficiencia ¡del Río de Oro! es más que grotesco, es insensato y fruto de la mayor ignorancia de lo que quiere decir tener o gestionar un río.

Pero si se trata de una rueda de prensa del presidente de la ciudad de Melilla y del consejero de Medio Ambiente, entonces la cosa empieza a ser seriamente insoportable. En la sociedad del conocimiento y la información esto es una vergüenza para Melilla, porque todo el mundo se va a enterar que tenemos dirigentes políticos que apuestan porque los ríos no tengan agua para “dignificarlos”.

  • Los melillenses que lean que Guelaya-Ecologistas en Acción ha pedido que el Rio de Oro forme parte del sendero verde y que para eso hay que “repasar” el hormigón ya existente, y se lo crean, deben saber que no es verdad y que no hemos perdido la cabeza.

Los melillenses saben que los Jardines del Agua, como cualquier jardín, tiene plantas, se riega, y en consecuencia, tiene mosquitos. ¿Y quién controla a esos mosquitos?, muy sencillo, es de Primaria, las aves insectívoras del río cercano que no pueden reproducirse en los Jardines del Agua y buscan la soledad del cauce. Solo hace falta tener presente el concepto de cadena trófica. ¿Serán nuestros dirigentes políticos víctimas del sistema educativo… de Franco? Porque con la edad que tienen…

Es decir, que quien diga que queremos conectar el sendero verde, con un río hormigonado no nos escuchó el día que se lo explicamos.

Pero también tenemos que decir que en campaña electoral, o en precampaña electoral, cualquier persona en su sano juicio sabe que no se debe creer en los políticos que se la juegan en las urnas. En esto estamos de acuerdo con nuestro presidente que ha dicho que lo importante no es lo que se diga ahora sino lo que se ha hecho en los 4 años anteriores y para nosotros resulta difícil criticar al equipo de gobierno por lo que ha hecho, porque en defensa del medio ambiente, hacer, lo que se dice hacer, no ha hecho casi nada.

  • Y puesto que hay mosquitos y molestan a los melillenses, ¿lo mejor es que no haya pendiente en el hormigón para que pueda haber pistas deportivas que se van a hacer en contra de la opinión de Confederación Hidrográfica del Guadalquivir?

Una vez que la justificación e importancia del proyecto es evitar las molestias que a
los melillenses le causan los mosquitos, deciden que haya un estanque, que por definición, será un placer para las muchas especies voladoras que tienen su hábitat natural y dependen de aguas “estancadas”, pero con iluminación y fuentes, como si la siguiente riada no se lo fuera a llevar todo por delante.

Pero lo que llama la atención es que ahora que no está cerrado el tema de la prevención de riadas, o de que estamos en periodo de alegaciones al 2º ciclo de planificación hidrológica, hasta el próximo 30 de junio, se quiera hacer un estanque en la desembocadura de un rio, y al mismo tiempo ¡se le haya puesto una rejilla en el suelo a la altura del puente de Triana para que el río no llegue al mar!

Eso sí, lo de que las pistas deportivas se van a pintar en el hormigón porque apenas hay desnivel es ya de traca. Y encima tendremos que pagarle a una empresa de limpieza para que quite el barro la próxima vez que llueva para que se vean las líneas.

La única cosa sensata que se quiere hacer, elevar los muros de contención en el tramo final por el riesgo de desbordamiento, no vale 775.000 euros, ni mucho menos.

¿Cuánto hay para pintar pistas deportivas que se van a llenar de barro a la primera lluvia intensa? ¿100.000 euros?

Y si sabemos que la “madre de todas las riadas” no la conocemos en pleno cambio climático porque todavía no ha pasado por el rio de Oro, ¿vamos a poner un estanque con luces de colores en la desembocadura cuando a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir le molesta en el cauce hasta la vegetación natural de ribera?

Esto, lo diga quién lo diga, es un disparate, tirar el dinero de los melillenses y vender humo en campaña electoral. Ni caso.