Propuestas para las elecciones municipales de Fraga

Propuestas de Ecologistas en Acción del Bajo Cinca a los partidos políticos de Fraga y a los municipios de la comarca del Bajo Cinca.

Humareda en FragaEcologistas en Acción del Bajo Cinca, como asociación enmarcada dentro del llamado ecologismo social, tiene entre sus objetivos el conseguir una sociedad equilibrada con su entorno, que no agote o destruya los medios materiales y ecológicos que la sustentan en el presente y deben sustentarla en el futuro, y que reparta con justicia los recursos que necesitan los seres humanos (suelo social) sin sobrepasar los límites que nuestra ecosfera, o medio físico y biológico, impone (techo ecológico), límites a los que tenemos que adaptarnos irremediablemente, queramos o no.

Ante las próximas elecciones municipales, aun siendo conscientes de que solo se abarca una parte de la problemática que tiene nuestra sociedad, Ecologistas en Acción hace públicos, para la sociedad en general y para los partidos políticos que puedan estar interesados, una serie de propuestas que pueden ser incorporadas en los programas electorales de los partidos políticos si estos así lo aceptan. Las propuestas que se hacen están centradas en Fraga, capital de la comarca del Bajo Cinca, pero una parte de lo que se propone y los principios generales pueden ser aplicados también en otros municipios.

Aunque los ayuntamientos tienen muchas limitaciones, tanto en competencias como en recursos económicos y humanos, en Ecologistas en Acción consideramos que, al margen de los servicios públicos que estos suministren directamente, los ayuntamientos deben ser agentes políticos que promuevan la sostenibilidad social, que está unida a la ecológica, y que favorezcan el diálogo social, la transparencia institucional, la libertad de expresión y los valores democráticos, valores que están en peligro frente al poder financiero y caciquil que, subrepticiamente, pervierte las instituciones públicas para que éstas defiendan sus intereses privados en menoscabo de lo público.

Propuestas para las elecciones municipales de Fraga

Las propuestas concretas que Ecologistas en Acción hace son las siguientes:

Apoyo público del Ayuntamiento al manifiesto “Última llamada”.
Este manifiesto analiza la grave crisis ecológica y social en la que nos hallamos y que solicita acciones urgentes que permitan hacer frente a esa crisis. El manifiesto se puede encontrar en https://ultimallamadamanifiesto.files.wordpress.com/2014/07/manifiesto-ultima-llamada-2014-julio-v3.pdf

Mejora de los servicios públicos (sanidad, educación, dependencia, servicios sociales, etc.) y oposición a la privatización de los mismos.
La lógica y sobrada experiencia muestran que los intereses privados contravienen los intereses públicos. La mejora de los servicios públicos rebajan las tensiones sociales y mejoran el progreso de la sociedad. Así mismo para mejorar la calidad de vida de la población conviene implementar sistemas que permitan evaluar diferentes componentes que afectan a la vida de las personas pero que no suelen medirse, como por ejemplo el grado de felicidad que sienten las propias personas, el nivel real de ingresos económicos, el grado de satisfacción en el trabajo, la evaluación que hacen los ciudadanos de los servicios públicos, etc.

Promoción de la transparencia en el funcionamiento de los organismos públicos.
Para ello debe comenzarse con el cumplimiento de la obligación legal de dar respuesta a las instancias que se presentan por vía legal en el Ayuntamiento. Así mismo debe mejorarse la web municipal para facilitar tramitaciones y para ampliar la información documental relativa al municipio, información que debe estar actualizada en un tiempo razonable. La información institucional no debe limitarse solo a los logros de la corporación municipal sino también a cuestiones más enojosas como son las multas impuestas al municipio por incumplimiento de diversas normas.

Promoción del diálogo social como medio de ahondar en el conocimiento de los problemas y de mejorar la resolución de los problemas a través del consenso social.
Para ello deben evitarse los vetos a personas y organizaciones críticas con el gobierno municipal y se deberían resucitar programas y órganos de representación y diálogo (Agenda XXI, “Ciudades Saludables”, Consejo de Salud, Consejo Escolar Municipal, etc.) que actualmente están vigentes solo en el papel por su escasa o nula actividad real.

Reducción de la huella ecológica de la población.
La huella ecológica mide la superficie terrestre (tierra y agua) que se necesitaría en teoría para obtener todo lo que usamos para vivir: energía, materiales, recursos biológicos (alimentos y otros) y capacidad para eliminar nuestros residuos, incluyendo en ellos los gases contaminantes y de efecto invernadero. La humanidad, hoy en día y de modo creciente, supera la capacidad de la Tierra para mantenernos y por ello es necesario que la población reduzca su huella ecológica bajando su consumo de energía, de materiales, de recursos biológicos y reduciendo la emisión de CO2 , gas de efecto invernadero, y de otros contaminantes. Fraga, y demás poblaciones, deberían calcular la huella ecológica del municipio, hacerla pública y promover políticas de reducción. Muchas de las propuestas que se hacen son útiles para reducir la huella ecológica y a ellas nos remitimos.

Racionalización de las obras públicas.
En la sociedad hiperconsumista en la que nos hallamos se despilfarra mucha energía y materiales y la política del “usar y tirar” está cada vez más extendida, incluso con las personas. Por ello debe buscarse un uso más racional y austero de los recursos. En las obras públicas, como debería pasar en todos los ámbitos, debe primarse la reparación sobre la sustitución siempre que sea posible, tanto para reducir la huella ecológica del municipio como para ahorrar dinero público. Así mismo debe favorecerse el uso de servicios y recursos locales o cercanos en el ámbito geográfico, a fin de reducir el transporte de personas y mercancías y para mejorar la economía local.

Promoción de un urbanismo más sostenible y amigable con el ser humano a través de una ordenación del territorio adecuada.
Para ello debe evitarse la proliferación urbana en los entornos del casco urbano y buscarse una ciudad que ocupe un área que tienda a ser circular y con un nivel de construcción que no sea muy denso pero que tampoco dé lugar a una ciudad demasiada extensa, que es a lo que se tiende. Una ciudad extensa, con demasiados edificios unifamiliares, y con formas alargadas, implica un consumo notablemente mayor de energía, cemento, asfalto, tuberías y materiales eléctricos para construir, y mantener, las infraestructuras necesarias (aceras, calzadas, alcantarillado, alumbrado, etc.). Así mismo ese tipo de ciudad obliga a un mayor uso del automóvil, con todo lo que ello conlleva.

Así mismo es conveniente dejar zonas en el casco urbano que no tengan su suelo completamente impermeabilizado. La impermeabilización creciente de los suelos es un problema global que favorece la escorrentía cuando hay grandes lluvias y favorece las inundaciones en partes bajas de la población y satura la capacidad de las alcantarillas para evacuar el agua. En poblaciones con un urbanismo avanzado se construyen zonas verdes y suelos porosos para controlar, aunque sea en parte, el exceso de escorrentías.

Promoción del transporte público y reducción de la necesidad del automóvil.
Un mayor uso del automóvil implica, además de tiempo y gasto de combustible, más contaminación, más ruido y más posibilidad de accidentes. Y andar es más sano. Por eso se debe promocionar el transporte público, tanto el urbano como el interurbano, y, sobre todo, reducir la necesidad de transporte, acercando a la gente el suministro de servicios, públicos o privados, que la población necesita. En este aspecto sería interesante que el Ayuntamiento de Fraga abriera una o más oficinas en diferentes partes del municipio que, situados estratégicamente, redujeran las distancias que los ciudadanos deben recorrer para hacer gestiones administrativas. Así mismo debe favorecerse un uso seguro de la bicicleta tanto en el casco urbano como en sus alrededores.

Promoción de las zonas verdes.
Los jardines y arbolado contribuyen al bienestar ciudadano y por ello deben promocionarse. Debe favorecerse el uso de plantas autóctonas y deben respetarse los árboles, especialmente los más grandes y longevos. Cuando haya que hacer obras públicas hay que procurar, en la medida de lo razonable, adaptar las obras de manera que se reduzca la necesidad de tala de los árboles.

Pinos talados en polideportivo de Fraga En el polideportivo de Fraga hay espacio para poner de nuevo árboles, cuya sombra agradecería la gente, especialmente en verano. Así mismo debe favorecerse la plantación de setos que protejan algo de la molestia del tráfico rodado, como por ejemplo en el Paseo de Caterina. Los setos, aunque sea modestamente, reducen algo el ruido y la contaminación del tráfico y son un pequeño muro de protección que puede prevenir algunos accidentes, como por ejemplo la irrupción de niños pequeños en la calzada.

Sería ideal la construcción de corredores verdes (cinturones de vegetación natural y árboles) alrededor de la ciudad. Estos corredores verdes favorecen el paso de la fauna, que tiende a ser aislada, permiten a la gente dar paseos más agradables, y reducen algo la penetración de pesticidas, provenientes de campos vecinos, y de ruidos (de las autovías) sobre la ciudad.

Debe prohibirse la fumigación de herbicidas o insecticidas, por su toxicidad, en jardines públicos y en el casco urbano de la ciudad.

Para prevenir las plagas de mosquitos, moscas negras y otros insectos que asolan a la población, que es un problema complejo, se aconseja que se hagan estudios científicos que permitan establecer con precisión los lugares donde proliferan las larvas y tomar medidas preventivas.

Defensa contra inundaciones.
La ciudad de Fraga, como muchas otras poblaciones ribereñas en las que se repite siempre la misma historia, es vulnerable frente a las crecidas que pueda tener el río Cinca. Ya ha sufrido inundaciones y posiblemente, tarde o temprano, volverá a tenerlas. La causa básica de su vulnerabilidad estriba en la progresiva invasión urbana del casco urbano sobre el cauce del río, al que se le reduce su espacio natural. En las últimas décadas el río Cinca, desde Ballobar hasta Fraga, ha visto reducido su cauce ordinario, de promedio, en un tercio de su anchura, llegando en algunos casos hasta el 50%. La avenida de la Constitución en Fraga, por ejemplo, es un espacio robado al río. Así mismo en el mismo cauce del río a su paso por Fraga se ha construido un parque fluvial, protegido por escollera, que reduce la sección del río y que dificultará la excavación del cauce que se produce en las grandes crecidas y elevará el nivel del río. En las crecidas importantes el río tenderá a invadir su cauce natural, que por algo se llama cauce de inundación, sobrepasará las motas e inundará la población. Además, en caso de inundación, los daños que sufrirá la población de Fraga serán notablemente superiores a las sufridas en el año 1982 por culpa del mayor número de edificaciones cercanas al río y del irracional empeño urbanístico en la construcción de sótanos y garajes subterráneos en zonas inundables. Aunque en crecidas del río muy grandes no habrá manera de evitar una inundación se puede reducir la vulnerabilidad con las siguientes medidas, medidas que ya se aplican en otras poblaciones europeas en donde se hace más caso a los expertos:

  • No invadir más el cauce de inundación del río para no agravar más el problema.
  • Escuchar la voz de los expertos en dinámica fluvial y promover estudios multidisciplinares sobre la problemática del río.
  • Recuperación de espacio fluvial en las zonas donde sea posible (fuera de los cascos urbanos), retranqueando las motas de protección (que además deben tener compuertas), y permitiendo que el río, en las grandes crecidas, pueda inundar campos vecinos, como mal menor, para proteger los cascos urbanos. El desbordamiento del río en zonas controladas rebaja el nivel del agua río abajo. En el caso contrario, impidiendo costosamente la inundación en zonas de campo, sube el nivel del agua y agrava las inundaciones más abajo. Básicamente se trataría de aplicar el "Plan Medioambiental del Ebro y Bajo Cinca", elaborado en 2005 como respuesta a la riada del Ebro en el 2003, que ya fue consensuado científicamente para cambiar el enfoque y planteamientos sobre las riadas y sus consecuencias.
  • Recuperación de los espacios públicos que fueron ocupados ilegalmente en la zona del río y permitir el desarrollo en esas zonas de bosque ribereño natural, bosque que permite rebajar la energía cinética del río en las grandes crecidas.
  • Buscar un sistema financiero (seguros, bolsa de fondos para emergencias, etc.) que permita indemnizar a los agricultores por los daños sufridos en el caso de usar sus campos como zona de inundación controlada. Y promoción de cultivos más resistentes a los efectos de las crecidas.
  • Prohibir la construcción se sótanos o semisótanos en zonas inundables. Esto es algo de sentido común. Deben darse a conocer los mapas de inundación que han sido elaborados por la Confederación Hidrográfica del Ebro y se debe planificar el urbanismo en función de esos mapas. La planta más baja de un edificio debería estar situada a una altura superior a la prevista en caso de inundación. A cambio de los sótanos prohibidos se debería permitir más altura en los edificios. La disminución de sótanos en zonas inundables rebajaría los daños en caso de inundaciones provenientes del río pero también en el caso de grandes tormentas, tormentas que es de prever serán más abundantes por culpa del progresivo calentamiento global del clima que estamos padeciendo. Pilastras puente pequeño Fraga
    -* No hacer demagogia con el problema del río. La gente se obceca con falsas soluciones (dragar y limpiar, dragar y limpiar, ...) y muchas veces los gobernantes, por temor a perder votos, fomentan esa falsas soluciones que, además, son muy apetecibles desde el punto de vista político porque son objetivos que nunca se alcanzan en grado suficiente (siempre se puede dragar más y más...), se pueden reivindicar eternamente y, sobre todo, se tiene a quien echar la culpa cuando las cosas van mal, norma esencial del buen gobierno hipócrita. Las falsas soluciones impiden, además, que las soluciones más realistas se lleven a cabo.
  • En general los dragados no son una solución. Y esta afirmación es apoyada por numerosos expertos en ríos. En el caso particular de Fraga incluso el cauce ya está rebajado a causa del efecto físico de los pantanos. Prueba objetiva del rebajamiento del cauce se puede ver en el descalzamiento que sufren las pilastras del puente pequeño de Fraga. Los dragados son caros, y carísimos si el tramo es largo, provocan erosión remontante y, a la primera crecida del río, se deshace lo hecho. Por eso los dragados que se hacen en la realidad son limitados y suelen hacerse más por presiones políticas que técnicas. Se pueden dar más argumentos en contra, pero no se dan por no ser demasiado prolijos.

Información respecto a las inundaciones puede encontrarse en los siguientes sitios:
- Fundación Nueva Cultura del Agua: http://www.fnca.eu/
- “Cuidando Ríos”, Alfredo Ollero: http://river-keeper.blogspot.com.es/

Planes de protección civil frente a inundaciones.
Consideramos que es importante contar con unos planes de emergencia que sean conocidos por todos los ciudadanos y que aminoren, en la medida de lo posible, los daños que podría ocasionar una riada de grandes proporciones. La necesidad de contar con estos planes es especialmente relevante para la creciente población (de otros municipio españoles y de otros países) que no tiene la experiencia y conocimiento del entorno que tienen, por ejemplo, los fragatinos nativos de más edad.

Estos planes de emergencia deben darse a conocer a todos los fragatinos mediante folletos explicativos, para que, en caso de inundaciones, sepa todo el mundo que debe hacerse, folletos que deberían dejar claro, al menos, los siguientes aspectos:
a) Medios que se utilizarán para informar a la gente de las situaciones de peligro.
b) Zonas que deben ser evacuadas y su orden de prioridad en la evacuación.
c) Zonas a las que deben dirigirse las personas a evacuar.
d) Zonas a las que se deberá acudir para, en su caso, conseguir los servicios básicos que se necesitaran: atención médica, agua potable, alimentos, etc.
e) Consejos básicos sobre lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse.
f) Zonas en las que se puedan aparcar los automóviles con seguridad (mucha gente tiene garajes en sótanos o semisótanos, o aparca en calles inundables) y rutas más aconsejables, según barrios, para acceder a las mismas. Este asunto debe estudiarse con cuidado y es importante que la gente lo conozca con anticipación pues en caso de emergencia no daría tiempo a darlo a conocer y previsiblemente habría un gran caos.

Así mismo convendría realizar campañas educativas e incluso simulacros que permitan poner a prueba todo aquello que sea necesario para hacer frente a una hipotética inundación.

Mejora de la recogida de residuos.
En la actualidad los residuos voluminosos o “especiales”, tales como muebles o electrodomésticos, por ejemplo, deben llevarse al “punto limpio” de Fraga o bien depositarse junto al contenedor de basura para que sea recogida por una brigada de limpieza. Sin embargo el “punto limpio” está fuera del casco urbano y supone coger el automóvil. Así mismo los objetos situados junto a los contenedores están sujetos a ser manipuladas por personas que rebuscan en las basuras o a las inclemencias meteorológicas que en ocasiones, como pasa especialmente con grandes cartones, se deshacen con la lluvia o se dispersan en los vendavales.
Para evitar estos problemas deberían habilitarse contenedores móviles, con techo, dentro de la ciudad, con espacios claramente delimitados para los diferentes tipos de objetos y con una persona encargada de controlar el proceso, tal como se hace, por ejemplo, en la ciudad de Lérida. Estos contenedores se situarían, por turnos y según un calendario que se haría público, en diferentes lugares de la ciudad.

Para los residuos provenientes de obras, que a menudo son arrojados en escombreras incontroladas, debería establecerse, tal como se hace ya en algunas poblaciones cuando se pide permisos de obras en los ayuntamientos, fianzas que serían devueltas a los ejecutores de las obras cuando demostraran, con el oportuno documento, que han llevado los residuos a un gestor autorizado.
Todas las medidas deben de ir acompañadas, además, por campañas de concienciación ciudadana sobre el problema de los residuos.

Promoción de la agricultura ecológica y de la cercanía de los mercados.
La agricultura ecológica debe promocionarse por la propia salud de los agricultores, por la salud de las poblaciones cercanas a los campos, a los que el aire les lleva los pesticidas, y por las personas que consumen los productos agrícolas. Sería muy conveniente, al respecto, que en los comedores escolares los alimentos fueran de los denominados “orgánicos”.

Para reducir la huella ecológica (menos transporte), y para mejorar las posibilidades comerciales, debe promoverse la diversificación en la producción agrícola y potenciar los mercados más cercanos desde el punto de vista geográfico.
Otras medidas recomendadas serían las siguientes:

  • Apoyo económico y asesoramiento técnico a nuevos proyectos agroecológicos locales.
  • Establecimiento de un banco de tierras con terrenos públicos que puedan ser empleados para cultivo y cría de ganado agroecológico.
  • Dinamización de una intermediación pública municipal para favorecer el arrendamiento de tierras del municipio.
  • Impulso de puntos de encuentro entre proyectos agroecológicos.
  • Desarrollo de parques agroecológicos en el ámbito periurbano y apoyo a la obtención de recursos compartidos (naves, maquinaria…) para distintos proyectos agroecológicos.
  • Protección de huertas mediante un Plan de la Huerta que ponga en valor este patrimonio y lo proteja de la expansión urbanística.
  • Impulso de los huertos urbanos en los barrios, cediendo el uso y gestión de espacios públicos a colectivos interesados y personas, teniendo en cuenta criterios sociales a la hora de conceder los terrenos (por ejemplo, que haya un porcentaje de terrenos para personas desempleadas o con bajos ingresos) y ambientales (prohibición de transgénicos, pesticidas etc).
  • Apuesta por las azoteas y terrazas verdes.
  • Fomento de los huertos escolares ecológicos en colegios públicos.
  • Iniciativas hacia la recuperación del uso de variedades y razas locales. Plan de acción para fomentar su cultivo y consumo: campañas educativas y de sensibilización, formación en centros de formación y jardinería municipales, huertos escolares, etc.
  • Plantación de frutales en parques y zonas verdes o lugares adecuados (en Roma es ya una experiencia exitosa). Esta fruta, tras ser analizada sería clasificada como ecológica, limpiada de polvo, libre de fitosanitarios y aconsejable para el consumo.
  • Creación de una red de ganaderías ecológicas en el municipio, asesorando desde el Ayuntamiento en la conversión y producción en ganadería ecológica y ayudando a los ganaderos a hacer las transformaciones necesarias en sus ganaderías.
  • Campañas institucionales de divulgación.
  • Establecimiento de un calendario de actividades que pongan en valor las huertas locales y los productos ecológicos y de cercanía. Iniciativas similares en algunos lugares, como Tudela, han demostrado un gran éxito.
  • Creación de una marca que identifique y promueva los alimentos ecológicos de la huerta. Difusión de la misma mediante las herramientas al alcance del Ayuntamiento: educación, difusión en medios, campañas propias, etc.
  • Difusión de esta marca en los mercados, establecimientos de venta de alimentación y asociaciones de hostelería y comerciantes para difundir.
  • Compra de estos productos desde instituciones públicas, incluidos comedores de centros escolares, hospitales, residencias, etc.
  • Fomento de mercados agroecológicos, donde los productores vendan directamente.
  • Cesión de espacios públicos para su uso por parte de los grupos y cooperativas de consumidores.
  • Protección del pequeño comercio dedicado a la alimentación, mediante la limitación de horario para las grandes superficies y la limitación de apertura en festivos.
  • Apoyo a la apertura de una central de abastecimiento para cooperativas de consumo y pequeño comercio.
  • Fomento de los productos etiquetados con el sello de "raza autóctona 100%".
  • Declaración del municipio como Zona Libre de Transgénicos, uniéndose a la Red Europea de Zonas Libres de Transgénicos.
  • Fomento de proyectos de compostaje comunitario para uso en huertos y jardines.
  • Impulso de la recogida selectiva de la fracción orgánica.

Mejora de la depuración del agua que se vierte a los cauces.
Debe ponerse en funcionamiento, de una vez por todas, la depuradora (EDAR) del polígono de Fuente de Litera. Así mismo deben acabarse los vertidos sin depurar que todavía se hacen en el cauce del Cinca, como por ejemplo las aguas sucias del barrio de las Atarazanas que se vierten cerca del canalet de aguas bravas. Al respecto sería conveniente el que se hicieran análisis bacteriológicos de las aguas que discurren por el citado canalet para comprobar el peligro de infecciones que corren los piragüistas que allí practican.

Promoción del ahorro energético, de las energías renovables y del autoconsumo.
La necesidad de bajar las emisiones de CO2 , relacionadas en parte considerable con la producción eléctrica y con diferentes tipos de calefacción, y la necesidad de ahorro económico, implica la mejora de los aislamientos de las edificaciones y el uso de energías renovables descentralizadas. Por ello se debe promocionar en la medida de lo posible, por ejemplo con bonificaciones fiscales, la mejora de los aislamientos térmicos de los edificios y el uso de la energía fotovoltaica, termosolar y microeólica en los edificios.

Así mismo deben buscarse sistemas de ayuda pública para combatir la creciente pobreza energética.

Inversión térmica en Fraga Mejora de la calidad del aire.
La contaminación atmosférica es un problema que también afecta a las poblaciones rurales. En Fraga, y en la comarca en general, presumiblemente hay contaminación por ozono troposférico en verano, que está generalizada en los países mediterráneos, contaminación de partículas (PM10) y óxidos de nitrógeno proveniente de la quema de biomasa (de rastrojos, restos de poda, calefacciones de leña, etc.), en especial en otoño e invierno cuando hay inversiones térmicas, y contaminación por pesticidas, provenientes de los campos vecinos, en primavera y verano.

El uso de plaguicidas es especialmente peligroso para la población y hay bastantes estudios que muestran su acción como disruptores hormonales (sustancias extrañas que alteran el funcionamiento hormonal) que provocan enfermedades neurológicas, enfermedades metabólicas, tumores (en Fraga hay una mortalidad alta a causa de estos), problemas de fertilidad y alteraciones en el desarrollo fetal que pueden tener repercusiones serias sobre la salud de la persona que va a nacer. Se destaca además que nadie controla el nivel de plaguicidas que hay en el aire, plaguicidas que acaban en el agua, en los alimentos y en nuestro cuerpo.

Para prevenir la contaminación se recomienda lo siguiente:

  • Que se solicite una estación fija de control de la calidad del aire, integrada en la Red Regional de Inmisión de Contaminantes Atmosféricos de Aragón (RRICAA), a instalar en el casco urbano de Fraga.
  • Una política que fomente la reducción de la quema de biomasa. Para ello se debe fomentar el triturado y el compostaje de los restos agrícolas. En cuanto a las calefacciones de leña debe promoverse su sustitución por otros sistemas más limpios o bien la sustitución por sistemas más modernos de biomasa que usan combustibles (pellets) ultrasecos que emiten pocas partículas. Debe evitarse sobre todo la quema de leña húmeda que es la que más contaminantes emite.
  • Cinturones verdes, ya citados, para reducir el paso de los pesticidas al casco urbano, prohibición de los pesticidas en los jardines públicos, y fomento de la agricultura ecológica, en especial de los campos más próximos a los cascos urbanos y en los que los vientos predominantes en tiempo cálido llevan el aire hacia la ciudad.

Ahorro en el consumo de agua.
Para fomentar el ahorro de agua, al igual que otros recursos, se podría estudiar el establecer tarifas según bloques de consumo. En este sistema, que se aplica en algunos municipios, los primeros tramos de consumo, que se consideran los mínimos para el consumo de las familias, son más baratos, y conforme se sube el consumo se incrementa el precio del m3 de agua. Este sistema, que varía según el número de personas que viven en la vivienda, no implica necesariamente una subida del precio del agua, sino que penaliza a los más despilfarradores y premia a los más ahorradores.

Protección de la biodiversidad.
Fraga es un término municipal con gran superficie y es obligación moral cuidar de la fauna y flora natural que en ella habita. Debe promocionarse la protección de sus espacios naturales, entre ellos el río Cinca, declarado Lugar de Interés Comunitario por su valor ecológico. Así mismo debería estudiarse la posibilidad de hacer construcciones especiales, como torres de nidificación, que permitan el anidamiento de aves, como golondrinas, aviones o vencejos, que están en declive, y el refugio de animales, como los murciélagos, que están en peligro de extinción. Estos animales citados, además, consumen gran cantidad de insectos y ayudarían a controlar las poblaciones de moscas y mosquitos.

En terrenos municipales adecuados se debería favorecer el desarrollo de espacios naturales como pequeñas reservas para fauna y flora.