Nuestro patrimonio natural agoniza, el ayuntamiento mira para otro lado

El pasado 19 de septiembre comenzó la tala ilegal del Montecillo de Villafría, último vestigio de bosque autóctono del municipio de Burgos, llevándose por delante más de 500 ejemplares de encina, roble y quejigo, algunos de los cuales sobrepasaban los tres siglos de vida.

Esta salvajada, más propia de rudimentarias mentes prehistóricas que de individuos evolucionados con un mínimo de inteligencia y dignidad, ha sido ordenada por la promotora inmobiliaria INBISA, con domicilio social en Erandio, nueva propietaria de los terrenos tras la reciente venta que le realizó la familia Moliner, anterior propietaria, que ha logrado un negocio millonario gracias a la recalificación que en su día, inmediatamente antes de la salida del Partido Popular del gobierno municipal tras perder las elecciones municipales en 1999, se realizó de esta propiedad. De la noche a la mañana, gracias a la "gentil y desinteresada" colaboración de quienes veían inminente la pérdida del mandato municipal, una zona calificada dentro del Plan General de Ordenación Urbana como de ZONA VERDE (donde obviamente está prohibida cualquier actuación de este tipo), pasó a ser SUELO INDUSTRIAL, con el suculento negocio que esto suponía para la familia propietaria y la consiguiente sentencia de muerte que para este extraordinario e insustituible tesoro natural constituía.

Independientemente del evidente desdén y carencia absoluta de sensibilidad hacia los valores naturales que esto supone, en esta tala concurren, al menos, tres motivos de ilegalidad, a saber:

1. La licencia de desbroce había sido concedida al anterior propietario, figurando a nombre de Concepción Moliner, sin haberse realizado la transmisión preceptiva al nuevo titular, conforme a lo que la ley impone.

2. La vigencia de dicha licencia había expirado en el momento del inicio de la tala, al haber caducado merced a los plazos que la ley establece.

3. En virtud del Proyecto de Interés Regional "Centro de Actividades Económicas Burgos - Río Pico" quedaba suspendida cualquier licencia urbanística en la zona a partir del 5 de septiembre del presente año.

Pues bien, a pesar de tan apabullantes motivos y justificaciones legales para paralizar la tala, nuestro alcalde y concejales de policía, urbanismo y medio ambiente, Sres. Aparicio, Eduardo Francés, Javier Lacalle y Sra. Cristina Ayala, no han "podido" hacer nada al respecto, como tampoco lo hicieron en su momento ante la desaparición a cargo de la constructora Arranz Acinas de los robles de la "Casa del pescador".

Las preguntas lógicas que creemos se ha de hacer cualquier ciudadano y ciudadana con un mínimo de sentido común son:

- ¿Qué hacen estas personas rigiendo nuestra vida pública si son incapaces de hacer valer los más básicos intereses de quienes pagamos sus nutridos sueldos?

- ¿O es que quizás no sean a nuestros intereses a los que sirven?

Y, en cualquiera de los dos casos, ya sea por incompetencia o por razones más graves:

- ¿Por qué siguen estando donde están?

La respuesta a esta última, aunque compleja, no deja escapar una evidencia:

PORQUE NOSOTROS SE LO PERMITIMOS. Una ciudadanía embaucada por la manipulación mediática de determinados medios de comunicación (con el Diario de Burgos y el resto del Grupo Promecal a la cabeza), deslumbrada por la propaganda y la edulcorada palabrería de buena parte de la clase política, seducida en muchos casos por una falaz vida complaciente y rendida en otros a una absurda complicidad partidista, es el terreno perfecto para que siga reinando la impunidad e irresponsabilidad más absoluta de aquellos a cuyo cargo está la gestión de la vida pública.

Un voto cada 4 años no ha de otorgar carta blanca para que las administraciones de turno hagan política a su antojo de espaldas a los intereses generales.

Es por esto que desde Ecologistas en Acción y un numeroso grupo de colectivos y asociaciones de índole social, medioambiental y cultural de la ciudad de Burgos llamamos a la ciudadanía a ejercer una labor activa en la defensa del patrimonio natural y de nuestro derecho a disfrutarlo ahora y siempre, como pilar fundamental de nuestra actual calidad de vida y de nuestro futuro en este maltrecho planeta.