Continúan los desmanes en el Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona

De nuevo, Ecologistas en Acción del Valle de Alcudia quiere poner en conocimiento de todos los ciudadanos varias actuaciones que se están realizando en el Parque Natural y que son claros exponentes de la pésima gestión que del mismo están llevando a cabo los actuales responsables regionales y municipales.

En las cercanías de Fuencaliente, dentro del Parque Natural, las labores de ensanche de un camino han causado destrozos en un yacimiento arqueológico, antigua fundición de los minerales extraídos en las conocidas minas de plomo y plata que se sabe existieron en las proximidades de este yacimiento; los trabajos de acondicionamiento de este carril, que parece no tiene otra finalidad que la de facilitar el desplazamiento de los cazadores, se estaba realizando sin la supervisión de los técnicos del parque o los de patrimonio, a pesar de que el yacimiento es conocido y está incluido en la carta arqueológica. Después de difundirse la noticia, la empresa que realizaba los trabajos de ensanche en el camino, ha enviado un pequeño grupo de trabajadores, encabezado por un arqueólogo, para valorar los daños sufridos por el yacimiento, pero no parece que se vaya a realizar un estudio más detallado del mismo, que parece tener un origen moderno (del siglo XVIII o XIX), aunque alguna fuente de la zona le asigna un origen romano, como el del yacimiento de Valderrepisa, no muy lejano del anterior.

Por otro lado, hemos comprobado la existencia de una plaga de orugas que está afectando gravemente a bastantes robles en el valle del Cereceda, en pleno corazón del Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, muchos de los cuales se encuentran casi totalmente desprovistos de sus hojas, debido a la voracidad de estas orugas, cuyos nidos están afectando también a distintas especies vegetales, como los madroños, jaras, brezos y otras herbáceas. Hemos identificado a una de estas orugas, la Malacosoma neustria, aunque es posible que existan otras variedades. Sería conveniente que los servicios de agricultura y del parque tomaran las medidas convenientes y necesarias para evitar la propagación masiva de esta plaga y que afectara al resto del parque; pedimos también que las medidas que se adopten consistan en la utilización de medios mecánicos y físicos, junto al fomento de aves insectívoras, y que se eviten tratamientos químicos, ya que éstos perjudican gravemente a otras especies animales y vegetales.

Casualmente, se da la circunstancia de que la mayoría de de los robles afectados por esta plaga de orugas se encuentran junto a un pinar talado a matarrasa, técnica que se utiliza para sustituir el pinar por especies autóctonas, pero que resulta muy agresiva con el medio, ya que deja el suelo totalmente desprotegido. La sustitución del pinar por especies autóctonas ya hace tiempo que fue solicitada por Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia, pero pensamos que debe hacerse de una manera mucho más gradual y en un largo periodo de tiempo. Paralelamente a esta tala a matarrasa, se están realizando labores de entresaca de pinos de una forma totalmente desproporcionada, que está consiguiendo que las jaras ocupen los espacios demasiado abiertos al sol que quedan entre los pinos, lo que obligará a una intervención posterior para eliminar estos jarales.

Otra actuación agresiva en el Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona es el ensanchamiento exagerado de carriles, como en el valle de Navalmanzano y en el del Cereceda, con el consiguiente impacto paisajístico y la eliminación de algunos árboles de gran porte y de los arbustos de los márgenes del camino, arrojando además cantidad importante de tierra y piedras sobre el mismo cauce del río.

Por último, cabe señalar la reciente restricción de acceso a la famosa encina milenaria del Valle de Alcudia, con un horario de visitas muy escaso –sábados laborables de 11 a 14 h.-, que obliga a planificar con antelación la visita, ya que sólo se puede realizar previa solicitud y autorización. Con esta medida se suma un obstáculo más al desarrollo turístico del Valle de Alcudia, reiteradamente solicitado por los hosteleros de la comarca y frena las esperanzas de impulso económico, tanto de este sector como de la población rural de la zona, al tiempo que se une al cúmulo de despropósitos en la gestión del Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona.