Voto contra del nuevo Plan Hidrológico del Segura

Voto contra el Plan Hidrológico del Segura

Ecologistas en Acción ha votado en contra del nuevo Plan Hidrológico de la Demarcación del Segura porque es continuista con el anterior y no permitirá alcanzar los objetivos ambientales, como exige la Directiva Marco del Agua.

Más allá de las declaraciones y el lenguaje del Plan, lo cierto es que no estamos ante un plan muy diferente al que se aprobó en 1998, puesto que se mantienen los mismos objetivos obsoletos de la vieja hidráulica y las mismas actuaciones, ajenas a los objetivos ambientales. Las medidas ambientales sólo representan alrededor de un 46% del presupuesto total, pero si se excluyen las plantas de potabilización y de tratamiento de aguas residuales, no llegan al 14% del presupuesto total.

Siguen sin aplicarse medidas serias de gestión de la demanda, tanto en el ámbito del abastecimiento como sobre todo del regadío, a pesar de que no puede conseguirse una mejora real de las masas de agua sin reducir las demandas. Tampoco se ha evaluado el ahorro neto de agua y su destino tras la gran cantidad de proyectos de modernización de regadíos ejecutados en la cuenca del Segura, en su mayoría fuertemente cofinanciados con fondos europeos.

No hay objetivos ambientales adicionales específicos para las masas de agua que forman parte de la red Natura 2000 y además se hace un uso abusivo de las excepciones:
En el 76% de las masas subterráneas no se alcanzará el Buen Estado en 2015. Además, se han establecido unos caudales ambientales en muchos casos raquíticos, que no garantizan la conservación del río Segura y otros cauces ni su biodiversidad. Por ejemplo, en situación de sequía no se fijan caudales ambientales para el 95% de las masas de agua tipo río. Otras insuficiencias del plan incluyen la falta de medidas para garantizar la conservación de los manantiales, algo esencial para la Comarca del Noroeste y la insuficiente protección de las huertas tradicionales y su derecho preferente al agua, que sigue a merced de la compra-venta de derechos de agua.

El Plan no apuesta por la verdadera restauración ecológica del río Segura y resto de cauces y abierta la posibilidad de seguir ejecutando obras de infraestructura gris en el río, como en el caso del tramo de Cieza. Ademas, existe una enorme falta de coherencia entre el Plan de Gestión del Riesgo de Inundaciones y el Plan Hidrológico, ya que este último recoge millonarias inversiones en nuevas presas de laminación y otras infraestructuras grises contra las inundaciones, como en el caso del proyecto de la presa de Béjar, que afectará además a la red Natura 2000 y al hábitat de especies Vulnerables como la Tortuga Mora (Testudo graeca).

Finalmente la participación activa ha sido muy deficiente e incluso ha retrocedido, como demuestra el hecho de que los representantes de los intereses ambientales ya no tienen un representante con voz y con voto en la Comisión de Planificación, comisión a la que sólo puede asistir un representante como invitado sin derecho a voto.


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