Un árbol singular que se muere...

Muchos ciudadanos denuncian -con mucha razón- cada vez que se corta un árbol. Lo que ha sucedido recientemente con el carril-bici, es un ejemplo de esa alarma social que provoca las talas poco justificadas. También hay vecinos que protestan por los árboles situados en su calle, y que hacen lo posible por eliminar los árboles que están frente a su casa… Puede afirmarse, sin temor a equivocarnos, que el arbolado urbano es objeto de quejas en uno y otro sentido, por lo que se hace necesario que existan normas claras al respecto y eso es, lo que en muchas ocasiones, echamos de menos.

Lo más triste y lamentable es cuando los árboles se acaban muriendo por dejadez, desidia, abandono, cuidados inadecuados, falta de tratamiento fitosanitario… Cuando esto pasa en espacios públicos o en jardines históricos donde muchos de los árboles son especies singulares y añosas, el asunto es aún más penoso y, desde nuestro punto de vista más criticable aún si cabe, que la tala de determinados árboles por tal o cual obra.

Esto es lo que sucede con algunos ejemplares centenarios del Parque González Hontoria, de la Alameda Vieja o del Retiro. Por citar sólo un caso como ejemplo, traemos aquí el caso de los magníficos ejemplares de Cedrus deodara (Cedro del Himalaya) que escoltaban la antigua casa de la Hacienda de D. Luis de Ysasi, ya a finales del siglo XIX. Tras su muerte, por voluntad de Ysasi, la finca se transformaría en un parque público (El Retiro) y su casa en una escuela. En las fotografías de época se puede ver el edificio con dos ejemplares de cedro del Himalaya, todavía de escaso porte. Con el paso de los años se derribo la casa construyendo unas escalinatas ajardinadas y respetando los cedros a ambos lados de la misma. Sin embargo, de unos años a esta parte, con el traslado del vivero municipal a Santa Teresa, este sector del parque del retiro, sus jardines y arboledas, quedaron abandonados y sin mantenimiento.

Uno de estos cedros, el colindante con la avenida de Las Delicias, se está muriendo y, por lo que se ve, no se hace nada por evitarlo. El palmeral del Retiro sucumbió hace unos años al “picudo rojo” y buena parte de su arbolado original ha ido despareciendo en estas dos últimas décadas… Como este viejo cedro, ya centenario. ¿Estamos a tiempo todavía de salvarlo?




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