Acción directa contra la OTAN en la Sierra del Retín

Activistas antimilitaristas de cinco países han allanado hoy el Campo de entrenamiento Sierra del Retín en Cádiz para denunciar las maniobras militares «Trident Juncture 2015» bajo el lema “La guerra empieza aquí, OTAN NO”.

Antimilitaristas de la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía (en la que participa Ecologistas en Acción), Alternativa Antimilitarista MOC, Ofog (Suecia), Trident Ploughshares (Reino Unido) y la Red Antimilitarista Europea han realizado una acción de desobediencia civil allanando las instalaciones militares del Campo de Adiestramiento de la Sierra del Retín en Cádiz. Cerca de una veintena de personas han traspasado las vallas del terreno militar, se han echado pintura roja para señalar uno de los puntos en los que se están dando estas maniobras Trident Juncture 2015 como símbolo de la muerte y destrucción en la que nos sumerge la OTAN y el sistema militar y han permanecido ocupando los terrenos militares hasta que los ha desalojado la Guardia Civil, que ha sacado a rastras a las activistas. Una docena de personas ha sido reprimida con gas pimienta. Han requisado las cámaras de vídeo y fotos y varios móviles. Han identificado a todas las activistas que han participado al allanamiento así como a las numerosas personas que apoyaban desde fuera.

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Así, estos grupos coordinados a nivel europeo se suman al «Llamamiento a la acción» en el que más de 70 grupos y organizaciones del Estado español y del resto de Europa han hecho público su rechazo a estas maniobras militares, las mayores de la OTAN desde el final de la Guerra Fría, que están movilizando desde el 21 de octubre a 36.000 militares, 4.000 vehículos y aeronaves de guerra en Italia, Portugal y, principalmente, en España, donde se han desplegado 20.000 efectivos (8.000 de ellos aportados por las propias FFAA españolas) y cientos de carros de combate.

"La guerra empieza aquí, parémosla aquí: ése es lema principal que enmarca estas acciones de protesta y resistencia civil a la barbarie”, aclaran los antimilitaristas.

El conjunto de los grupos firmantes consideran que estas “supermaniobras” «incrementan la inseguridad del planeta y, particularmente, la nuestra, por situarnos como escenario principal de sus operaciones de guerra. Nos traen la guerra «a casa», nos convierten en colaboradores directos de la violencia de la OTAN, y, por tanto, en objetivo de guerra de sus oponentes, alientan el terrorismo, la división social, el racismo, el miedo…»

Y es que el ejercicio Trident Juncture está suponiendo la apropiación y el uso militar dominante de puertos, aeropuertos, líneas férreas y espacios naturales en Valencia, Bilbao, Zaragoza, Navarra, Albacete y varias zonas de Andalucía para llevar a cabo los entrenamientos de guerra que certificarán la capacidad ofensiva e intervencionista de la Fuerza de Muy Alta Disponibilidad de la OTAN y exhibirán su poder de destrucción.

En el caso de la Sierra del Retín, unas dos mil personas se han congregado además este sábado para desarrollar una marcha «pacífica», convocada por la Plataforma Ciudadana ’Recuperemos el Retín’, desde Barbate (Cádiz) hasta el Retín en señal de protesta contra las maniobras.

Para el conjunto de las organizaciones que apoyan el llamamiento «las maniobras Trident Juncture protegen exclusivamente a una minoría privilegiada, acrecientan el gasto militar mundial en detrimento de la inversión imprescindible en necesidades sociales y humanitarias, como combatir las consecuencias dramáticas de la crisis capitalista, frenar la degradación medioambiental, promover el comercio justo, la solidaridad económica o la cooperación para el desarrollo global del planeta.»

Según los grupos firmantes, ejemplos de estas políticas que priorizan la preparación de la Guerra son el hecho de que, solo en 2014 el gasto militar mundial fue de 1,8 billones de dólares, mientras que en 2016 el Estado Español consumirá 24.489,96 millones en la preparación de la guerra y en control social. Alternativa Antimilitarista.MOC llama la atención sobre el dato de que sólo con una décima parte de ese presupuesto militar y policial español, obtendríamos la cantidad con la que Acción contra el Hambre calcula que se podría acabar con la desnutrición infantil en todo el planeta. Mientras, por otro lado, el Estado español está entre los 7 mayores exportadores de armamento mundiales, y los miembros permanentes del Consejo de seguridad de la ONU son los mayores exportadores de material bélico.” Según Alternativa Antimilitarista.MOC “estas políticas contribuyen a aumentar la tensión, la inseguridad y la escalada armamentística en el mundo, y nos abocan a nuevas guerras que producen nuevos ’enemigos’, que se utilizan como coartada para justificar más ejército y más militarismo, lo que cierra este círculo vicioso: Si quieres la paz, prepara la paz, no la guerra.”

Para el movimiento antimilitarista y noviolento “las consecuencias de estas políticas militaristas, tanto de los Estados del bloque de la OTAN, como de Rusia y sus aliados, son mucho más visibles para la opinión pública: la violación sistemática de derechos humanos, la destrucción y la persecución de la población civil, la violencia extrema hacia las mujeres, el expolio de los recursos, y el éxodo de millones de personas en lugares como Iraq, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania, entre otros territorios. Es necesario actuar consecuentemente sobre la terrible situación de las personas refugiadas: una política realmente humanitaria suspendería de inmediato estas maniobras e invertiría su presupuesto (cuya dimensión se mantiene en secreto) en ayuda al refugio de esta población que, precisamente, huye de la Guerra.”

“Tenemos que construir una cultura de paz basada en la cooperación, la justicia y la noviolencia, y no en la disuasión y la fuerza”. “Hay que cambiar el paradigma de la defensa y pasar de la seguridad entendida militarmente, que nos conduce una y otra vez a la guerra y la violencia, a la ’seguridad humana’ según la definió ya hace décadas el Plan de Naciones Unidas para el Desarrollo, que pone en el centro la defensa de los derechos de las personas y la naturaleza”. En este nuevo paradigma, “los ejércitos y la estructura militar son, en realidad, una amenaza más a esos derechos y deberían ser abolidos y desmantelados”, han declarado.