La Comunidad de Madrid altera un humedal protegido

La Consejería de Medio Ambiente está realizando obras en la laguna protegida del Soto de las Juntas, en Rivas Vaciamadrid, que están alterando el ecosistema de este humedal. Las obras no han pasado por ningún procedimiento de evaluación ambiental ni de información pública. Los colectivos ecologistas ARBA, Asociación Ecologistas del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo consideran esta actuación como injustificada y un ejemplo más de la indolencia por la conservación del Parque Regional del Sureste.

Varios camiones están rellenando con tierras y roca parte de la laguna del Soto de las Juntas, creando una lengua artificial de más de 20 metros de longitud que se adentra hacia el centro de la lámina de agua. Las obras están siendo realizadas por la Consejería de Medio Ambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio. A la vista de la alteración del hábitat de la laguna y de la eliminación de vegetación de ribera en una de las orillas, esta actuación carece de justificación ambiental.

A pesar de las múltiples figuras de conservación con las que cuenta el Soto de las Juntas (Parque Regional del Sureste, Humedal Catalogado y Red Natura 2000) las obras no han sido sometidas a información pública ni han contado con un estudio de impacto ambiental [1] que motiven y evalúen los daños sobre las especies animales y vegetales y sobre el territorio afectado. Hay que señalar que las obras están suponiendo molestias evidentes para las poblaciones de aves acuáticas que invernan en el humedal. Este modo de actuar ejemplifica perfectamente la arrogancia con el que actúa normalmente la Administración Regional en la gestión del Parque Regional del Sureste.

La Consejería de Medio Ambiente, justifica la actuación para la realización islas para la conservación de anfibios. A juicio de los colectivos ecologistas, los movimientos de tierras realizados y la destrucción del bosque de ribera son excesivos para los fines del supuesto proyecto. A la vista del volumen de tierra movido y de la anchura de la lengua de tierra, más bien parece que el objetivo es crear un acceso para fines recreativos al interior de la lámina de agua de la laguna fin. De ser así, se intensificaría aún más la presencia humana en el humedal, lo que agravaría la situación actual, no demasiado favorable.

Este no es más que el último ejemplo de la amenaza por la que atraviesan las zonas húmedas del Sureste madrileño. Humedales como los de San Galindo, Velilla de San Antonio, los de Mejorada del Campo o la laguna tóxica de Arganda del Rey, son sólo algunos ejemplos de procesos de degradación que se vienen denunciando desde hace años. Según ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo, esta situación se produce por el desinterés de los responsables de la Consejería de Medio Ambiente que se concreta en la inexistencia de gestión dirigida al control y conservación de estos espacios.




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