Protocolo contra los picos de contaminación en Madrid, un buen comienzo

Para Ecologistas en Acción el Protocolo que se presenta hoy en el pleno municipal del Ayuntamiento de Madrid es un buen punto de partida de una estrategia de mejora de la calidad del aire en Madrid, cuyo principal objetivo debe ser la protección de la salud de la población.

Todos los estudios científicos concluyen lo mismo: es perjudicial para la salud tanto una contaminación del aire relativamente baja pero mantenida a lo largo del año, como episodios de alta contaminación durante cortos periodos de tiempo. El protocolo de lucha contra los picos de contaminación que ya aprobó el Ayuntamiento en su junta de Gobierno del 21 de enero y que hoy se presenta en el Pleno municipal es, pues, un intento de remediar solo esta segunda circunstancia.

El aire de Madrid vulnera sistemáticamente el valor límite horario de dióxido de nitrógeno, NO2, establecido en 200 microgramos por metro cúbico, μg/m3, un valor que no debería rebasarse más de 18 horas al año. Pero se supera con mucha frecuencia durante los episodios de picos de contaminación (la boina) que se producen recurrentemente en la ciudad. Episodios que tienen lugar bajo la influencia de factores meteorológicos (anticiclones con fenómenos de inversión térmica que limitan la dispersión de los contaminantes), aunque obviamente, el origen último de la contaminación no es la meteorología, sino el tráfico, fundamentalmente de vehículos diésel, los más contaminantes.

El próximo 1 de febrero entrará en vigor el nuevo protocolo de actuación frente a picos de contaminación. La diferencia con el protocolo aprobado al final de la legislatura anterior es sustancial. Aquel solo planteaba medidas de actuación sobre el tráfico cuando ya se había rebasado ampliamente el valor límite horario de NO2 (exigía al menos dos días consecutivos con superaciones en dos estaciones de 200 μg/m3, o un día con valores muy superiores: 250 μg/m3), de manera que desde su concepción era una herramienta inútil para lograr el objetivo del cumplimiento de los límites legales.

Por el contrario, el nuevo protocolo activará medidas de control del tráfico antes de que se alcance el valor límite horario (a partir de los 180 μg/m3 de NO2), medidas cuyo alcance se iría incrementando progresivamente si fuera necesario, y que se mantendrían hasta que se produjera una reducción significativa de los niveles de NO2 (niveles inferiores a 160 μg/m3). De la aplicación de estas medias cabe esperar un efecto positivo en la reducción de la contaminación por NO2 en la capital, disminuyendo la duración e intensidad de los picos de contaminación, algo que se traducirá en un beneficio para la salud pública. El tiempo dirá si su aplicación permite lograr el objetivo de que Madrid deje de ser una de las pocas ciudades europeas que vulnera el valor límite horario de NO2, aunque es previsible que para ello hará falta ir mejorando progresivamente el protocolo, incorporando medidas más ambiciosas en el futuro.

Sin embargo, es evidente que tras la aprobación del nuevo protocolo quedará aún mucho camino por recorrer hasta alcanzar una saludable calidad del aire en Madrid. Al fin y al cabo, el protocolo no es más que una herramienta para tratar de encarar unas situaciones excepcionales, los picos de contaminación. Pero el verdadero reto es lograr una reducción sustancial de los niveles medios de contaminación, los del día a día, y esto sólo será posible abordando medidas estructurales encaminadas a reducir el uso del coche en la ciudad.

Por lo tanto, el siguiente hito que debe afrontar el gobierno municipal es la elaboración de un ambicioso plan de mejora de la calidad del aire, que sustituya al fracasado Plan de Calidad del Aire de la Ciudad de Madrid 2011-2015, cuya vigencia acaba de finalizar. Para ello, Ecologistas en Acción propone al Ayuntamiento de Madrid que impulse un proceso participativo de elaboración de un “Pacto Ciudadano por la Movilidad Sostenible en Madrid”, que permita avanzar decididamente en la mejora de la calidad del aire y hacia una ciudad más habitable, involucrando a la ciudadanía.




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