Deterioro y abandono del Paraje Natural Brazo del Este

Ecologistas en Acción informará al Comité de Humedales del deterioro y abandono del Paraje Natural "Brazo del Este". Uno de los humedales con más figuras de protección nacional e internacional del sur peninsular resulta histórica y sistemáticamente afectado por todo tipo de presiones humanas mientras la Junta de Andalucía lo tolera con el fin de evitar la legislación que protege este espacio.

La Federación Provincial de Ecologistas en Acción de Sevilla, remitirá al Comité Andaluz de Humedales, reunido en Huelva hoy jueves 4 de febrero, un documento que con toda probabilidad se alejará del espíritu de autocomplacencia acostumbrado en estos encuentros organizados por la administración, para recoger las cansinas y viejas amenazas que este humedal viene sufriendo desde siempre, sin que al parecer la Consejería de medio Ambiente y Ordenación del Territorio (CMAOT) lo tome como parte de sus obligaciones en materia de conservación. Eso sí, como ocurre con otros humedales andaluces, sirven de reclamo y propaganda al evitar dar a conocer su verdadera situación ambiental. También se les señalará en el documento algunas propuestas paliativas para revertir la situación, dado que no parece que la administración sea capaz de diseñar una mínima aproximación de contenidos con carácter de conservación activa.

Este antiguo y cercenado brazo del Guadalquivir, ubicado a unos 30 km. al sur de la ciudad de Sevilla, lleva décadas aislado por las cortas franquistas, realizadas en muchos ríos para evitar inundaciones en terrenos que podían servir a la agricultura. Así, su principal afección es precisamente su nula conectividad hidrológica con el gran río. Su aporte de agua proviene de las lluvias, cada día más escasas, y de los desagües de los cultivos de arroz aledaños que incrementan de forma brusca su cota, haciendo perder las nidadas de muchas especies de aves, algunas amenazadas como la garza imperial. En este sentido, la Junta de Andalucía no atiende los informes científicos encargados para el pretendido dragado de profundización del Guadalquivir y que abogan por recuperar estas zonas inundables para recuperar la calidad de sus aguas. Sin conectividad, no es posible que el Brazo del Este recupere tampoco un buen estado de conservación, algo a lo que está obligada la administración. En cambio, sí se atiende a los intereses de particulares de la zona, permitiendo todo tipo de desmanes: desde la regulación de las aguas, hasta el aprovechamiento del ganado, la pesca incontrolada o el furtivismo. Sin vigilancia efectiva, el Paraje Natural es, de facto, gestionado por todos excepto por quienes cobran por ello.

El Plan de Gestión del Brazo del Este es el documento legal que regula, entre otros, sus usos y las condiciones de conservación. Es un documento antiguo que no reúne medidas u objetivos, presupuestos ni revisiones evaluables, por tanto está fuera de norma y no es válido en zonas que, como ésta, pertenecen a la Red Natura 2000. Junto con la naturalización del cauce, es su revisión una de las tareas más urgentes y obligadas para los administradores.

A la espera de que la Junta de Andalucía cumpla con sus funciones en sendos aspectos, Ecologistas en Acción propone medidas temporales encaminadas a salvaguardar niveles adecuados y estables de caudales ecológicos mediante el empleo de bombas de agua, fijas o portátiles, que eviten los desastres en la reproducción de aves anual.

También el control efectivo de la ganadería, que arrasa con la vegetación natural y contamina suelos y aguas, si es preciso con sanciones ejemplarizantes. La caza furtiva, la pesca con nasas, el corte de caminos en dominio público, etc., también deben ser objeto de refuerzo y control por parte de la guardería de forma urgente y permanente. Por otro lado, los proyectos de restauración e investigación ambiental brillan por su ausencia, evidenciando el abandono más absoluto de un humedal reconocido por la UNESCO como “De Importancia Internacional”, aunque con todo ello, lo que mejor se evidencia es el alto grado de mediocridad en las políticas de conservación de estos sensibles hábitats que, a buen seguro, se ensalzarán en la reunión del Comité de Humedales de Andalucía.