Piden planes de reducción del ozono en las zonas más afectadas de Castilla y León

Desmintiendo la valoración triunfalista de la calidad del aire en la región realizada el mes pasado por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, Ecologistas en Acción denuncia que entre 2013 y 2015 se ha incumplido el objetivo legal de protección de la salud establecido para el ozono en las zonas Aglomeración de Valladolid, Duero Norte, Montaña Sur, Valle del Tiétar y Alberche, y Soria y Demanda, con una población de 1.159.201 habitantes. Además, de no haber estado sin medidor de ozono la primavera pasada, también se habría superado el objetivo legal en la aglomeración de Salamanca, con otros 190.902 habitantes.

Se define el valor objetivo como el “nivel de un contaminante que deberá alcanzarse, en la medida de lo posible, en un momento determinado para evitar, prevenir o reducir los efectos nocivos sobre la salud humana, el medio ambiente en su conjunto y demás bienes de cualquier naturaleza”. El valor objetivo octohorario para la protección de la salud humana es de 120 microgramos de ozono por metro cúbico de aire (μg/m3), que no deberá superarse en más de 25 días por cada año civil, de promedio en un período de 3 años.

Las estaciones de control de la contaminación atmosférica de referencia donde en el último trienio se ha superado el objetivo legal de ozono más de 25 días por año de media han sido Laguna de Duero (Valladolid), Venta de Baños (Palencia), Segovia, Muriel de la Fuente (Soria) y Valle del Tiétar (Ávila). La estación de Salamanca superó el objetivo legal de ozono durante 36 días en 2015, a pesar de haber estado sin funcionar durante prácticamente toda la primavera, entre el 25 de marzo y el 18 de junio.

Asimismo, entre 2011 y 2015 se ha incumplido el objetivo legal de protección de la vegetación establecido para el ozono en la zona Sur y Este de Castilla y León, formada por el sur de las provincias de Ávila, Salamanca y Segovia, el este de la de Burgos y la práctica totalidad de la de Soria, con una quinta parte de la superficie regional y numerosos espacios naturales protegidos. La estación de referencia de esta zona donde en el último quinquenio se ha superado el objetivo legal de ozono ha sido la de El Maíllo, en Salamanca.

La Ley estatal de calidad del aire establece que las comunidades autónomas adoptarán planes de mejora de la calidad del aire para alcanzar los objetivos establecidos, en las zonas en las que los niveles de uno o más contaminantes regulados superen dichos objetivos, como es el caso de las indicadas para Castilla y León. Se trata de una medida obligatoria para las autoridades autonómicas, que de ninguna manera se puede entender como una decisión discrecional, y es independiente de las iniciativas que pueda adoptar el Gobierno central

Por ello, Ecologistas en Acción ha registrado formalmente una petición para que la Junta de Castilla y León ponga en marcha los planes de reducción de ozono, con la finalidad de evitar que esta lamentable situación se repita en años próximos. Planes que deben pasar por la reducción del intenso tráfico urbano e interurbano que soportan las principales ciudades, manteniendo un modelo de ciudad compacta y promoviendo el uso de medios de transporte limpios como el autobús, la bicicleta o la marcha a pie. Por otro lado, debe procederse al cierre progresivo de las grandes centrales térmicas de León y Palencia, sustituidas por energías renovables. Todo ello sin perjuicio de la necesaria coordinación con la Comunidad de Madrid y el Gobierno Central.

El ozono troposférico, también conocido como ozono “malo” por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre la luz solar y el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias. Por inhalación, provoca un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. La OMS estima en 1.800 los fallecimientos prematuros anuales en España producidos como consecuencia de la exposición a niveles de ozono como los registrados el pasado verano en Castilla y León. El ozono, además de para las personas, es también tóxico para la vegetación, dañando los bosques y parques urbanos y reduciendo la productividad de los cultivos.




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