La fundación Savia visita la Venta de la Inés

El día 1 de marzo era una fecha señalada para los habitantes del Valle de Alcudia, en la que la sabiduría popular quería celebrar la llegada de las primeras golondrinas anunciando la primavera y el momento de iniciar las sementeras que se desarrollarían más tardes en las huertas familiares.

En compañía de Ecologistas en Acción del Valle de Alcudia, varios miembros de la Fundación Savia se desplazaron desde Sevilla para realizar un paseo por el Valle de Alcudia, que les llevaría hasta la cervantina Venta de la Inés, para conocer sus problemas directamente del propietario: Felipe Ferreiro.

La Fundación Savia fue creada hace un par de años con el objetivo de defender el mundo rural y a sus moradores, reconocer el trabajo que éstos realizan en la conservación del territorio, y lograr que se pueda seguir viviendo de manera digna en él. Destaca entre sus integrantes Francisco Casero, histórico fundador del Sindicato Andaluz de Obreros del Campo, con más de 40 años de defensa de los trabajadores del mundo rural y de lucha por un futuro sostenible. Le acompañaban en esta visita Antonio Aguilera, José Gallego, Clemente Mata y José Gallego.

El camino hasta la Venta les sirvió para conocer las dehesas del Valle de Alcudia y, sobre todo, mantener una larga conversación con Felipe sobre la actitud avasalladora de los dueños de la finca “La Cotofía”; también sobre la vida en el Valle hasta hace unas décadas, sobre carboneros, pastores, gañanes, serranos… y todo el amplio conjunto de vivencias que la memoria de Felipe aún retiene en su cabeza. Desde la Fundación Savia se han mostrado dispuestos a apoyar la valentía y tesón que demuestra día a día en su lucha contra “el poderoso”, a buscar formas de resolución del problema y a combatir de forma pacífica esta intolerable situación.

Tras la entrevista, los miembros de la Fundación Savia y los de Ecologistas en Acción del Valle de Alcudia, nos despedimos de Felipe y Carmencita con la promesa de volver a encontrarnos pronto y disfrutar de la generosa hospitalidad que, como siempre, nos han demostrado los habitantes de la Venta de la Inés.