Alertan del deterioro del Monte San Isidro por falta de gestión técnica

El Monte San Isidro sigue sin plan técnico de gestión a pesar de haber sido declarado “Zona Natural de Esparcimiento” en junio de 2013.

Esta carencia puede ser, en buena medida, la causa de las actuaciones arbitrarias y disfunciones de gestión que venimos observando y que Ecologistas en Acción ha puesto de manifiesto mediante escritos dirigidos al Presidente de la Diputación de León y a la Jefa del Servicio Territorial de Medio Ambiente.

Entre las actuaciones que esta asociación considera reprobables y de las que hemos pedido explicaciones, destacamos: el apeo de pinos en una zona con claros signos de erosión del terreno; la apertura de nuevas pistas; y la sustitución por pasamanos de madera, del seto vivo (aligustre entre otras especias) que separaba el Parque Público de la Zona Natural de Esparcimiento (ZNE), y era una barrera visual y acústica eficaz para aislar el espacio ocupado por el bar y juegos infantiles. También hemos dado cuenta de la presencia de vertidos en algunos puntos del Monte.

Además, vemos con preocupación el avance de la procesionaria en el pinar, y la ausencia de actuaciones para atajar esta plaga. Por ello se ha solicitado: que se tomen urgentes medidas de control que, en todo caso, deben priorizar el tratamiento mecánico o biológico evitando el uso de insecticidas químicos; y que se redacte un plan preventivo de plagas con las mismas prioridades.

Para evitar que el Monte San Isidro siga degradándose, como consecuencia de la improvisación en la toma de decisiones, es necesario que cuente con planificación actualizada de la que carece en estos momentos

En efecto, la conservación de los recursos naturales de este valioso bosque periurbano debe llevarse a cabo mediante el cumplimiento de lo establecido por el Plan Técnico de Gestión del Monte San Isidro (Plan Dasocrático), aprobado en 2009 con una vigencia de cinco años. Es decir, desde 2013 el Monte carece de plan técnico que garantice su correcta conservación, al objeto de conseguir una masa arbórea madura y estable que responda a criterios de sostenibilidad en los distintos usos y aprovechamientos que se autoricen. Por eso hemos planteado la urgente necesidad de que se revise el plan existente o se apruebe un nuevo plan dasocrático.