Sin suelos no hay vida

Bajo nuestros pies hay una capa muy delgada, muchas veces olvidada, que lo sostiene todo: el suelo. Hasta el centro de la Tierra hay varios miles de kilómetros, pero toda la vida en nuestro planeta depende de los primeros metros (a veces, tan solo unos centímetros) del suelo fértil que nutre los bosques, los prados, y los cultivos. Un recurso vital, limitado, y no renovable, al menos en la escala de tiempo humana: un centímetro de suelo puede tardar hasta 1.000 años en formarse.

El 17 de junio es el Día Mundial de la Lucha Contra la Desertificación y la Sequía y lo celebramos recordando que el suelo aún es el gran olvidado. Sus vitales funciones, desde el suministro de alimentos a la captura de carbono o el soporte de la biodiversidad, no son evidentes a primera vista. Quizá por eso, en las últimas décadas, lo hemos degradado, erosionado, contaminado, urbanizado... maltratado. En Europa la presión sobre el suelo ha llegado a un punto crítico: cada día, una superficie de suelo fértil equivalente a 500 campos de fútbol acaba sellada por hormigón y asfalto.

El avance de la agricultura industrial, basada en monocultivos, maquinaria pesada y el abuso de agroquímicos, también está empobreciendo y degradando los suelos. En España, en ciertas zonas del “mar de olivos” de Andalucía, sufrimos una de las tasas de erosión más graves de Europa. Hay zonas agrícolas de la cuenca del Guadalquivir que pierden hasta 47 toneladas de tierra fértil por hectárea y año, un modelo de agricultura que hipoteca nuestro futuro, empezando por el de los agricultores y las agricultoras. Y todo en un contexto en el que 75 % del territorio de España ya se considera susceptible a la desertificación, una situación que no hará más que agravarse con el cambio climático.

La seguridad alimentaria es, supuestamente, el gran objetivo de las políticas de agricultura en España y en Europa: si queremos alimentos para las generaciones presentes y futuras, la prioridad debería ser preservar el suelo. Y una de las pruebas de que la pérdida de suelo sigue sin tomarse en serio en Europa es que aún no tenemos una legislación común que lo proteja. Si existe una ley que protege el agua, la biodiversidad o el aire, ¿por qué no una para el suelo?

Tenemos una ocasión perfecta para conseguirlo. El año pasado, una coalición de más de 500 organizaciones de toda Europa lanzamos una Iniciativa Ciudadana Europea para conseguir por fin una Directiva que proteja la fertilidad de los suelos: por la seguridad alimentaria, por la conservación de la biodiversidad y por la lucha contra el cambio climático. Porque como dice nuestro lema, “Sin suelos no hay vida”. Necesitamos un millón de firmas para que la iniciativa salga adelante. ¡Suma tu voz y salva el suelo!

WWF, Ecologistas en Acción, Seo/BirdLife y Sociedad Española de Agricultura Ecológica


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