[Incendio de Seseña] Balance de la contaminación del aire

Balance de la contaminación del aire

Ante la ausencia de información homogénea y el exceso de información tendenciosa y banalizadora (“el aire está bien”) por parte de las diferentes administraciones, Ecologistas en Acción realiza un balance de los datos disponibles en todas las estaciones de medición, fijas y móviles, de los alrededores del incendio. La interpretación de los datos dista mucho de la versión oficial. Tal y como ha venido señalando la organización ecologista, los niveles de contaminantes en cada lugar dependen de algo azaroso: la dirección del viento, que arrastra las sustancias tóxicas que se desprenden de la combustión de los neumáticos.

Desde que comenzó el incendio de neumáticos del vertedero de Seseña, las distintas administraciones que tienen competencias sobre calidad del aire en el entorno, Castilla-La Mancha (C-LM) y Comunidad de Madrid (CM), así como el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), han ido haciendo públicos ciertos datos parciales sobre las mediciones de calidad del aire que han realizado.

Cada administración ha facilitado los datos según sus criterios, con formatos propios (en general poco asequibles para el público), y no ha existido una puesta en común de la información que permita dar una idea conjunta del alcance que está teniendo este incendio, de enormes proporciones, en la calidad del aire y la salud pública de las poblaciones del entorno.

Es justo este fin el que persigue suplir Ecologistas en Acción con el informe.

Entre las principales conclusiones de este informe destacan:

  • El seguimiento de la contaminación se está basando en buena medida en los datos ofrecidos por las estaciones fijas de medición de la calidad del aire (la estación de Illescas de CLM, y las de Valdemoro y Aranjuez de la CM), que carecen de medidores para los contaminantes que se desprenden de este incendio. De hecho, los principales contaminantes que interesaría monitorizar serían: Benceno, dióxido de azufre (SO2) y partículas finas (PM2.5). También sería muy recomendable contar con mediciones de Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (HAP), como el benzo(A)pireno (BaP).
  • El seguimiento de la contaminación provocada por el incendio se ha completado con el empleo de unidades móviles o la instalación de captadores en diferentes localizaciones del entorno más próximo al incendio, por las diferentes administraciones (CLM, CM e ISCIII). Pero esto tardó en ponerse en marcha y en general no se dispone de mediciones de los contaminantes mencionados, los más relevantes por su repercusión para la salud, en las zonas más próximas al incendio durante los días iniciales del mismo, cuando la intensidad de combustión era mayor (13-16 de mayo).
  • En cuanto a la información proporcionada al público sobre los niveles de contaminación, lo más destacable es que no se ha obrado con el despliegue de medios, la claridad y transparencia que la gravedad del asunto requería. Al contrario, se puede decir que la disponibilidad de una información puntual y adecuada ha sido inversamente proporcional a la proximidad al foco del incendio y la gravedad de los niveles de contaminación registrados. Se ha intentado más convencer de que la situación era normal que de informar de los niveles perjudiciales que se alcanzaban cuando el viento soplaba desde el vertedero hacia las viviendas.

Algunos datos puntuales que se pueden señalar del informe son:

  • Como era esperable los niveles más altos de contaminación se han medido en las zonas más próximas al vertedero. Por ejemplo, en la estación ubicada en el colegio de El Quiñón ha registrado un pico de benceno de 102,98 μg/m3 (microgramos de contaminante por metro cúbico de aire), lo que supera 20 veces el valor límite legal anual (5 μg/m3) y triplica el más alto registrado en todo 2015 en España (en el entorno de la refinería de Puertollano). El valor medio diario más alto registrado en la Comunidad de Madrid en el año 2015 fue 5,1 μg/m3. No se ha facilitado la información para saber en qué momento se produjo este pico, pero seguramente se trató de la tarde del miércoles 18, un día que se tuvo que evacuar a los niños y niñas del centro.
  • En otra parte de la urbanización de El Quiñón también se han registrado niveles muy altos de partículas en suspensión: 390 μg/m3. Estos niveles son aún más preocupantes si consideramos que tienen una composición considerablemente más nociva que las partículas de otros orígenes, como el polvo sahariano.
  • También ha habido poblaciones madrileñas con altos niveles de contaminación. En la estación instalada por el ISCIII en el colegio del barrio Pau la Montaña, de Aranjuez, se registran picos diarios continuados de benceno superando los 20 μg/m3 (4 veces el valor límite anual de 5 μg/m3) entre los días 14 y 17 de mayo. El valor máximo alcanzado fue 30,6 μg/m3 y el valor medio en dicho período fue 10,9 μg/m3.
  • Por último, el análisis de los datos de Fuenlabrada, en una estación ubicada a 19 km hacia el norte y que mide contaminación industrial, permite ver con claridad cómo la contaminación del incendio ha llegado hasta esta zona.

Naturalmente, a lo largo de los 12 días que ya han transcurrido desde el inicio del incendio, y por efecto de los vientos cambiantes, muchas otras poblaciones se habrán visto sometidas también a la influencia de las emisiones contaminantes, aunque no haya quedado registrado por mediciones adecuadas. De hecho, han sido numerosas las quejas de olores a goma quemada y humo en diversas poblaciones del entorno entre la provincia de Toledo y el Sur de la Comunidad de Madrid.

Para Ecologistas en Acción los datos disponibles indican que los episodios de contaminación están muy lejos de resultar inocuos. Por eso continúa exigiendo a las administraciones responsables que extremen todas las precauciones proteger la salud de la población, así como que faciliten una información práctica, asequible y ajustada a la realidad.


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