Amianto en Toledo, apoyo a los vecinos ante el fiasco en la retirada de residuos

El comienzo de la retirada de residuos con amianto en el vertedero de Ibertubo sito junto al barrio del Polígono de Toledo está desatando, y con razón, la preocupación e indignación vecinal.

De nuevo se suceden por parte de las administraciones actuantes, en este caso la Confederación Hidrográfica del Tajo, la Junta de Castilla-La Mancha y el ayuntamiento de Toledo, unas pautas que exponen gravemente a la población y al medio ambiente a través de la minusvaloración del riesgo, de prácticas inadecuadas y de explicaciones incomprensibles, en una secuencia que está empezando a parecerse demasiado a la lamentable gestión del incendio de Seseña.

En una actuación de desamiantado no se han de producir nubes de polvo de ningún tipo, se den o no mediciones que determinen la presencia de fibras en el aire. La normativa y las guías técnicas que tutelan este tipo de prácticas son muy claras al respecto e imponen, una vez que se ha determinado que lo que procede es aplicar un plan de trabajo de desamiantado, una serie de técnicas de gestión y de prevención que a la vista de los hechos no se están cumpliendo.

La normativa, el Real Decreto 396/2006 que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto, y las guías de buenas prácticas del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT, Ministerio de Trabajo), establecen que no sólo debe reducirse al mínimo la exposición de los trabajadores al amianto, sino que se ha de hacer lo mismo con la población potencialmente expuesta y con el medio ambiente en general.

En el caso de Toledo lo que es de aplicación son las recomendaciones del artículo 6 del Real Decreto porque exige que “los procedimientos de trabajo deberán concebirse de tal forma que no produzcan fibras de amianto o, si ello resultara imposible, que no haya dispersión de fibras de amianto en el aire”.

Dice también el Real Decreto (artículo 6.a) que “entre las medidas para la reducción de la emisión de fibras de amianto se recomienda la humectación de los materiales. Esta humectación puede ser con agua sola o con agua modificada con agentes humectantes (jabones líquidos)”.

Si por su naturaleza o estado, los materiales no tuvieran capacidad de absorber agua es importante saberlo de antemano, para buscar un agente humectante alternativo u otra estrategia para reducir la emisión de polvo. De otra forma, esta medida puede resultar no solo ineficaz, sino contraproducente.

A ello hay que añadir que “para que la humectación sea eficaz es necesario asegurarse que no se moja solo la capa superficial sino todo el material. Esto obliga a que la humectación se realice continuamente según vaya avanzando el trabajo. También se debe controlar que la humectación no provoque degradación del material y caída o desprendimientos incontrolados, lo que podría ocurrir por ejemplo, sobre un proyectado de amianto u otro material friable” (Apéndice III, punto 3.1 de la Guía del INSHT).

Otras medidas recomendadas, a realizar por parte del gestor en la retirada de amianto en las que puede preverse la posibilidad de que se sobrepase el valor límite ambiental (VLA), para garantizar la protección de los trabajadores y evitar la dispersión de polvo procedente del amianto fuera de los lugares de acción (Real Decreto punto 10.c), se podrían concretar en el aislamiento y confinamiento de la zona de trabajo mediante barreras críticas o carpas protectoras, cubiertas de contención de lámina de plástico que recubren suelos, paredes y techos (burbuja) y trabajo a presión negativa.

Así las cosas si aparece una nube de polvo se está incumpliendo flagrantemente la normativa y las guías del INHST, por lo que no es de recibo que, como ha ocurrido en los trabajos iniciados en Toledo se observen derrumbes y movimientos de maquinaria que generan nubes de polvo.

Por todo ello, Ecologistas en Acción solicita encarecidamente a las administraciones actuantes y, en particular a la Consejería de Economía, Empresas y Empleo que es quien ha aprobado los planes de trabajo, a que se revisen estos planes y se apliquen técnicas de trabajo que impidan la producción de nubes de polvo que pueden dar lugar a la dispersión de las fibras de amianto.

Por último, Ecologistas en Acción también quiere remarcar que alberga muchas dudas sobre la gestión fragmentada bajo la cual se está llevando a cabo la retirada de amianto en la zona. Sigue echándose en falta un plan coordinado y, además, no se vislumbra solución para la retirada de los restos que hay en parcelas particulares ya que el proceso sancionador iniciado puede ser largo y es, sin duda, de final más que incierto dado el tiempo transcurrido, la responsabilidad “in vigilando” de las administraciones