El Principado de Asturias no avisa de los altos niveles de ozono en Avilés

Con la ola de calor que viene sufriendo la mayor parte del país en los últimos días, el intenso tráfico motorizado que soportan las principales ciudades y carreteras asturianas y el incremento del consumo de electricidad producida en centrales térmicas de carbón por el uso de aire acondicionado han provocado que se disparen los niveles de ozono, sin que se estén adoptando las medidas legalmente previstas para proteger a la población.

Ayer lunes se han producido en Avilés siete superaciones del umbral de información de ozono troposférico, establecido por la normativa en 180 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, como media horaria. Todas se han producido en la céntrica estación de control de la contaminación de la Plaza de la Guitarra, en un episodio que comenzó a las 8 de la tarde y se prolongó hasta las 4 de la madrugada de hoy martes.

La máxima contaminación por ozono se ha registrado a las 2 de la madrugada, cuando se alcanzaron 243 microgramos por metro cúbico, superando el umbral de alerta establecido por la normativa en 240 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, como media horaria

La estación de la Plaza de la Guitarra es representativa de la calidad del aire de la zona Asturias Central, con una población de 600.000 habitantes, donde durante la tarde de ayer se alcanzaron también altas concentraciones de ozono en las estaciones de Oviedo (175 microgramos por metro cúbico en Trubia, 161 en el Palacio de los Deportes y 159 en la Plaza de Toros, a las 16 horas), aunque sin llegar a superar el umbral de información. En Cangas de Narcea, en el interior, se alcanzaron 173 microgramos por metro cúbico a las 8 de la tarde y en Niembro, en la costa, se llegó a 169 microgramos por metro cúbico a las 7 de la tarde.

La previsión de la superación del umbral de información obliga a las autoridades competentes a advertir a las personas más sensibles a la contaminación atmosférica, tales como niños y niñas, personas mayores, mujeres gestantes o personas con problemas respiratorios o cardiovasculares, de que se protejan evitando en las horas centrales del día y a la caída de la tarde cualquier esfuerzo físico y los ejercicios al aire libre. También deben informar sobre la previsión de evolución de la contaminación, las áreas afectadas y la duración del episodio.

No obstante, el Principado de Asturias no ha difundido ayer ningún aviso a la población durante este episodio de muy elevada contaminación por ozono, incumpliendo su obligación legal y dejando desasistidos a los 600.000 habitantes de la zona afectada. Se trata de una grave negligencia del Gobierno autonómico, obligado a informar de estas situaciones.

Ante la persistencia de las elevadas temperaturas y niveles de ozono durante hoy martes, de acuerdo a las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología, Ecologistas en Acción demanda la adopción de las medidas necesarias de urgencia para evitar volver a alcanzar el umbral de información por ozono. Medidas que deben pasar por la limitación del tráfico urbano e interurbano y del funcionamiento de las centrales térmicas asturianas de carbón, principales emisores de los contaminantes precursores del ozono.

Asimismo, exigen al Principado de Asturias que cumpla con su obligación de mantener informada a la población, garantizando el derecho a la salud pública.

El ozono troposférico, también conocido como ozono “malo” por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre la luz solar y el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias.

Por inhalación, provoca irritación de los ojos y vías respiratorias superiores, un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares.

La OMS estima en 1.800 los fallecimientos prematuros anuales en España producidos como consecuencia de la exposición a niveles de ozono como los registrados estos días. El ozono, además de para las personas, es también tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.