Altos niveles de partículas en el sur de Soria, por la nube tóxica de Chiloeches

A lo largo del fin de semana se han registrado niveles anormalmente elevados de partículas de menos de 10 micras (PM10) en la estación de control de la contaminación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en Campisábalos, situada en el límite entre las provincias de Guadalajara y Soria, en la Sierra de Pela, confirmando que sigue pasando a Soria la nube tóxica del incendio de la planta de residuos peligrosos de Chiloeches.

Esta estación de fondo regional, que habitualmente registra niveles de contaminación bajos, ha superado durante ayer domingo el valor límite diario establecido para las partículas PM10 por la normativa española, establecido en 50 microgramos de partículas por metro cúbico de aire (μg/m3), lo que contradice la información divulgada ayer por la Junta de Castilla y León.

La concentración media alcanzada ayer fue de 57 μg/m3, con una punta horaria de 97 μg/m3 a las 2 de la tarde, coincidiendo con viento del suroeste. A la misma hora la estación de la ciudad de Guadalajara ofrecía una medición también alta, de 111 μg/m3, por encima de las estaciones de control de la contaminación del entorno, llegando a 80 μg/m3 la media del día.

El sábado por la tarde, al igual que ya sucediera el viernes, se alcanzaron en Campisábalos niveles elevados de partículas PM10, por encima de 50 μg/m3, cuando en Guadalajara la contaminación era superior a 70 μg/m3. Ya de madrugada, el nivel de PM10 se disparó en la capital alcarreña hasta 139 μg/m3, mientras el cambio en la dirección del viento lo reducía en la Sierra de Pela para volver a ascender desde 52 μg/m3 a las 8 de la mañana, con viento del suroeste, hasta alcanzar los citados 97 μg/m3 y niveles altos durante toda la tarde del domingo.

Esta información es conocida por los Gobiernos de Castilla y León y Castilla-La Mancha, que asimismo tienen pleno conocimiento del desplazamiento de la pluma de contaminación a través de sus dispositivos de vigilancia de incendios forestales, por lo que sorprende que ayer hayan transmitido a los medios de comunicación locales la falsa idea de que la contaminación registrada en Guadalajara y el sur de Soria ha sido “baja”, “normal” o “inocua”.

Como ya sucediera con la nefasta gestión de la crisis del incendio de neumáticos de Seseña, la pasada primavera, parece que la única preocupación de las autoridades es ocultar el problema ambiental y sanitario creado por la combustión incontrolada de 20.000 toneladas de residuos peligrosos, repitiendo la misma estrategia de omisión de la información más relevante (como las mediciones de partículas, benceno y benzopireno) y de difusión de mensajes falsos.

En este sentido, es significativo que transcurridos tres días desde el inicio del incendio, que a día de hoy sigue sin extinguir, ni la Junta de Castilla-La Mancha ni la Junta de Castilla y León hayan publicado ningún dato de las estaciones móviles de control de la contaminación desplazadas a Chiloeches (Guadalajara) y Almazán (Soria), ésta última tras la petición de Ecologistas en Acción.