Un oasis en la llanura manchega

Laguna de El Hito (Cuenca).

Carlos Villeta y Víctor M. Castillejo, de Ecologistas en Acción de Cuenca. Revista Ecologista nº 90.

La laguna de El Hito se encuentra ubicada al norte de la comarca de La Mancha conquense. Se trata de una laguna estacional endorreica en la que se concentran diferentes figuras de protección. Es una Reserva Natural, humedal RAMSAR y espacio de la Red Natura, tanto LIC, como ZEPA.

En el periodo de máxima inundación (invierno-primavera) alcanza unas 330 hectáreas, desecándose en la época estival. Tiene un valor excepcional por ser zona de invernada de numerosas especies de avifauna acuática y de paso en las rutas migratorias, ya que no hay humedales cercanos. Se encuentra en una comarca con núcleos habitados de escasa población, lo que ha favorecido su conservación.

Grullas y flamencos

El ave más representativa es la grulla común, aunque son frecuentes otras como el andarríos bastardo (Tringa glaréola), el fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus), el tarro blanco o, últimamente, bandos de flamencos.

La naturaleza salina del sustrato y el régimen hídrico condiciona la existencia de una flora singular de carácter halófilo en el vaso de la laguna y su contorno más inmediato. La laguna se encuentra en un terreno llano con suaves ondulaciones donde predominan los cultivos herbáceos. Esta orografía y los ciclos de cultivo dotan al paisaje de una gran riqueza cromática por el contraste de colores que tiene lugar durante las cuatro estaciones. De los distintos tonos de verdes de la primavera, con los jaspeados de multitud variedades florales se pasa a los ocres y amarillos del verano, donde los cultivos de girasol aportan un verde inusual para esta época en estos parajes. Y todo ello bajo un cielo donde aquí alcanza una especial luminosidad.

Pero aparte de la existencia del humedal, en las inmediaciones de la laguna se concentran hábitats dispares que propician una gran biodiversidad. De norte a sur, a ambos lados de la laguna, cruzan el territorio el río Záncara y el Cigüela (conocido aquí como Gigüela), que atraviesan un terreno estepario hasta aportar el principal caudal de la cabecera del Guadiana.

Este terreno de lomas suaves con predominio de cultivos cerealísticos y salpicado de praderas gipsícolas favorecen la presencia de aves esteparias como el sisón común, avutarda, alcaraván o el aguilucho pálido y lagunero. Las orlas palustres que custodian estos dos ríos y las zonas relícticas de bosques de galería permiten la presencia de numerosos paseriformes. Ambos cursos fluviales mantienen poblaciones de nutria, martín pescador y Unio tumidiforme, un molusco endémico de la Península Ibérica.

Hay áreas forestales compuestas por encinares, incluso zonas adehesadas, lo que favorece la presencia de rapaces forestales como el águila real, el águila culebrera o el águila calzada y azor, y mamíferos como la gineta, el meloncillo, tejón o garduña. Cabe destacar que en la zona se pueden avistar ejemplares de águila ibérica en dispersión de juveniles y milano real en invernada.

Ampliación de la protección

Todo este inventario se ha confirmado minuciosamente a raíz de la ampliación de la Zona de Especial Conservación (ZEC) y de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) original, que pasa de las 1.000 hectáreas actuales a cerca de las 25.000 propuestas.

Esta ampliación comprende los terrenos donde se pretende llevar a cabo el Almacén Temporal Centralizado (ATC), muy cerca del curso del río Záncara y en una zona que está despertando gran cantidad de dudas por su naturaleza geotécnica y sus propiedades hidrogeológicas.

La comarca también es rica en patrimonio cultural. En el extremo occidental, muy cerca de la Laguna de El Hito, se encuentra Segóbriga, el primer parque arqueológico de la región; una de las principales ciudades romanas de la península que creció con el auge de la minería del lapis specularis, el cristal romano de cuyas minas son visitables la de Torrejoncillo del Rey. En la zona, también se encuentran los municipios de Uclés, Belmonte o Villaescusa de Haro, pueblos cercanos con gran patrimonio arquitectónico e histórico medieval.

El proyecto del Almacén Temporal Centralizado (ATC) daría al traste con el potencial agroalimentario de la zona, que se identifica, hasta ahora, con la producción de alimentos de calidad. En la comarca se presentan un total de 10 regímenes de calidad específicos: vinos (Denominación de origen La Mancha y Uclés), azafrán, cebolla, queso y cordero manchego, aceite, cordero y miel de La Alcarria.

El turismo rural también se vería comprometido en los núcleos de Zafra de Záncara, Casas de Luján o en el propio pueblo de El Hito, con magníficas iniciativas.

Incompatible con el ATC

El emplazamiento donde se pretende ejecutar el ATC está muy próximo al curso del río Záncara, a escasos 1.000 metros de su cauce y en un área donde el nivel freático es muy somero. Geológicamente son suelos con alto contenido en yesos. Ambas peculiaridades propician unas condiciones desfavorables para acoger una infraestructura de este tipo.

Por un lado, el nivel freático y la proximidad del Záncara lo hace muy vulnerable a la fuga de nucleótidos ante cualquier imprevisto. Por otro, la naturaleza yesosa del terreno supone un riesgo de colapso del sustrato en capas bajas, con el consiguiente peligro sobre la estabilidad del silo. Más aún, cuando ambas variables sobredimensionan la cimentación del edificio e incrementan el peso sobre el terreno y la profundidad de ésta.

Todos estos imprevistos que han supuesto la elección política y no técnica del emplazamiento son los que están implicando estudios adicionales para precisar la caracterización precisa de los terrenos y las condiciones hidrogeológicas principalmente y están implicando sobrecostes ya en fases iniciales que se multiplicarían exponencialmente si se ejecutara la obra.