Humedales para la prevención de desastres

En este día 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales; la Convención Internacional para la conservación de los Humedales (Convención o tratado Ramsar), que es una organización intergubernamental, llama la atención sobre la función de “Los Humedales para la reducción del riesgo de desastres”. Especialmente considerando la innegable realidad del cambio climático y de sus efectos negativos, con la aparición o incremento en la frecuencia de catástrofes producidas por riadas o avenidas, tempestades de marea y sequía. Según la ONU el 90 % de los peligros naturales del mundo están relacionados con el agua.

Los humedales bien conservados y gestionados es sabido que tienen gran importancia como sumideros de CO2, son los criaderos naturales de especies de peces de interés comercial, son un atractivo turístico y puntos de gran interés biológico, depuran y almacenan agua, son lugares de recarga de acuíferos, etc.. Pero también son el seguro de vida de numerosas poblaciones humanas; en la costa tenemos los manglares que protegen está de las tempestades marinas, y en el interior tenemos los numerosos humedales, lagunas, meandros abandonados, badinas y zonas encharcadas de las riberas que reducen los daños por riadas en zonas de mayor riesgo.

Este valor y función de los humedales es conocido por las autoridades y es reconocido por las leyes e instrumentos de planificación territorial y de protección civil, donde viene recogido que se planificará el territorio para conservar y no ocupar o urbanizar zonas que se inundan frecuentemente. A su vez reconocen que se deben preservar las mismas para que cumplan la función de ser lugares de laminación, almacenamiento de las aguas y reducción de las puntas de avenida, en especial si se sitúan aguas arriba de poblaciones con graves problemas de inundación.

En Castilla y León tenemos uno de los mejores ejemplos de la función y valor de estas zonas húmedas e inundables, y a su vez paradigma del desprecio de ciertas autoridades y políticos hacia el sentido común, los conocimientos técnicos y la realidad constatable. Nos referimos al Soto de Garray en Soria, que ha sido urbanizado y cuya inundabilidad ha sido demostrada en varias ocasiones desde el año 2007, que es cuando se aprobó por Ley la hoy ruinosa macrourbanización Ciudad del Medioambiente. La última vez fue en febrero del año 2016, donde las imágenes mostraban como el Duero se desbordaba y la lámina de agua llegaba a los pies de la Cúpula de la Energía. Paradójicamente el Consejero de Medioambiente de la Junta de CyL lo negaba, e incluso el Jefe de Servicio de Medioambiente de Soria en el juicio del PEMA afirmaba que esa agua procedía del Canal de Riego de Campo de Garray.

Por otro lado la Confederación Hidrográfica del Duero que conocía al detalle la evolución y comportamiento de la riada, no aprovecho los sucesos para informar verazmente y formar a la opinión publica explicando que gracias a la inundación del Soto de Garray, y la laminación de la avenida, se evitó que una mayor parte del pueblo de Garray se inundará, y con ella los daños y dramas de numerosas familias.

Ecologistas en Acción de Castilla y León considera que este Día Mundial de los Humedales debe tener un especial significado en esta comunidad autónoma, sobre todo para que las autoridades hagan acto de constricción ambiental, estudien las propuestas de la Convención de Ramsar y apliquen sus directrices, más allá de hacerse una foto turística en las Lagunas de Villafáfila (Zamora) o de La Laguna de la Nava (Palencia), que son los dos Humedales de Importancia Internacional (Humedales Ramsar) que tenemos.


agosto de 2017 :

julio de 2017 | septiembre de 2017



Visitantes conectados: 515