Consideran positiva la decisión de cesar la venta de panga

Ecologistas en Acción valora positivamente la medida tomada por Carrefour España de dejar de vender panga en sus establecimientos, porque promueve la reducción de la comercialización de productos provenientes de una acuicultura insostenible. Asimismo, anima a la cadena de grandes superficies a que sea una medida extensible a todos los productos procedentes de acuicultura no sostenible, como la producción de langostino patiblanco o el salmón.

El panga es una especie de agua dulce con una gran importancia comercial. En los últimos 10 años ha pasado de ser un pescado casi desconocido a ser uno de los productos de la pesca más comercializados en el mundo. Detrás de este filete blanco se esconde un método de producción muy intensivo sobre todo en el delta del río Mekong (en Vietnam), donde se acumula la mayor producción. En los últimos años se ha despertado la preocupación social sobre su producción, comercialización y consumo debido a los impactos sociales, medioambientales y alimentarios que acarrea.

En el comienzo de su producción acuícola se capturaban juveniles (peces pequeños) para su engorde produciendo un importante impacto en las poblaciones salvajes. En la actualidad se han desarrollado criaderos de esta especie. Su forma de cultivo, con cargas de hasta 120 kg de pez por metro cúbico de agua, hace que sea especialmente alarmante desde el punto de vista del bienestar animal y del impacto que produce su alimentación con piensos y producción de desecho. El cultivo a gran escala ha producido impactos en los usos del suelo y cambios sociales en las poblaciones ribereñas que han abandonado sus medios de vida tradicionales. Además, su transporte a grandes distancias en filetes refrigerados o congelados tiene una gran huella de carbono.

Durante su comercialización han surgido diferentes alarmas por problemas de contaminación al producirse en un medio de por sí muy contaminado, así como por el dumping en los precios que establecen los productores vietnamitas y que afecta considerablemente al consumo de productos locales.

Por otro lado, el consumo de panga carece de valor nutricional o alimenticio. Al no ser un pez marino, no aporta ácidos grasos omega 3, por lo que su consumo no tiene beneficios para la alimentación humana. Además suele tener niveles elevados de pesticidas y mercurio. En 2010, por ejemplo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) analizó 23 muestras de panga en las que encontró altos niveles de pesticidas y mercurio. Aun estando dentro de los límites legales, la organización recomendó como medida de precaución no consumir este producto más de una vez por semana.

Esta especie de pez de agua dulce se cría principalmente en Vietnam, con una producción que supera los 1,3 millones de toneladas por año. Se exporta a todos los mercados del mundo. Europa es uno de los importadores tradicionales, sobre todo por su bajo precio y porque la apariencia de un filete blanco y sin espinas es de fácil comercialización.

En los últimos años, la demanda se ha mantenido fuerte en EE UU, el mayor mercado, así como en América Latina y Asia. Por el contrario, las importaciones del otro mercado principal, la Unión Europea (UE), han mostrado una tendencia descendente, sobre todo por las noticias negativas y problemas derivados de la seguridad alimentaria.

Debido a los problemas ambientales en las zonas de producción y a la seguridad alimentaria de los consumidores, Ecologistas en Acción apoya la decisión de Carrefour España de dejar de vender panga, pero insiste en que estas medidas deben extenderse a todos los productos procedentes de acuicultura no sostenible como es la producción de langostino patiblanco o el salmón. Estas especies pueden verse expuestas a contaminantes en mayor medida que el panga y debe evaluarse de igual forma si cumplen un nivel adecuado a los patrones de sostenibilidad y seguridad alimentaria de la UE.

A continuación se exponen una serie de recomendaciones para el consumo de pescado de cara a promover una acuicultura y pesca sostenibles:

  1. Moderar el consumo de pescado y de proteínas en general.
  2. Elegir siempre pescado fresco, local y de temporada, para lo cual se recomienda preguntar en la pescadería.
  3. Fijarse bien que en la etiqueta aparezca toda la información mínima obligatoria que debe mostrarse en todos los productos de la pesca (nombre vulgar y científico, zona de captura, arte de pesca, si el producto ha sido descongelado y si contiene alérgenos o sulfitos).
  4. Diversificar el consumo de especies para disminuir la presión sobre las especies más populares cuyas poblaciones, en la mayoría de los casos, están sobreexplotadas (especialmente en el Mediterráneo).
  5. Elegir los ejemplares que hayan sido capturados o producidos de la forma más respetuosa con el medio ambiente.

agosto de 2017 :

julio de 2017 | septiembre de 2017



Visitantes conectados: 544