Carabus lusitanicus peruchoi, una nueva subespecie de insecto

Carabus lusitanicus peruchoi, una nueva subespecie de insecto con hábitos muy particulares, que vive en zonas esteparias y subdesérticas, ha sido descrita recientemente. La población conocida vive en un área cercana a Madrid que está desapareciendo por la presión urbanística.

Carabus (Mesocarabus) lusitanicus es una especie de distribución ibérica de la cual existen numerosas subespecies cuyo tipo procede de Portugal. Carabus lusitanicus peruchoi -así se ha nombrado la nueva subespecie que se ha descubierto y descrito recientemente [1] [2]- es un nuevo endemismo que vive exclusivamente en el este de la Comunidad de Madrid, muy cerca de la capital y también en el Parque Regional del Sureste madrileño.

Los entomólogos Pablo Bahillo de la Puebla —doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad del País Vasco— y José Ignacio López Colón -ambientólogo, ingeniero técnico agrícola y miembro de Ecologistas en Acción-, investigadores del proyecto Fauna Ibérica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.), han descrito una nueva subespecie de insecto, al cual han nominado Carabus lusitanicus peruchoi, del orden de los coleópteros (escarabajos). Su trabajo ha sido publicado en la revista científica francesa Biocosme mésogéen, del Museo de Historia Natural de Niza, Francia [3].

Hasta ahora, la población que habita la zona yesífera del este de Madrid ha pasado totalmente desapercibida para los entomólogos. Su ecología es bastante diferente a la de las demás subespecies que se incluyen en el complejo “lusitanicus” -y a las demás especies de Carabus-, ya que habita una región subdesértica. Su forma de vida, en el subsuelo, con salidas nocturnas, hace que sea poco visible a pesar de su gran tamaño. Se acantona en zonas extremadamente áridas, sin arbolado y muy poca cobertura vegetal, con matorrales propios de este tipo de ecosistemas, en suelos yesíferos o calco-yesíferos.

La subespecie se localizaba en ciertas zonas yesíferas y también margosas de Rivas-Vaciamadrid —algunos grupos, menos representativos desde el punto de vista cuantitativo, en áreas de calizas—, en los siguientes puntos geográficos: Cerro de la Cabaña, Cerro Blanco, Montarco (que incluye lo que actualmente es el barrio de Covibar) y Cerro del Telégrafo, entre los 620 y 690 m de altitud, todos ellos más o menos colindantes con la ciudad o ya desaparecidos al estar incluidos en terrenos actualmente edificados. Las áreas calizas se refieren a ubicaciones de mayor altitud (parte superior del Cerro del Telégrafo y de Cerro Blanco), donde aparecen calizas (dolomías), entremezcladas con yesos en las laderas. Los suelos que ocupan son raquíticos –litosuelos-, aunque en pequeñas hondonadas tienen mayor profundidad, formando suelos pertenecientes al grupo de los leptosoles, mientras que sobre los yesos se forman margas yesíferas o margas calcoyesíferas, alcanzando estos suelos más profundidad en el pedimento (tanto las calizas de la parte superior como los yesos del basamento datan del Mioceno Vindoboniense. La litología de los suelos hay que referirla a Xerorendsinas de monte y litosuelos, todos de tipo Leptosol renzínico).

La vegetación está compuesta por distintas formaciones gipsícolas, pero siempre con un grado de cobertura muy bajo, sin arbolado alguno y con escaso matorral disperso. Por grado de ocupación, domina el sisallar, muy degradado, perteneciente a la asociación Salsolo-Peganetum harmalae (Braun-Blanquet & O. Bolós (1954) 1957) O. Bolós, 1967, cuyo matorral dominante es el sisallo: Salsola vermiculata L. (especie de la familia Chenopodiaceae). Originariamente, toda esta zona presentaba apariencia subdesértica, no tanto por la baja pluviometría como por la degradación antrópica y la fuerte erosión a que estaba sometida, sumados al particular tipo de suelos. La vegetación, pobre pero muy interesante, estaba compuesta a principios de esta década de los 90 por numerosas especies, si bien con escaso número de pies y deficiente cobertura sobre el terreno debido a la erosión y degradación comentadas. Especies como Ephedra fragilis Desf. subsp. fragilis, Ephedra nebrodensis Tineo, Salsola vermiculata L., Gypsophila struthium Loefl., Lepidium subulatum L., Teucrium gnaphalodes L’Hér., Teucrium polium subsp. capitatum (L.) Arcang., Thymus zygis Loefl. ex L. subsp. sylvestris (Hoffmanns. & Link) Cout, Thymus lacaitae Pau, Helianthemum hirtum (L.) Miller, Herniaria fruticosa L. subsp. Fruticosa, Helianthemum asperum Lag. ex Dunal in DC., Helianthemum cinereum subsp. rotundifolium, (Dunal) Greuter & Burdet y Helianthemum salicifolium (L.) Guss., Genista scorpius (L.), Thapsia villosa L., Ferula communis L. y Stipa tenacissima L. eran (son) las más habituales.

En las áreas donde más abunda(abundaba) la nueva subespecie, la cubierta vegetal dominante incluye casi siempre a Plantago albicans L., Reseda stricta Pers., Euphorbia serrata L. y E. nicaeensis All., Atractylis humilis L., Matthiola fruticulosa (L.) Maire y Thapsia villosa L., Ononis minutissima L., Trifolium arvense L., Coronilla scorpioides (L.) Koch, Koeleria castellana Boiss. & Reuter, Brachypodium distachyon (L.) Beauv., Stipa parviflora Desf., Stipa pennata L. subsp. eriocaulis (Borbás) Martinowsky & Stalicky, Bromus squarrosus L., Echinaria capitata (L.) Desf., Aegilops ventricosa Tausch y Aegilops geniculata Roth,

La mayoría de los territorios donde vivían los ejemplares que se han utilizado para realizar esta descripción ya no existen porque han sido engullidos por el crecimiento urbanístico de Rivas-Vaciamadrid (Cerro de la Cabaña, Capa Negra, Montarco y Covivar) mientras que otros donde todavía sobreviven están a la espera de similar transformación (Cerro Blanco, en Rivas-Vaciamadrid).




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