La apuesta europea por el gas a través de los proyectos de interés común

¿Qué son los Proyectos de Interés Común?

La Unión Europea está impulsando un sinfín de infraestructuras gasísticas con el objetivo principal de reducir la dependencia del gas ruso y acelerar la creación del mercado interno. La gran mayoría de estas infraestructuras son consideradas Proyectos de Interés Común (PIC).

Los PIC deben cumplir unos requisitos específicos como beneficiar a dos Estados Miembros, incrementar la competencia y la seguridad, y contribuir a las metas climáticas. Cuando un proyecto consigue el status PIC accede privilegios administrativos y financieros.

Mapa de los proyectos gasísticos de interés común

¿Cuál es el proceso de selección de los PIC?

Las listas de PIC se presentan cada dos años (2013/15/17). Los promotores proponen sus proyectos a los grupos regionales que tienen representantes de los Estados de la UE, la Comisión Europea, los Operadores del Sistema de Transmisión europeos (TSO por sus siglas en inglés), los promotores de los proyectos, las autoridades reguladoras y la Agencia para la Cooperación de los Reguladores Energéticos (ACER por sus siglas en inglés). Después de las evaluaciones, la Comisión adopta una lista de PIC aprobados que es enviada al Parlamento y al Consejo Europeo. Ambas instituciones tienen dos meses para oponerse a la lista o pueden pedir una extensión de dos meses más. Si la lista propuesta no es rechazada por ninguna de las dos instituciones, hecho que no ha ocurrido en los casos anteriores, entra en vigor.

En paralelo, y justo cuando los promotores presentan sus proyectos a los grupos regionales, se abre un periodo de 12 semanas para las contribuciones y valoraciones de la sociedad civil.

Un proyecto puede ser rechazado si no cumple con la legislación europea, con los criterios de elegibilidad o porque está posicionado por debajo de otro candidato a PIC en el proceso de selección.

¿Qué ventajas financieras tienen los PIC?

El status PIC confiere a los proyectos la posibilidad de recibir apoyo de financiación pública, por ejemplo, a través del fondo Connecting Europe Facility (CEF), que permite usar instrumentos financieros bajo la tutela de instituciones públicas como el Banco Europeo de Inversiones (BEI). También existen otras fuentes de financiación potenciales para PIC, como el European Fund for Strategic Investment (EFSI), el fondo European Structural and Investment (ESI) y el European Regional Development Fund (ERDF).

Pese a las intenciones iniciales de dirigir los fondos a consolidar las diferentes redes energéticas, hasta el momento, el fondo CEF ha otorgado un 64% del total de las subvenciones a proyectos del sector gasístico.

La oposición a los megaproyectos gasísticos PIC

Esta ofensiva europea en forma de megaproyectos gasísticos ha recibido una fuerte crítica por parte de numerosas organizaciones y colectivos, por los impactos sociales, ambientales, climáticos y económicos que comporta.

El Corredor de Gas del Sur

El caso más paradigmático de esta crítica es el llamado Corredor de Gas del Sur (CGS), el gasoducto que pretende conectar Azerbaiyán con Italia a través de más
de 3.500 km de recorrido y con un presupuesto inicial de 45.000 millones de dólares.

Azerbaiyán es gobernada por el régimen corrupto y represor de la familia Aliyev, conocida por amasar fortunas a través de la venta de hidrocarburos. Este proyecto reforzaría automáticamente su poder, por ello varias asociaciones de defensa de los derechos humanos se opusieron al CGS. En el otro extremo, las comunidades de la Puglia italiana se han opuesto a la llegada del CGS porque nada tiene que ver con sus economías locales basadas en la agricultura y el turismo familiar.

El gaseoducto MidCat

En Cataluña, nos encontramos con el gasoducto MidCat, un PIC muy controvertido pues su primera fase de construcción en 2012 produjo severos daños ambientales en las poblaciones del Vallès. La imprevisión, la improvisación y la poca profesionalidad de las empresas encargadas de la obra conllevaron denuncias de las entidades locales que monitorizaban la construcción del gasoducto. Actualmente se ha constituido la Plataforma en Resposta al Midcat que congrega numerosas entidades catalanas y francesas en oposición a la infraestructura.

3ª interconexión con Portugal.

El gasoducto de interconexión con Portugal conectaría las redes portuguesas con las españolas, con el ánimo de que el Estado español pueda acceder a las importaciones de gas natural licuado (GNL) portugués. La estrategia europea del GNL sitúa a los EE UU como socio estratégico para las presentes y futuras importaciones de GNL. Existe un riesgo latente de que esta interconexión sea un eslabón más para la entrada de gas de fracking americano desde la costa Atlántica a la Península Ibérica.

Cambio Climático, garantías públicas y necesidad de los PIC

Existe un creciente cuestionamiento en la comunidad científica sobre la verdadera huella climática del gas natural. A pesar de que sus emisiones de CO2 en la combustión son menores a las del carbón y del petróleo, las fugas de metano asociadas a su ciclo de vida cuestionan de forma sustancial sus ventajas climáticas. El metano se encuentra en condiciones de presión tanto en el subsuelo como en las infraestructuras que lo contienen, por lo que escapa en todos los pasos del proceso productivo. El metano tiene un potencial climático 86 veces superior al CO2 en sus primeros 20 años en la atmósfera.

Sin embargo, el mito del gas como combustible “limpio” ha calado profundamente en la UE, que ve en la apuesta por el gas una salida argumental que le permite evitar el giro drástico que necesario en el plano energético. Aunque resulte obvio, cabe remarcar que el gas natural es un combustible fósil; y la ciencia hoy nos dice que la mayor parte de los combustibles fósiles deben quedar de forma irremisible bajo tierra, sin extraer, para evitar los peores efectos del cambio climático.

En consecuencia, la apuesta por infraestructuras gasísticas que fomentan un modelo basado en el gas natural, imposibilita el cumplimiento de los objetivos climáticos de la UE y suponen una fuerte contradicción con los objetivos establecidos en la COP-21 de París.

Otro punto clave es que los PIC se alimentan tanto de financiación pública como de garantías públicas, en un momento donde las políticas de austeridad de la UE promueven los recortes en servicios básicos. Además, las instituciones públicas ofrecen todo tipo de facilidades administrativas para que estos proyectos se lleven a cabo y asumen una gran parte de los riesgos.

Por último, un reciente estudio elaborado por E3G (Third Generation Environmentalist) concluye que el actual sistema gasístico europeo es altamente resiliente a las disrupciones de suministro y a un amplio rango de demanda futura, y solamente requeriría una inversión limitada en el Sur-Este europeo y bajo unas circunstancias concretas. Con lo cual, la proliferación de infraestructuras gasísticas promovida por la UE no responde a una demanda real. Evaluaciones independientes estiman que la demanda real de gas en la UE lleva años cayendo.

¡Actuemos frente a esta ofensiva!

Existen suficientes argumentos para dar una respuesta clara a la ofensiva europea del gas natural. La organización de grupos y plataformas a nivel local que hagan emerger las voces de los territorios afectados por los PIC es esencial para que la oposición tenga sentido. Pero también cabe articular la oposición desde grupos afectados por el fracking, las regasificadoras, los almacenes y cualquier megaproyecto gasístico. Los gasoductos PIC son unas auténticas autopistas del gas y una amenaza latente para la explotación de fracking y para la construcción de más infraestructuras fósiles. El Estado español ya está importando gas de fracking de EE UU en forma de Gas Natural Licuado (GNL) y otros derivados para la industria química. Empresas españolas han firmado cuantiosos contratos a largo plazo para la compra de gas de frackingestadounidense que puede acabar en el mercado europeo.

Por ello, cabe elaborar acciones de incidencia a diferentes niveles institucionales para visibilizar las incoherencias de la apuesta por el gas.

Realizado por: Ecologistas en Acción y ODG [1]