Piden la revisión de la autorización ambiental de la instalación Johson Controls Autobaterías

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Ecologistas en Acción ha solicitado a la D.G. de Cambio Climático y Calidad Ambiental la revisión de la autorización ambiental integral (AAI) de la instalación de Guardamar del Segura, de la multinacional Johson Controls Autobaterías SA, para que la adapte a los límites de emisión de partículas y de plomo establecidos en convenios internacionales

La instalación de la empresa Johson Controls Autobaterías SA en Guardamar del Segura (Alicante), que tiene autorización para producir hasta 7,8 millones de baterías de plomo ácido para automóviles, emitió a la atmósfera 416 kg de plomo en 2015, siendo la principal emisora de ese contaminante en la Comunidad Valenciana.

La autorización ambiental integral (AAI) de esta instalación otorgada en 2006, permiso que las comunidades autónomas conceden a las empresas para desarrollar su actividad, fija los valores límites de emisión (VLE) a la atmósfera de dos de las sustancias contaminantes, partículas y plomo en los valores de 30 mg/Nm3 y 10 mg/Nm3 respectivamente.

La misma empresa es titular de una fábrica similar de pilas y acumuladores eléctricos en el término municipal de Burgos que dispone de una AAI otorgada en 2014 con unos VLE de 10 mg/Nm3 y 3 mg/Nm3, para las partículas y el plomo, y con una emisión atmosférica de plomo menor de 200 kg al año.

No parece lógico que los condicionantes ambientales impuestos a una multinacional que fabrica el mismo producto sean diferentes en dos Comunidades Autónomas. En la Comunidad Valenciana puede emitir tres veces más contaminantes que en Castilla y León.

Ecologistas en Acción ha solicitado la revisión de oficio de la AAI para proteger la salud humana y los ecosistemas y adaptarla a la normativa internacional. Los acuerdos y convenios internacionales deben tenerse en cuenta para la fijación de los VLE.

La contaminación por plomo, un metal pesado con efectos, entre otros, de daños al cerebro y el sistema nervioso humanos y al fitoplancton, afecta a toda la cadena trófica, dado que es un metal pesado bioacumulable, que ingresa en el cuerpo humano a través de la alimentación y la respiración. La instalación se encuentra próxima a espacios naturales de gran valor ambiental, como la desembocadura del Río Segura, Zona Húmeda Catalogada, el Lugar de Importancia Comunitaria Dunas de Guardamar, y el frente marítimo de ese término municipal, que cuenta con importantes instalaciones de cría y engorde de alevines de dorada y lubina, así como instalaciones de piscifactorías.

España ratificó en 2011 el Protocolo del Convenio sobre contaminación atmosférica transfronteriza, en el que se establecen limitaciones para las emisiones de los metales pesados. La fundición de plomo, proceso que se produce en estas empresas, está incluida entre las instalaciones a las que se aplica ese Protocolo.

Existen tecnologías disponibles que permiten reducir significativamente los niveles de emisión. La reducción de los valores límite de emisión (VLE) de las partículas puede obligar a disminuir las emisiones de este contaminante tan peligroso para la salud humana y los ecosistemas.

El control continuo de metales pesados de forma individual no es factible en general. Y aunque los valores límite para partículas no pueden reemplazar los valores límite específicos del plomo, limitar las partículas contribuye significativamente a la reducción de las emisiones de metales pesados en general. Más aún, el control de las emisiones de partículas suele ser menos costoso que el control de sustancias concretas. El Protocolo establece un valor límite de emisión de partículas en la producción o fundición de plomo de 10 mg/m3 en las instalaciones de este tipo.

Los permisos de las autoridades competentes, deben garantizar que no se sobrepasan los niveles asociados a las mejores técnicas disponibles (MTD). Estas referencias, las Conclusiones sobre las MTD para las industrias de metales no ferrosos, fueron aprobadas por la Comisión Europea en 2016, y establecen unos niveles de emisión asociados a las MTD de plomo de 1 mg/Nm3, y de polvo en el rango de 2 a 4 mg/Nm3, aplicables normativamente a partir del 2020. Lo que indica que existen técnicas en el mercado a disposición de los productores que permiten conseguir esos valores. Un ejemplo de las mejoras tecnológicas son los filtros textiles de tipo membrana, los más eficientes en la separación y retención del polvo, con los que se consiguen valores de emisión de partículas por debajo de 1 mg/Nm3.

La reducción de la emisión de plomo hasta adaptarla a la normativa vigente reducirá el impacto de este peligroso contamínante en la salud humana y en los ecosistemas. La tecnología disponible en el mercado lo permite y se igualarían los requisitos ambientales entre Comunidades Autónomas.


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