La gestión de los residuos radiactivos de Garoña es lamentable

Un acta de inspección del CSN pone de manifiesto el estado nefasto en que se encuentran los residuos radiactivos de media y baja actividad de la central nuclear de Garoña (Burgos): bidones rotos, residuos esparcidos en los cubículos, la rotura de un bidón en su traslado,…

Las consecuencias de esta mala gestión pone en peligro a los trabajadores de la central deben recibir elevadas dosis radiactivas para acondicionar estos residuos.

Ecologistas en Acción y el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA) denuncian la pésima situación en que se encuentran los residuos radiactivos de media y baja actividad (RRMBA) de Garoña, según se ha puesto de manifiesto el pasado 10 de mayo en el acta de inspección del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). En este documento se recoje como la rotura de un bidón de residuos en mal estado sufrió una rotura cuando estaba siendo trasladado por un puente grúa. Debido al estado de corrosión en el que se encontraba el bidón se rompió la sujeción originando su caida y la liberación de unos tres litros de agua contaminada, obligando a la retirada del asfalto del suelo. La contaminación persistió durante unas 8 horas, lo que exime de la comunicación al CSN del incidente. La corrosión de ese recipiente no es un caso aislado, sino que muestra el lamentable estado en que se encuentran los residuos radiactivos de Garoña, todo indica a que al menos los bidones que se llenaron de residuos al menos antes de 1982 están severamente corroídos y rotos.

El procedimiento habitual indica como los residuos radiactivos de media y baja actividad deben ser acondicionados e inmovilizados para ser enviados al cementerio de El Cabril (Córdoba), lo que requiere que los trabajadores deban penetrar en los silosrecibiendo altas dosis radiactivas. La mayor tasa de dosis registrada ha sido: 562 μSv (microsievert) en 155 horas, es decir la mitad de la dosis permitida para todo el público en un año y la centésima parte de la permitida para los trabajadores en un año.

Para Paco Castejón, portavoz de Ecologistas en Acción y Coordinador del MIA “La situación de los residuos muestra las dificultades que se encontrarán para el desmantelamiento de Garoña y la dejadez y falta de cultura de seguridad con que ha funcinado la central”. Prueba de ello es como el acta de inspección muestra una dejadez generalizada en el mantenimiento de la central nuclear. Por ejemplo existen equipos cuya etiqueta de fecha de caducidad no se corresponde con la real, lo que dificulta hacer un seguimiento de los mismos y comprobar si están o no operativos; los generadores diesel de emergencia mostraron serios problemas de operatividad, lo que introduce dudas de si contaría con alimentación de emergencia en caso de accidente; la megafonía no funciona bien en el recinto de Protección Radiactiva, dificultando la información a los operarios de cualquier suceso; se produce una relajación de las reglas de seguridad e higiene al abandonar objetos pesados como cajas de herramientas en lo alto de los andamios.

Para Castejón “Todos estos hallazgos descritos en el acta muestran a las claras que Garoña no está en condiciones de volver a funcionar y lo más sensato es proceder a su desmantelamiento”