Decepcionante el acuerdo alcanzado sobre la nueva operación Chamartín

El nuevo acuerdo alcanzado entre el Ayuntamiento de Madrid, el Ministerio de Fomento y la empresa Distrito Castellana Norte para desbloquear la operación Chamartín, rebaja las expectativas iniciales del gobierno municipal, presentadas en 2016. Para Ecologistas en Acción resulta decepcionante que el Gobierno municipal, asuma que la actividad inmobiliaria y constructora siguen siendo el motor de la economía de la ciudad.

El Ayuntamiento de Madrid ha rebajado sus expectativas iniciales -presentadas en 2016, en el documento de Bases y Estrategias para el desarrollo norte de la ciudad, “Madrid, Puerta Norte”- para llegar a un acuerdo con el Ministerio de Fomento y la empresa Distrito Castellana Norte, formada por BBVA (75 %) y el Grupo San José. El objeto de este acuerdo es desbloquear la operación urbanística de prolongación del Paseo de la Castellana hasta Fuencarral.

El nuevo proyecto, bautizado como “Madrid, nuevo norte”, se separa de forma ostensible de la primera propuesta elaborada por el Gobierno municipal. La nueva propuesta dobla el número de viviendas, se prevé un total de 11.000 viviendas frente al límite de 4.600 que el Ayuntamiento marcaba en 2016. En términos de edificabilidad se triplica pasando de 675.692 m2c (metros cuadrados construidos), en la propuesta municipal de 2016, a 2.830.000 m2c. Esto supone más negocio y más especulación para los operadores privados.

Además se conserva la losa de hormigón que cubre parte de las vías de tren. Sobre la losa se localizarán zonas verdes, una de las cuestiones más criticadas en la propuesta original de Distrito Castellana Norte, en 2015. El nuevo proyecto insiste en el traslado de las históricas cocheras de la Empresa Municipal de Transportes –EMT– y de los depósitos del Canal de Isabel II, con el gasto innecesario que ello conlleva.

El cambio de actitud del Gobierno municipal consolida la construcción de un centro de negocios frente a un crecimiento sostenible y equilibrado, que atienda verdaderamente a las necesidades de la población, no de los capitales de las grandes compañías. De esta forma aumenta el desequilibrio territorial y perpetua el modelo de ciudad actual: noroeste especializado en oficinas y viviendas de clases altas, mientras que en el sureste se siguen concentrando las clases populares y las instalaciones altamente contaminantes (incineradoras, cementeras, etc.).

Ecologistas en Acción también critica que las reuniones de la mesa social estén paralizadas desde hace meses, mientras se ha seguido avanzando, sobre la propuesta, con las partes promotoras. El resultado ha sido una propuesta con un fondo continuista y acomodaticio al dogma impuesto durante los gobiernos municipales de la burbuja inmobiliaria: sólo la actividad constructora crea riqueza. Estamos ante una nueva ocasión perdida para hacer pedagogía e ir modificando el sector económico de la ciudad.


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