Adra, ciudad milenaria, destruye su patrimonio

Adra es una ciudad milenaria, pero tal circunstancia no ha venido asociada al reconocimiento del rico patrimonio natural e histórico que hemos heredado de las anteriores generaciones.

Hasta el día de hoy, Adra se ha caracterizado y se caracteriza por la paulatina destrucción de su patrimonio natural: río Adra, Albuferas de Adra, sus montes, su costa y la arboleda de la carretera; y respecto a su patrimonio histórico la lista sería interminable, viéndose amenazados algunos de sus elementos más interesantes como son aquellos asociados a la cultura del agua como son los molinos.

Adra se ha visto, a pesar de esto, fuera de la paranoia desarrollista que consume y está destruyendo toda la costa almeriense y andaluza. Lo que ha supuesto un bienestar y una calidad de vida que no se encuentran en otros municipios de la provincia, con un alto nivel de integración social de la población y bajo nivel de delincuencia.

En tiempos pasados no se disponían de instrumentos suficientes para planificar nuestro desarrollo y ordenar nuestro suelo, hoy disponemos de multitud de de ellos: Agenda 21 Local, diferentes leyes que en su contenido alude a la defensa y conservación de nuestros recursos naturales e históricos, hay multitud de ejemplos respecto a los efectos que distintos modelos de desarrollo han causado en las poblaciones, y uno de los más importantes, la participación ciudadana y la consulta popular para promover el debate y recoger la opinión de los ciudadanos y ciudadanas afectadas por las decisiones que se deben de tomar por nuestros políticos (nuestros representantes).

Lo que en estas fechas está sucediendo en Adra debe de hacernos reflexionar: más de 30 árboles (plátanos de paseo - Platanus hybrida Brot) han sido eliminados, destruidos. Árboles que tienen más de un siglo de vida, que han dado sombra y fresco a nuestros padres y abuelos.

El pretexto es la construcción de un bulevar y una serie de rotondas. El diseño de tal tropelía sólo puede venir de unos políticos insensibles y de “tiralíneas” sin escrúpulos.

Los árboles llevan muchísimo tiempo y no se pueden cambiar de lugar; la carretera y demás elementos artificiales pueden moverse unos metros más acá o más allá, integrando como importante valor asociado a estos árboles centenarios.

Además, la responsabilidad política, en estos casos, en los que se tocan elementos de fuertes raíces históricas, asociados a los sentimientos de distintas generaciones, se ha de actuar realizando las correspondientes consultas a la población y a sus asociaciones, poniendo sobre la mesa diferentes alternativas. Eso es lo que hacen los políticos de alto nivel y de intachable ética.

Son muchos años los que Ecologistas en Acción lleva reclamando ordenanzas municipales que sean eficaces (las actuales son un coladero y no sirven para nada) y que eviten estos desastres, y que se ponga en marcha el Consejo Municipal de Medio Ambiente. Para cuándo?

La nueva etapa política que ha comenzado en Adra no puede verse involucrada en el desarrollismo destructor que ha absorbido a todos los municipios de la costa. Adra debe de continuar caracterizándose fortaleciendo su identidad histórica y potenciando su patrimonio natural.

Pero lo más triste de este episodio ha sido la indiferencia con la que la población abderitana ha reaccionado a este suceso, todo hay que decirlo, con la excepción de algunos ciudadanos y ciudadanas que han mostrado su rechazo.

Desde Ecologistas en Acción hacemos un llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas a que salgan a la calle y se dirijan a nuestros políticos y manifestar aquellos asuntos que nos son de interés y defendamos nuestros importante patrimonio natural e histórico, es nuestra obligación, o nuestros hijos y nietos heredarán una tierra esquilmada por la especulación y las malas prácticas políticas.

De todos depende, los ecologistas no somos una fuerza suficiente para frenar todas estas barbaridades.