Dos nuevas especies de insectos en Sierra Morena

José Ignacio López-Colón y José Luis García Cano, Ecologistas en Acción. Revista El Ecologista nº 67

Un grupo de siete investigadores, naturalistas y biólogos [1], coordinados por Ángel Sánchez García, ha descrito dos nuevas especies de escarabajos melolontinos de la sierra de Andújar, en la provincia de Jaén [2].

Las dos especies, denominadas respectivamente Ceramida luna y Ceramida jiennensis, son componentes de un género que en la península Ibérica está representado por dieciséis especies cuyo área de distribución se restringe al centro y sur de Portugal, Extremadura y la parte centro-occidental de Andalucía (Huelva, Cádiz, Sevilla, Málaga, Córdoba y Jaén).

Todas ellas son endemismos muy localizados que ocupan pequeñas áreas y constituyen, debido a sus particulares requerimientos ecológicos y a su escasez, excelentes bioindicadores de la salud ambiental de los ecosistemas donde viven. Hasta ahora se desconocía que el género habitase en la provincia de Jaén y en áreas tan interiores y elevadas (suelen vivir en terrenos comprendidos entre el nivel del mar y los 200 m de altitud).

Especies de hábitos muy particulares

El género Ceramida es muy particular por su comportamiento en la época de reproducción, una característica compartida con pocos insectos más. Tras el periodo del desarrollo larvario, que es subterráneo, los machos emergen masivamente con las primeras lluvias otoñales y buscan frenéticamente a las hembras en medio de una fuerte tormenta; mientras tanto, éstas permanecen en el suelo, medio enterradas -a veces tan sólo asoman al exterior el extremo abdominal-, mientras liberan las feromonas que los atraerán irremisiblemente.

Por tanto, durante escasos días al año, en contados puntos del cuadrante suroccidental ibérico, se produce el fenómeno del vuelo sincronizado de numerosos machos -las hembras no tienen alas posteriores- que revolotean torpemente -muchos caen en los charcos y se ahogan- mientras buscan alguna hembra para intentar copular en medio de una vorágine de competidores.

Sólo unos pocos afortunados lo consiguen (la desproporción entre machos y hembras es bastante alta y en cuanto la hembra queda fecundada desaparece en el subsuelo donde hará la puesta), muriendo todos ellos en pocos días.

Los vuelos suelen producirse al crepúsculo o en las primeras horas de la noche. Es un caso extremo de estrategia de supervivencia, ya que se trata de especies con pocos efectivos que además están muy localizados pero que, al pasar la mayor parte de su ciclo vital en estado de larva de vida subterránea, parecen mantener sin excesivos problemas sus reducidas poblaciones.

Acaso su complicado sistema de reproducción trate de evitar a los depredadores, principalmente aves, que evidentemente no van a buscarlos en medio de las tormentas, aunque esto es una simple hipótesis sin confirmar.

Definición del territorio donde viven las nuevas especies y usos actuales

Las Viñas de Peñallana, el entorno donde viven estas dos Ceramida, es un extenso pinar de pino piñonero con algunas encinas de bajo porte y jaras, junto a numerosas parcelas cultivadas con viñas y plantas ornamentales. La denominación “Las Viñas” proviene de que se trata de un área antiguamente parcelada en pequeñas fincas agrícolas con viñedos -hoy día prácticamente desaparecidos-, pequeños olivares, mosaico de diversos cultivos hortícolas y otros usos, que originalmente tenían casas de aperos, actualmente reconvertidas en viviendas de segunda residencia, que ocupan la parte más próxima a pie de monte de la sierra.

El área tiene un clima relativamente cálido, en el límite entre los pisos mesomediterráneo y termomediterráneo, y ombroclima seco-subhúmedo, con un fuerte gradiente debido a la topografía. Los terrenos donde aparecen la Ceramida jiennensis y la Ceramida luna tienen exposición general norte y presentan litología granítica y topografía relativamente abrupta, salvo en las partes bajas, con pendientes moderadas y bajo grado de pedregosidad superficial; como consecuencia, los suelos son sueltos y relativamente profundos y frescos.

Toda esta zona dispone de agua en sus zonas de menor altitud, tanto en la parte septentrional, por la que discurren pequeños arroyos, como la noroccidental, cuyo límite es precisamente el río Jándula. El territorio pertenece a la serie de los encinares silicícolas luso-extremadurenses de Pyro-Querceto rotundifoliae. Se trata de encinares, mancha mediterránea, rica en lentiscos (Pistacia lentiscus), lo que denota su carácter termófilo, y jarales de Cistus ladanifer. En las zonas altas y medias domina la mencionada serie del encinar, con arroyos y algunas masas bien conservadas además de vegetación edafohigrófila fundamentalmente arbustiva (zarzales, adelfares, etc.).

También en estas zonas, más secas y altas, con fuerte gradiente debido a la topografía, aparecen los pinares de repoblación (Pinus pinea y, en menor grado, Pinus pinaster) en mezcla con distintas comunidades pertenecientes a la serie de los encinares. Finalmente, en la parte baja, con suelos de pseudogley, aparece el arbolado caducifolio, representado por las fresnedas, a las que acompañan zarzales y tamujares (Securinega tinctoria), vallicares de Agrostion castellanae y juncales churreros (Scirpoides holoschoenus).

Algunas de estas zonas sufrieron incendios, como sucedió en 1.999 en una zona cercana a donde aparecen las dos especies, cuando se devastaron unas 150 hectáreas de monte (en esa zona, situada al sureste, se ha instalado una valla para evitar la entrada del ganado y la fauna silvestre y conseguir así su regeneración).

Respecto a la gestión, indicar que los aprovechamientos de las fincas son la caza mayor, fundamentalmente ciervo y jabalí, y la caza de la perdiz al reclamo, la ganadería de bovino extensivo, algo de ganadería brava, y en menor medida recolección de piñas, apicultura, pastoreo, turismo rural, etc.

El uso más importante de estas fincas es la caza mayor, que se efectúa mediante monterías. En la actualidad, la carga cinegética es elevada, del orden de 40-50 reses/Km2, lo que podría plantear problemas de estabilidad en el medio.

La amenaza del ladrillo pende también constantemente sobre esta zona

Un peligro latente en toda la zona es la reactivación de la colonización urbanística en un área de alto valor ecológico. En efecto, no lejos de donde se han descubierto estas dos especies están los límites meridionales del Parque Natural Sierra de Andújar pero a su vez hay áreas urbanizadas -chalets “de lujo” incluidos- que amenazan constantemente con expandirse.

El auge constructivo en estas montañas se inició en los años veinte promovido por los grandes hacendados locales en un proceso relacionado con las grandes obras de ingeniería que se produjeron en Sierra Morena durante a Dictadura del general Primo de Rivera (puente sobre el río Jándula, pantano de la Lancha, etc.), pero ha sido en épocas mucho más recientes cuando particulares, inmobiliarias y constructoras se han ido apoderando de parte del monte implantando por aquí y por allá viviendas rurales y chalets de segunda residencia.

Y si esta región mantiene per se altos valores naturales, cobra especial protagonismo al tratarse de un área con presencia de linces, lo que hace que un eventual aumento en la degradación, sea por el motivo que sea, tenga graves consecuencias para la situación de una de las especies más emblemáticas de la fauna española (se estima que hoy por hoy quedan unos 220 ejemplares en libertad y otros 80 en distintos centros de cría en cautividad). Y para este felino en grave peligro de extinción la principal amenaza en la fragmentación de su área de distribución por construcción de infraestructuras y urbanizaciones.

Las Viñas de Peñallana, una zona de gran importancia para el futuro del lince ibérico

Los informes de los expertos no dejan lugar a dudas. En efecto, ya en el trabajo: “Lince ibérico, obras públicas y fondos europeos” (Jesús Cobo Anula, mayo de 2006, de WWF), se indica, referido a la protección de ciertas zonas para incluirlas en la Red Natura 2000: “En la situación actual, y desde el punto de vista de WWF, para alcanzar una cobertura mínima la propuesta oficial debería ampliarse.

Hay tres zonas cuya inclusión en la propuesta oficial es hoy especialmente urgente: la franja La Alcaparrosa-Las Viñas de Peñallana (Andújar, Jaén) donde hay territorios de hembras reproductoras afectadas por la urbanización de la zona; Áreas de conexión Doñana-Sierra Morena-Portugal para evitar el aislamiento definitivo de la segunda población en importancia de la especie y no eliminar definitivamente la posibilidad de recolonización de áreas potenciales próximas; y Áreas de conexión Sierra Morena-Montes de Toledo-Extremadura para no fragmentar definitivamente el área potencial de la población central”.

Y en otro de LynxBrief (nº 4, Junio de 2005), se indicaba: “La UE y el gobierno de España tienen una responsabilidad compartida en la coordinación y aprobación de la propuesta española de Natura 2000.

Igual ocurre con las Comunidades Autónomas, que son las que proponen las zonas a proteger. Si estás interesado/a en aumentar la lista española de lugares incluidos en Natura 2000, puedes escribir a la Junta de Castilla-La Mancha (sobre áreas entre Montes Toledo y la Sierra Morena) y a la Junta de Andalucía (sobre la Viñas de Peñallana y áreas entre Doñana y Portugal)”.

El 2 de julio de 2008, WWF, lanzó su informe Lince y Red Natura 2000. Carencias en la designación de Lugares de Importancia Comunitaria”, que alertaba que la Red Natura 2000 no asegura la conservación del lince ibérico y, entre las principales carencias, destacaba la falta de protección de las Viñas de Peñallana, el aumento de construcciones ilegales y la insuficiencia de corredores de conexión entre Doñana, Sierra Morena y los Montes de Toledo. El estudio estimaba que es necesario declarar más Lugares de Importancia Comunitaria en Doñana, Sierra Morena Oriental, Montes de Toledo-Villuercas-Monfragüe, Sierra de Gata y Sierra de San Pedro.

También se pueden consultar los artículos concernientes al lince ibérico en la página web de Ecologistas en Acción, en especial:
- Preocupación por el lince ibérico, 29 de noviembre de 2006;
- Irresponsable traslado de linces de Sierra Morena a Doñana, 12 de junio de 2007;
- El lince sigue siendo ibérico, 23 de octubre de 2007;
- El lince ibérico que murió en Andújar fue envenenado, 6 de noviembre de 2008 y
- La cría de linces es una cortina de humo que oculta la destrucción del hábitat, 25 de mayo de 2009, o la principal:
- El lince ibérico, del 1 de septiembre de 2004.

Son ejemplos que muestran la importancia medioambiental de Las Viñas de Peñallana. No es preciso acumular más evidencias para comprender la urgencia y la importancia de tomar más medidas de protección para la naturaleza en este territorio.

Tan sólo queda desear que las nuevas especies de insectos descritas en Andújar sirvan como un nuevo granito de arena -un argumento más- para que la montaña de razones existentes consiga detener las amenazas reales y latentes y proteger estos parajes tan interesantes en los que, aparte de otros muchos valores, se contabiliza el de ser una importante zona lincera.




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