Sugerencias al Avance del PGOU de Puerto Real

La participación en un proceso de aprobación de la planificación urbanística de una ciudad es un procedimiento regulado por las leyes. El Ayuntamiento viene a cumplir -por tanto- con esta exposición pública, el mandato legal de dar audiencia a los ciudadanos sobre el modelo de su ciudad que se proyecta en los próximos años.

Esto no quita para agradecer los esfuerzos que se han hecho para que la información llegue a donde tiene que llegar, con lo que se ha mejorado notablemente el acceso a la información mediante la edición de un cd, exposiciones monográficas, enlaces en la Web municipal, etc. Bien es verdad que los tiempos han cambiado y ahora vivimos en Sociedad de la Información y este paso era totalmente necesario.

Con independencia de esto, el ciudadano de Puerto Real sabe tomar la palabra en los momentos claves de la historia de este pueblo. Y saben movilizarse y organizarse para ello, independientemente de las facilidades, o no, que se le de desde la administración local. Hoy -por ejemplo- no hablaríamos de las excelencias del nuevo proyecto de ciudad permeable que tendremos en los próximos años gracias al soterramiento, si un grupo notable de ciudadanos no se hubiera empeñado en la conquista del soterramiento de la vía del tren, aún con la opinión contraria del Equipo de Gobierno. Y eso es una forma de expresión, distinta de esta, pero al fin y al cabo expresión mayoritaria de los ciudadanos, que inteligentemente, como no podía ser de otro modo, ha sido reconducida hacia el proyecto actual.

Es de reconocer que hacer un Plan como éste ha sido un a tarea compleja y laboriosa. Que puede suponer una oportunidad única para reflexionar sobre la realidad que tenemos. Es verdad que ahora sabemos muchísimo más de Puerto Real con todos los datos volcados sobre el diagnostico de todos sus apartados. Y también es verdad que la Introducción la firmaría cualquier persona con sentido común. Por desgracia la parte propositiva del Plan no concuerda demasiado con los análisis realizados, por tanto, nosotros al menos, seremos bastante críticos con las mismas.

Para Ecologistas en Acción, el balance del Puerto Real construido no solo en con el último planeamiento sino con los dos habidos, si se permite ampliar la mirada un poco mas atrás, arroja un balance bastante deficitario en muchos aspectos:

Se ha apostado por un modelo de crecimiento urbano e industrial bastante insostenible. Por ejemplo, en el tema de la vivienda, se ha abandonado de manera imperdonable el casco urbano a favor de desarrollos mucho más extensivos.

En lugar de recuperar la idea del centro como lugar habitable, cercano a los equipamientos públicos y comerciales, mediante un programa de rehabilitación del casco urbano que otros municipios sí han acometido, como Cádiz, Jerez y en menor medida el Puerto de Santa Maria, rehabilitándose cientos de viviendas, probablemente miles, recuperando la idea del patio comunitario, respetando tipologías de fachadas y señas de identidad arquitectónicas que definen -en nuestro caso- el Puerto Real construido en los siglos XVII y XVIII..

En su lugar, aquí se ha apostado por ir colonizando nuevos espacios urbanos, como las distintas barriadas de las Canteras, el Polígono III-A (Plus), Casines, El III-A Ampliación (desde la piscina al caballo negro), o ahora en el nuevo Polígono urbanístico de la Carretera Medina Esto supone, además, un modelo de oferta residencial muy atractiva para las personas de otros municipios de la Bahía que vienen buscando el adosado a menor precio que la vivienda que dejaron atrás.

Otra modalidad, aún mas desequilibrante desde el punto de vista urbanístico, ha sido la importación del modelo chiclanero de conurbación del territorio. Que se ha hecho muy patente ya en zonas como el Marquesado y en otras zonas del Término. Nos referimos lógicamente a las parcelaciones ilegales. Esta situación nos está llevando a sufrir la ciudad mas que a vivirla y disfrutarla. Puerto Real es hoy, en cierta medida, una ciudad dormitorio de la Bahía.

Una ciudad que crece así, lógicamente, lleva todas las papeletas de terminar siendo un espacio urbano despersonalizado, con desequilibrios enormes de equipamientos públicos y comerciales, que incrementa la dependencia del vehículo privado y consecuentemente el trafico rodado y los ruidos y que -finalmente- genera servidumbres en cuanto a los servicios públicos que a la larga terminan siendo insostenibles -también económicamente- para la administración local.

Otro aspecto muy llamativo ha sido el enorme esfuerzo realizado por todos los redactores por revestir sus análisis con el ropaje ecológico. Además, lo declaran abiertamente: “marketing ecológico”, “lo verde vende”... Todas las propuestas se justifican en el referente natural, incluso las más duras, como el polígono de las Aletas, o las más estrambóticas, de las Ecovillas. Se ha llegado, incluso, a pintar de verde los suelos de los Barreros y a clonar absurdamente los pinos que rodean su vaso con la herramienta de photo shop, para justificar la inclusión del cerro en la propuesta urbanística. En fin, esto nos parece lamentable.




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