Situación preocupante de las Zonas Húmedas de Cádiz

Ecologistas en Acción celebra el Día Mundial de los Humedales alertando sobre la grave amenaza que supone el cambio climático para los humedales del Estado español, y reivindica la adopción de medidas para frenar el cambio climático y para minimizar su afección a las zonas húmedas.

Los estudios existentes demuestran que el cambio climático provocará que algunos ecosistemas acuáticos continentales pasen de ser permanentes a estacionales, mientras que otros directamente desaparecerán. El cambio climático provocará en algunos humedales importantes reducciones de la biodiversidad asociada a estos excepcionales espacios naturales.

No todos los ecosistemas acuáticos se verán afectados por igual pero en todos los humedales se predicen cambios respecto a la permanencia, la superficie o extensión, en los ciclos biogeoquímicos y en la biota (flora y fauna). Los humedales más vulnerables serán los pertenecientes a los ambientes endorreicos, lagos, lagunas, ríos y arroyos de alta montaña, humedales costeros y ambientes dependientes de las aguas subterráneas. Entre las zonas húmedas de mayor importancia de España que probablemente sufrirán con mayor intensidad y rigor el cambio climático, destacan el Parque Nacional de Doñana (Sevilla-Huelva), las lagunas del Delta del Ebro (Tarragona), el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real), las lagunas de Villafáfila (Zamora) y las lagunas de Gallocanta (Zaragoza-Teruel).

Los últimos estudios científicos, confirman que el Cambio Climático se puede convertir en un factor determinante que modifique las características de una parte significativa de los humedales españoles. Ello se debe principalmente a la fuerte dependencia de los humedales españoles respecto a las condiciones climáticas, ya que la mayoría de ellos disponen de un tiempo de residencia del agua reducido y por tanto están sujetos al nivel de precipitación anual.

Ante esta grave amenaza, Ecologistas en Acción considera urgente y prioritaria la adopción de medidas concretas encaminadas a frenar las emisiones de los gases causantes del cambio climático, mediante la modificación de las actuales políticas sectoriales, especialmente la energética y la de transporte; así como medidas concretas para minimizar la afección del cambio climático a los humedales, que deben incluirse en los planes de gestión de las diferentes zonas húmedas.

El 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales, se ha convertido en una jornada de celebración por todos los esfuerzos realizados en defensa de la conservación y aprovechamiento racional de los humedales a escala internacional en las últimas décadas, especialmente a partir del año 1971, año en que se firmó la Convención relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitats de Aves Acuáticas. Uno de los principales logros de este Convenio, también llamado Convenio Ramsar, ha sido la creación de la lista de humedales de importancia internacional. Dicha lista está actualmente compuesta por 1.579 humedales de 150 países con una superficie de 133.918.140 hectáreas. El Estado español se adhirió al Convenio Ramsar en 1982, y hasta la actualidad ha incorporado a la Lista de Humedales de Importancia Internacional 49 zonas húmedas entre las que destacan los Parques Nacionales de Doñana y de Tablas de Daimiel; así como lagunas tan importantes como Villafáfila, y Gallocanta.

En la provincia gaditana podemos acentuar tres humedales que están en un altísimo grado de dejadez por parte de los Ayuntamientos como de la administración pública; como es la Laguna de San Bartolomé, ubicada en el término municipal del Puerto de Santa María, donde hace más de tres años Ecologistas en Acción denunció que se estaba procediendo a rellenado para construcción, que aunque fue paralizado, aún no se ha retirado dichos residuos.

La Laguna de Los Tollos que se encuentra en el límite de los municipios de Jerez (Cádiz) y El Cuervo (Sevilla), que durante muchos años sufrió el deterioro debido a una cantera que explotaba los fondos de la propia laguna. Aunque ya hace unos años le retiraron la licencia de explotación todavía se encuentra en estado de abandono. Una clara alternativa sería que los organismos competentes deberían de comprarla, dado que los terrenos son privados, y proceder a su restauración.

Y las Lagunas de los Llanos de Bonanza, situadas en Sanlúcar de Barrameda, que si bien la Delegación provincial de la Consejería de Medio Ambiente se ha gastado una mínima asignación económica en vallado perimetral, todavía podemos encontrar en su periferia numerosos focos de vertederos incontrolados de todo tipo de residuos agrícolas, además de la existencia de pozos ilegales para abastecer un cercano campo de golf.