Olvido de la Agenda 21 de Salamanca

Que al Partido Popular no le gusta la participación ciudadana ni la de las organizaciones sociales, más que cuando las manipula e instrumentaliza para utilizarlas a modo de palmeros, es evidente. Buena prueba de ello es el olvido en el proceso de elaboración de la Agenda 21 Local de Salamanca, un proyecto del que, a pesar de la campaña publicitaria que se llevó a cabo en su día y de las declaraciones vacías del Concejal Araujo, nunca más se supo, lo que significa una falta absoluta de compromiso con este proyecto y una nueva vulneración de los compromisos adquiridos cuando se puso en marcha esta necesaria iniciativa.

Ecologistas en Acción de Salamanca ya advirtió en el mes de enero de 2005 que una vez finalizada la subvención que fue concedida por la Consejería de Medio Ambiente para el desarrollo de este proyecto, la Agenda 21 de Salamanca volvería a quedar relegada al más absoluto olvido.

Merece la pena recordar que Ecologistas en Acción de Salamanca ha estado durante los últimos años proponiendo al Ayuntamiento la aplicación de la Agenda 21 Local, una Agenda 21 Local que contemplase todas y cada una de las fases de elaboración, en la que la participación fuera efectiva por parte de las organizaciones sociales y que sobre todo que fuera creíble y coherente en sus planteamientos, objetivos y en la plasmación de las acciones que de todo este proceso se derivasen.

Este documento, la Agenda 21 Local, surgido de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992, e ignorado durante años por el propio Alcalde de Salamanca, instaba a las autoridades locales a "iniciar un diálogo con sus ciudadanos, organizaciones sociales locales y empresas privadas para adoptar una Agenda 21 Local. Mediante consultas y procesos consensuados, las autoridades locales deberían dirigirse a las organizaciones cívicas, vecinales, empresariales e industriales locales, y adquirir la información adecuada para diseñar la mejor estrategia. El proceso participativo debería reforzar en cada casa y cada vecino la consciencia de los problemas que implica el desarrollo sostenible".

Si bien es cierto que el proceso de elaboración de la Agenda 21 Local se inició con una decisión política de la autoridad local, no es menos cierto que también se debió haber constituido un Foro Ambiental que con amplia representación de los agentes sociales y económicos del municipio se hubiese diseñado un método de trabajo. En todo caso también hubiera sido deseable que la iniciativa de la puesta en marcha de la Agenda 21 Local de Salamanca se hubiera expuesto en el Consejo Sectorial de Medio Ambiente, órgano colegiado de participación ciudadana en temas de medio ambiente que no es convocado desde hace años y que debería haber sido el germen del mencionado Foro Ambiental. Difícilmente en estas circunstancias fue creíble la puesta en marcha de la Agenda 21 Local de Salamanca, ya que nació sin diálogo con sus ciudadanos, sin diálogo con las organizaciones, sin consultas, sin procesos consensuados y ahora nadie sabe en que fase se encuentra, y sin voluntad política de resucitar al muerto.

Ecologistas en Acción siempre consideró oportuno el desarrollo de la Agenda 21 Local en unos momentos en los que en nuestra ciudad se estaba diseñando el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). El PGOU tiene entre sus objetivos la determinación de los usos del suelo, la ordenación del espacio urbano, la localización de los sistemas generales y las actuaciones públicas, así como la regulación de la acción privada mediante la normativa. Por todo ello era el instrumento adecuado para redefinir el modelo de ciudad y adaptarlo a los objetivos de sostenibilidad definidos en la Agenda 21 Local. Ello justificaba que ambos procesos, la elaboración del PGOU y de la Agenda 21, fueran paralelos y se hubieran coordinado. Justo todo lo contrario a lo que se hizo a pesar de la coincidencia en el tiempo tanto la elaboración de la supuesta Agenda 21 como la revisión del PGOU. Es más, el proceso de elaboración del nuevo PGOU se convirtió en una mesa camilla a la que únicamente fueron invitados aquellos que por su actuación, y por la interesada dejación de funciones del propio Ayuntamiento, han convertido Salamanca en una ciudad cada vez menos sostenible.

Además la Agenda 21 Local aportaba como novedad una dimensión global de los problemas, que integra tanto los aspectos ambientales como los socioeconómicos de un municipio; la exigencia de planificación y coordinación de políticas municipales diversas. Sin embargo, el planteamiento realizado desde el Ayuntamiento de Salamanca, las campañas publicitarias sobre la Agenda 21 Local de Salamanca, o la propia empresa Ambigés, incidían machaconamente en una visión parcial de la Agenda 21 centrada únicamente en los aspectos ambientales y dentro de éstos sin contraste de información, sin autocrítica, sin información veraz y de una manera tan parcial que no podía reflejar bajo ningún punto de vista la realidad ambiental de nuestra ciudad.

Transcurrido un año desde el final de lo que el Concejal Araújo definió como primera fase, ahora ni siquiera hay Agenda 21 Local, a pesar de lo cual Ecologistas en Acción entiende la Agenda 21 Local de Salamanca como un compromiso indispensable para afrontar con eficacia no sólo los problemas ambientales de nuestra ciudad, sino también los sociales y económicos para los que ofrece su absoluta colaboración dentro de un proceso real de implicación ciudadana hacia la sostenibilidad. Un proceso que lamentablemente tal y como se ha impulsado por parte del Ayuntamiento de Salamanca sólo genera confusión entre la ciudadanía y frustración ante las expectativas generadas.