No a la energía nuclear, no al cementerio de El Cabril

El día 26 de abril se conmemora el décimo aniversario del más grave accidente nuclear de la historia.

Desgraciadamente, los peores augurios que se barajaron tras el accidente se han cumplido con creces. Según los últimos datos, casi 200.000 personas han muerto, continúa contaminada una zona similar a tres cuartas partes del territorio del Estado español y el número de niños afectados por cáncer linfático es escandalosamente alto.

La energía nuclear sigue siendo un grave peligro para el futuro de la humanidad en este planeta. No sólo es imposible evitar que otra catástrofe acaezca sino que la gestión de los residuos que la industria nuclear genera sigue siendo un problema irresoluble.

En estos momentos, se ha vuelto la vista hacia la energía nuclear como alternativa ante la escasez de petróleo y la escala de su precio. Sin embargo, el costo real de la energía nuclear la hace inoperante desde el punto de vista económico a largo plazo si incluimos todas sus externalidades (costo de la instalación, medidas de seguridad, gestión de los residuos, etc.). Además, la privatización del sector energético ha rebajado considerablemente el rigor de las medidas de seguridad.

Los/as ciudadanos/as cordobeses/as tenemos la desgracia de estar directamente perjudicados por la energía nuclear y en permanente peligro. A menos de 50 Km en línea recta de nuestra hermosa ciudad se encuentra uno de los punto negros de la energía nuclear España. Que no es otro que el cementerio nuclear El Cabril.

Desde que salió a la luz pública su existencia, El Cabril no ha dejado de aumentar su tamaño y la peligrosidad de sus residuos. La incapacidad técnica de gestión de los residuos generados por las centrales nucleares se evidencia de manera especial en este cementerio nuclear. Situado en una de las zonas de mayor actividad sísmica de Andalucía.

Por todo ello, el aniversario de ese triste hito de la historia debe servir para renovar nuestro esfuerzo en la lucha antinuclear.

No más Energía Nuclear. No al Cementerio de Residuos Radiactivos del Cabril (Hornachuelos, Córdoba). Chernóbil nunca más