Mala planificación en el tratamiento de los escombros en la provincia de Granada

Independientemente de que nos encontremos escombros por todas partes -que no es achacable directamente a la administración- no se aborda un plan serio para acabar con esta lacra que está destrozando el paisaje de nuestra tierra. Estamos muy lejos de alcanzar los objetivos que establecía el Plan Nacional de Residuos de Construcción y Demolición 2.001-2.006, de Reciclaje o reutilización de, al menos, el 60 por 100 de RCDs en el año 2006.

Aquí, en vez de avanzar hacia la recuperación de la mayor parte del volumen de escombros, nos acomodamos a crear vertederos donde se amontonen los residuos de la construcción, se vayan enterrando y, cuando ya no quepan más, se buscará otro lugar para hacer lo mismo.

Esto es lo que se plantea hacer con el vertedero proyectado en Huéscar, junto a la planta de transferencia de residuos sólidos urbanos, donde durante veinte años se piensan recoger los escombros de la zona para irlos enterrando bajo capas de tierra.

Así, de entrada, se renuncia al reciclaje y recuperación, y con el efecto negativo de que no se inculca la necesidad de recuperar, como mucho se va a pedir que lleven los escombros al vertedero y no los tiren por los caminos y barrancos, y gracias.

Hace tiempo, en las alegaciones que realizamos a la planta de tratamiento de escombros de Alhendín, propusimos que un buen método para obligar a que los escombros fueran al lugar adecuado era exigir el pago de su retirada por adelantado, a la hora de conceder las licencias de obras. Sería la única manera de obligar a que se depositen los escombros en su sitio: planta de reciclaje o vertedero controlado, aunque nos gustaría que estos vertederos controlados fueran sólo unos almacenamientos temporales, en espera de ser tratados convenientemente y rescatar el valor económico que poseen.